Nacho Torres | Sábado 30 de agosto de 2025
Revisar el coche tras el verano es esencial para evitar averías y prolongar su vida útil. Aunque algunos componentes, como neumáticos y suspensión, sufren desgaste, otros, como la batería y el sistema eléctrico, mejoran con trayectos largos. Un mantenimiento adecuado asegura un buen rendimiento al iniciar septiembre.
Tras el verano, revisar el estado del coche evita averías y permite empezar septiembre con tranquilidad. No todo es negativo: algunos componentes sufren desgaste, pero otros incluso mejoran gracias a los largos trayectos.
Después de semanas de viajes con calor, carreteras largas y maleteros cargados, el coche también necesita su “puesta a punto”. Revisar ciertos elementos puede ahorrar problemas y alargar su vida útil. Lo interesante es que no todo se resiente: mientras algunas piezas acusan el esfuerzo, otras salen reforzadas gracias a los kilómetros estables en autovía.
Elementos que empeoran tras el verano
- Neumáticos. El peso extra y el calor del asfalto aceleran su desgaste. Pierden aproximadamente 1 mm cada 10.000 km. Es recomendable cambiarlos cuando bajan de 3 mm, aunque la ley fija un mínimo legal de 1,6 mm.
- En descensos de montaña, los discos alcanzan más de 400 ºC. Si el pedal vibra o aparecen chirridos, es momento de revisar pastillas y discos.
- Suspensión. Amortiguadores, rótulas y silentblocks sufren con carreteras irregulares. A partir de 000 km pierden eficacia; los baches y curvas con carga aceleran su desgaste.
- Aceite del motor. Los viajes largos ayudan a conservarlo mejor que los trayectos cortos urbanos, pero conviene comprobar nivel y aspecto y sustituirlo cada 000 km o un año.
- Filtro de aire. Polvo, polen e insectos lo saturan, lo que aumenta el consumo entre un 5 y un 7 % y reduce el rendimiento del motor.
- Filtro del habitáculo. Con el climatizador a máxima potencia se ensucia en menos de 000 km. Si notas malos olores o menos caudal de aire, toca cambio.
- Escobillas limpiaparabrisas. El sol reseca el caucho, que pierde eficacia tras 12 meses. Si dejan marcas en el cristal o hacen ruido, hay que sustituirlas.
- El calor y los puertos de montaña ponen a prueba el sistema. Una bajada de 1 cm en el vaso de expansión ya puede indicar fuga. Revisa siempre en frío.
- Carrocería y cristales. Insectos y resinas dañan pintura y parabrisas si no se eliminan pronto: pueden dejar marcas permanentes en apenas 72 horas.
- El habitáculo cerrado al sol supera los 60 ºC, suficiente para deteriorar plásticos y tapicerías en pocos meses. Una limpieza y protectores ayudan a conservarlos.
Elementos que mejoran con los viajes
- Batería. Los trayectos largos de más de una hora permiten que la batería de 12 V se cargue por completo, algo que rara vez ocurre en ciudad.
- Trabajar durante horas a temperatura estable favorece una combustión más limpia. En los diésel, incluso permite regenerar el filtro antipartículas cada 400–600 km.
- Conducciones prolongadas eliminan humedad y residuos; en ciudad pueden acumularse hasta 100 ml de agua que favorecen la corrosión.
- Consumo medio. Aunque a 120 km/h se gasta más que a 100, la conducción fluida en carretera es más eficiente: un coche medio consume unos 6 l/100 km en autovía, frente a 9 l/100 km en ciudad.
- Caja de cambios automática. Conduciendo en carretera trabaja con menos cambios bruscos: se calcula que evita hasta 000 cambios al año respecto al uso urbano, lo que alarga la vida del aceite interno.
- Usarlo de forma continuada mantiene juntas y retenes lubricados, reduciendo fugas cuyo arreglo puede costar más de 200 €.
- En autovía se usan menos, de modo que el desgaste es hasta un 40 % menor que en ciudad. Solo en descensos largos con carga trabajan más.
- Neumáticos. Con presión correcta y buena alineación, el desgaste en carretera es más uniforme, lo que alarga su vida útil hasta 000 km.
- Sistema eléctrico. El alternador (o convertidor en híbridos y eléctricos) funciona de manera continua y mantiene la tensión estable en torno a 14 V, cargando mejor la batería auxiliar.
- Mecánica general. Un coche sometido a rutas largas y estables sufre hasta 4 veces menos desgaste que en ciudad con arranques en frío y tráfico denso.