El proyecto, bautizado como “La Nueva Finca”, había sido aprobado por el ayuntamiento, pero organizaciones ecologistas presentaron recursos ante los tribunales. Estas asociaciones argumentaron que la urbanización eliminaría un hábitat fundamental para especies protegidas, incluyendo aves rapaces, y que los informes científicos advertían de los graves impactos sobre la flora y fauna locales.
La zona afectada —unas 125 hectáreas de encinas, alcornoques, pinos y sabinas— conecta antiguamente otros espacios verdes y sirve como un refugio natural en el noroeste de la región. El tribunal recogió esos argumentos, señalando que la aprobación del desarrollo supondría la pérdida irreversible de ese entorno natural.
Las promotoras involucradas, Pryconsa y Aedas Homes, deberán ahora esperar: la sentencia todavía puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo, pero las perspectivas de que ese órgano revierta la decisión parecen escasas, dado el peso de las razones ambientales en el fallo.