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El Doctor Granizo y Mr. House

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Juan José Granizo, doctor en Medicina con sobresaliente "cum laude" y especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, tiene un curriculum que quita el hipo y heridas en las yemas de los dedos por culpa del Belén que acaba de abrirse al público en la sede de la Congregación de la Virgen de la Consolación.

Es adicto al asociacionismo y muchos de los compañeros de blusón en El Albero o de aventuras musicales en La Lira desconocen los detalles de su faceta de médico; esa que le da de comer y que hace cinco años, tras una brillante trayectoria en el mundo de la Medicina Preventiva, le llevó a "redecorar su vida" y a fundar Granadatos, una consultoria de Bioestadística e Investigación Clinica. A ponerme por mi cuenta, dice Juanjo, aficionado al tono coloquial que seguro cultiva en sus clases de Bioestadística de la Escuela Universitaria de Enfermeria (Fundación Jiménez Díaz). Sus alumnos, sobre todo chicas, alucinan cuando el primer día les enseña la fotos de Humphrey Bogart con un cigarrillo en los labios y de un viejecito griego, héroe de la resistencia, fumador empedernido. El actor murió con sesenta y tantos víctima de un cáncer de esófago, asociado al consumo de alcohol y tabaco, pero el otro vivió un siglo y con toda probabilidad fumaba más. Luego les pregunta si saben por qué y les cuenta que solo el 1% de los fumadores mueren de cáncer de pulmón. Si el tabaquismo fuera considerado epidemia Juanjo sería "llamado a filas"...

- Mi especialidad es el control de las enfermedades infecciosas y de los brotes epidémicos en general. Soy epidemiólogo; no confundir con el epidídimo que es otra cosa de los urólogos. Desde hace quince años me dedico a la investigación. Mis comienzos fueron en los Servicios de Medicina Preventiva del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. De ahí pasé al Departamento de Investigación Clínica del laboratorio SmithKline Beecham, luego a la Unidad de Investigación de la Fundación Jiménez Díaz y posteriormente a la Unidad de Medicina Preventiva de la institución. En 2006 decidí montar mi despachito en casa y me dedico a la investigación aplicada. Principalmente trabajo con investigadores que tienen fondos públicos o privados y problemas desde el punto de vista del análisis estadístico y con laboratorios farmaceúticos que quieren desarrollar nuevas indicaciones o usos de sus productos. Ahora ando liado con el estudio de un antibiótico.

A Juanjo le encanta hablar de la penicilina. Debe ser por el augmentine, una molécula muy polivalente que estudio en Smithkline Beecham. Asegura que en cuestión de antibiótico España es una nación en vías de desarrollo, entre otras cosas por la resistencia natural a pinchar a los niños algo que asegura carece de fundamento objetivo. Si fuéramos un país avanzado, continua, curaríamos las anginas con una inyección pero a ningún médico se le ocurre pautar una penicilina pinchada aún sabiendo que una sola dosis acaba con la enfermedad. Y concluye que en su argot, cuando alguien tiene un buen trabajo de investigación tiene una faringitis que no se ha curado con penicilina. Y eso es imposible. Lo que si es posible es aportar una visión ecológica al asunto ¿no?

- Con mi grupo de trabajo consideramos la faringe humana como un ecosistema con bacterias y teníamos claro que no podíamos matarlas todas. Nos interesa que vivan las menos letales y modificar los antibióticos para eliminar las otras. Buena parte de lo que hemos hecho en los últimos 20 años en España ha sido modificar la pauta de consumo de antibiótico y hemos conseguido bastantes éxitos. Hemos pasado de ser la nación europea con más resistencia a los antibióticos a estar a un nivel medio-bajo por buen uso y por la irrupción de la vacuna del neumococo, controvertida políticamente pero eficaz. Es una vacuna con una I+D detrás muy grande que va a seguir progresando porque tiene un potencial de desarrollo enorme. Sobre el debate vacuna sí vacuna no he oido de todo. Hasta que las manipula la CIA para introducirnos un código genético extraño en el organismo. Pero son seguras, eficaces y tienen un coste mínimo. Esto las convierte en perfectas.

Una monja del siglo de Oro

Lo que no es perfecto es el estado de bienestar. Cuenta Juanjo una anécdota relacionada con Inglaterra y la segunda Guerra Mundial -las grandes batallas son su especialidad no médica- sobre defensores y detractores de la medicina preventiva para concluir que el coste de la tecnología de asistencia sanitaria ha crecido mucho más rápido que la riqueza de las naciones y que el de la sanidad "se nos ha ido de madre". Si a esto añadimos el aumento de la esperanza de vida el coste, argumenta, se convierte en astronómico. Porque vivimos una situación excepcional.

- La medicina no ha funcionado como se pensaba y lo que hemos conseguido es crear una enorme cantidad de enfermos crónicos que tienen un coste elevadísimo para nuestra economía. Es la primera vez en la historia que la gente vive tanto y es la primera vez en la historia que nos enfrentamos a enfermos seniles. No había enfermos de alzheimer porque se nos morían antes. Ahora la sociedad esta demasiado medicalizada y piensa que la medicina es capaz de solucionarlo todo. Como médico investigador digo que resolvemos algunos problemas pero otros los cronificamos en el tiempo.

De ahí el sagaz belenista de Pozuelo pasa a hablar del inventor del seguro de vida. Un holandés que en el siglo XVII estaba solo preocupado por la edad y el sexo. En aquel tiempo las mujeres en edad fértil tenían más posibilidades de morir por los partos. Ahora no y eso ha sido un gran logro de la medicina. También el descenso de la mortalidad infantil. Y recuerda las lápidas de niños del cementerio viejo. "Aparte de la vacunación y de la lucha contra las enfermedades infecciosas, los cuidados de niños y madres en el embarazo y el posparto es donde la medicina ha demostrado su eficacia".

Porque antes la gente moría de lo que trabajaba como la monja hortelana del Siglo de Oro que fue exhumada por José Manuel Reverte Coma, experto en antropología forense. Sus huesos le contaron que tenía artritis reumatoide, escoliosis y deformación por culpa del azadón. O como los deshollinadores que fallecían de cáncer de piel por la exposición a los antracenos. O como muchos de los curtidores de Pozuelo, delgaditos y consumiditos porque los taninos de los productos químicos intoxicaban poco a poco su médula osea. Ahora la gente no muere de lo que trabaja. A no ser que trabaje en la central nuclear de Fukushima después del tsunami.

- Morirán como el piloto que apago el fuego de la central de Chernobil volcando hormigón encima del reactor. Era un voluntario que murió con cinco cánceres diferentes. Le consideran un héroe de la Unión Soviética aunque yo diría que fue un héroe de la humanidad. Sabía que iba a morir. Los rusos pensaron que la guerra nuclear era posible y se prepararon para ella. De hecho, tenían una unidad de descontaminación en Kiev completamente equipada y al final el número de muertos civiles fue más bajo de lo que en un principio se esperaba. Pero Japón ha demostrado un grado de imprevisión considerable. La central de Fukushima ha resistido cientos de terremotos pero no estaba preparada para hacer frente a un tsunami cosa que estadisticamente era muy probable. En el momento de la descontaminación no había boro ni silicona de alto peso molecular para fabricar trajes. Al final han tenido que recurrir a la buena voluntad y al espiritu de sacrificio de la gente. Los que se han metido alli no van a durar mucho. En cuatro años habrán muerto.

La sonrisa del pepino

Aunque hasta el momento no lo parezca el fuerte de Juan José Granizo, alias House por su condición de médico, sus ojos azules, su ironía, su sarcasmo y su inseparable bastón -muy parecido al del médico de la serie House, Ph, MD-, son las epidemias. En los últimos años dos amenazas: la gripe aviar que daba pánico y la gripe A que ¿se ha quedado en nada?

- No. Se ha quedado en bastante. Ha habido mas muertos de lo que parece pero es que la gripe no mata directamente. Hay dos clases de gérmenes, las aves de presa que matan y las aves de rapiña que atacan un cadaver. La gripe le da la puntilla al que se va a morir. Yo le dije a mi mujer que tal vez no me vería por casa en un mes. Soy epidemiólogo y mi misión es identificar los casos y aislar a los enfermos. Soy un sujeto movilizable en caso de emergencia nacional. Y además tengo un extraño sistema inmunitario.

Juanjo asegura que el riesgo de epidemias en España es muy bajo pero también que hay muchas bacterias sueltas debido al cambio climático y a la cantidad de inmigración. Lo que antes era improbable es ahora habitual como los brotes de varicela o sarampión debido principalmente a que gran parte de la población inmigrante no está vacunada. La malaria erradicada ha regresado a España por los vientos o porque el mosquito viaja en contenedores y, como ellos, desembarca en los puertos. Y en Huelva hay murciélagos con el virus de la rabia. Dadas las circunstancias no me extraña que doc sonría cuando le pregunto por el E.coli.

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