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Flacidez braquial, la zona difícil que no responde a la pérdida de peso

Martes 30 de junio de 2026

La flacidez de la cara interna de los brazos se convierte cada verano en una de las preocupaciones estéticas más consultadas. Hoy, tecnologías como Endolift de la mano del Dr. Sergio Quintero, permiten tensar y redefinir la zona sin cirugía.



El calor de estos meses provoca que las mangas desaparezcan y da paso a los vestidos y tops sin mangas que regresan al armario. Sin embargo, muchas personas vuelven a prestar atención a una zona que suele permanecer oculta durante gran parte del año: la cara interna de los brazos. La flacidez que aparece en esta área, popularmente conocida como "alas de murciélago", se ha convertido en una de las preocupaciones estéticas que más consultas genera.

Aunque tradicionalmente se ha asociado al envejecimiento, la pérdida de firmeza en los brazos no es exclusiva de las personas de edad avanzada, ya que responda a varios factores que tienen que ver con peso, ejercicio y estilo de vida.

"Durante años, muchos pacientes pensaban que la única alternativa para corregir la flacidez de los brazos era la cirugía. Hoy disponemos de tecnologías capaces de estimular una retracción cutánea significativa sin necesidad de pasar por un quirófano", explica el Dr. Sergio Quintero, médico estético, director de la clínica Elegance Medical.

Alas de murciélago o flacidez braquial, más que una cuestión de edad

La piel de la cara interna del brazo presenta una de las estructuras más delicadas del organismo. “No solo es más fina que la de otras zonas corporales, sino que además posee una menor densidad de fibras de colágeno y elastina, así como una arquitectura dérmica menos compacta. Esta combinación hace que su capacidad de recuperación tras una distensión sea significativamente inferior” explica Quintero.

Cuando se produce una pérdida de peso, especialmente si ha sido rápida o de gran magnitud, la piel no siempre es capaz de retraerse en la misma proporción en la que se reduce el volumen graso subyacente. Esto se debe a que las fibras de colágeno y elastina, responsables del efecto “resorte” de la piel, han perdido parte de su integridad estructural previa. En otras palabras, el tejido no solo se vacía, sino que también ha perdido parte de su capacidad biomecánica de recolocación.

A este fenómeno se suma un factor clave, la calidad del colágeno existente. Con el paso del tiempo, las fibras se vuelven más rígidas, fragmentadas y menos organizadas, lo que limita aún más la retracción cutánea.

El especialista insiste en que la respuesta biológica de esta zona es intrínsecamente más limitada. “No podemos esperar que la piel del brazo se comporte como la del abdomen o la del rostro. Tiene menos capacidad de recuperación porque su red de colágeno es más superficial y menos robusta. Además, es una zona que no suele recibir estímulos regenerativos constantes, lo que acelera la pérdida de calidad del tejido”.

Desde un punto de vista clínico, el doctor Quintero subraya también la importancia del contexto individual en la evolución de la flacidez tras la pérdida de peso. “Dos pacientes pueden perder el mismo número de kilos y tener resultados completamente distintos en la piel del brazo. Factores como la edad, la velocidad de adelgazamiento, la genética o incluso la exposición solar acumulada influyen de forma decisiva en la capacidad de retracción cutánea”.

“El error más frecuente es simplificar este proceso como si fuera solo un problema de grasa localizada. En realidad, estamos hablando de una alteración de la calidad de la piel. Y cuando el problema está en la piel, el abordaje tiene que centrarse en mejorar su estructura, no únicamente en reducir volumen”, concluye el doctor Quintero.

Endolift, la alternativa sin cirugía que está marcando tendencia

Endolift se ha consolidado como una de las innovaciones más destacadas dentro de la medicina estética regenerativa. El procedimiento utiliza energía láser transmitida a través de una microfibra óptica extremadamente fina que se introduce bajo la piel sin necesidad de incisiones.

La acción del láser genera un doble efecto: por un lado, favorece la retracción inmediata de los tejidos y, por otro, estimula la producción natural de nuevo colágeno durante los meses posteriores al tratamiento.

"Uno de los aspectos más interesantes de Endolift es que trabaja con la capacidad regenerativa del propio organismo. No se trata simplemente de tensar una piel que está flácida, sino de activar mecanismos biológicos que permiten mejorar su calidad y firmeza de forma progresiva", explica el especialista.

Además, cuando existe grasa localizada asociada a la flacidez, la energía láser puede actuar sobre esos pequeños depósitos, contribuyendo a mejorar la definición de la zona tratada.

  • Sin cicatrices y sin interrumpir la rutina

El tratamiento se realiza en consulta, bajo anestesia local, y permite reincorporarse prácticamente de inmediato a las actividades habituales.

"El paciente actual busca resultados, pero también comodidad. Quiere mejorar su aspecto sin desaparecer durante semanas de su vida social o laboral. Precisamente ahí radica gran parte del éxito de Endolift", afirma el doctor Quintero.

Esta combinación de eficacia, mínima invasividad y rápida recuperación ha convertido a la técnica en una de las más demandadas para el tratamiento de la flacidez corporal leve y moderada.

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