Educación

El pediatra, clave para detectar y prevenir el bullying infantil desde la consulta

Dra. María Jesús Pascual, jefa del servicio de Pediatría del Hospital Universitario Vithas Madrid Aravaca
Jueves 30 de abril de 2026
La jefa de Pediatría del Hospital Universitario Vithas Madrid Aravaca alerta del impacto del acoso escolar en la salud física y emocional de niños y adolescentes

Con motivo del Día Internacional contra el Bullying, la Dra. María Jesús Pascual subraya la importancia de la detección precoz y el acompañamiento a familias y menores

Según el Ministerio de Educación, el 9,5 % del alumnado de Primaria en España ha sufrido acoso escolar y el 9,2 % ciberacoso. En la Comunidad de Madrid, el porcentaje de alumnado en riesgo de acoso se sitúa en torno al 1,7 %


Con motivo del Día Internacional contra el Bullying, que se conmemora el próximo 2 de mayo, la Dra. María Jesús Pascual, jefa del servicio de Pediatría del Hospital Universitario Vithas Madrid Aravaca, alerta de la necesidad de abordar el acoso escolar también desde el ámbito sanitario, dado su impacto directo y a largo plazo en la salud física y emocional de niños y adolescentes.

“El bullying no es solo un problema educativo o social; es un problema de salud infantil y adolescente”, subraya la Dra. Pascual. “Sus consecuencias físicas, psicológicas y sociales pueden condicionar el desarrollo del niño durante años si no se detecta y aborda a tiempo”.

El pediatra ocupa una posición clave en la detección precoz del acoso, ya que el contacto periódico con el menor permite identificar cambios sutiles que muchas veces pasan desapercibidos en otros entornos. “En numerosas ocasiones somos los primeros profesionales en detectar que algo no va bien, incluso antes de que la familia o el colegio lo identifiquen. Muchos niños no verbalizan lo que les ocurre y envían un auténtico ‘SOS silencioso’”, explica la especialista.

Las revisiones del niño sano, además de su valor clínico, facilitan un conocimiento profundo del entorno, los miedos y las inquietudes del menor, generando un espacio de confianza que favorece la detección precoz. Junto a este papel, la prevención adquiere un peso fundamental. “Desde Pediatría promovemos hábitos de salud emocional, trabajamos la autoestima y las habilidades sociales y advertimos del uso responsable de las redes sociales, especialmente en adolescentes, donde aparece con mayor frecuencia el ciberacoso”, añade.

Señales físicas y emocionales que actúan como alarma

Diversos estudios coinciden en que el acoso escolar suele manifestarse a través de síntomas físicos recurrentes sin causa orgánica clara. Dolor abdominal, cefaleas, alteraciones del sueño, pérdida de apetito o somatizaciones repetidas son algunos de los motivos de consulta más habituales. A nivel emocional, pueden aparecer ansiedad, tristeza persistente, irritabilidad, aislamiento social y un marcado descenso de la autoestima.

“Estos signos suelen ser solo la punta del iceberg”, advierte la Dra. Pascual. “Siempre que aparecen, es imprescindible indagar en el entorno escolar y social del niño”. En adolescentes, el bullying puede asociarse además a autolesiones, trastornos de la conducta alimentaria, consumo de sustancias e ideación suicida, considerada una de las complicaciones más graves del acoso escolar.

La consulta pediátrica como espacio seguro

La consulta de Pediatría puede convertirse en un entorno seguro donde el menor se sienta escuchado sin ser juzgado. “Muchos niños y adolescentes no se atreven a contarlo en casa o en el colegio, pero sí cuando encuentran a un profesional que pregunta de forma adecuada y genera confianza”, explica.

Ante una sospecha elevada de bullying, la prioridad es valorar el impacto real en el menor y descartar riesgos graves, especialmente el riesgo suicida. Con el consentimiento adecuado y siempre protegiendo al niño, se orienta a la familia y se contacta con el centro escolar. En los casos confirmados, la actuación debe ser prioritaria y multidisciplinar, siguiendo los protocolos de protección infantil. “Más allá de cualquier protocolo, lo esencial es que el niño no se sienta solo y sepa que siempre habrá un adulto preparado para ayudarle”, remarca.

Los padres y madres desempeñan un papel determinante, ya que suelen ser los primeros en percibir cambios en el comportamiento de sus hijos. “Escuchar sin minimizar, evitar frases como ‘son cosas de niños’ y transmitir seguridad es fundamental para que el menor se sienta protegido”, destaca la Dra. Pascual. Mantener una comunicación fluida con el centro escolar y solicitar ayuda profesional de forma precoz puede marcar una diferencia decisiva en la recuperación emocional.

“El bullying no son cosas de niños. Puede dejar heridas emocionales profundas y secuelas que acompañen toda la vida”, concluye la pediatra. “Escuchar a tiempo puede cambiar una vida. A veces, detrás de un ‘no quiero ir al colegio’, hay un niño pidiendo ayuda en silencio”.

Más del 9% del alumnado de Primaria en España ha sufrido acoso escolar

Según el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, el 9,5 % del alumnado de Primaria en España ha sufrido acoso escolar y el 9,2 % ciberacoso, de acuerdo con el mayor estudio estatal sobre convivencia escolar realizado hasta la fecha, elaborado a partir de datos de más de 37.000 alumnos, familias y docentes. A estas cifras se suma el incremento del ciberbullying detectado en los últimos años, especialmente a través de las redes sociales.[1]

En la Comunidad de Madrid, los últimos informes regionales sobre acoso escolar señalan que el porcentaje de alumnado en riesgo de acoso se sitúa en torno al 1,7 % en el curso 2023-2024, con mayor prevalencia en los últimos cursos de Educación Primaria, mientras que el acoso verbal y social continúa siendo el más frecuente. [2]

[1] Ministerio de Educación y FP

[2] VII Informe Regional Acoso Escolar 2022-2024

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