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Las aulas, el pelele y San Sebastián

viernes 20 de enero de 2012, 07:44h

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Pozuelo celebra el domingo la más antigua de sus fiestas populares: el manteo del pelele. La tradición recuperada por La Poza congrega cada año en el corazón de la ciudad a grandes y pequeños que estos días han decorado los muñecos en las aulas.

Hace dos décadas. Pero parece que fue ayer cuando los miembros de la asociación cultural dedicada a la recuperación de la historia y las tradiciones de Pozuelo resucitaron una fiesta de altos vuelos protagonizada por monigotes realizados con ropa vieja. Ahora, en vísperas de la celebración, recorren los colegios repartiendo peleles que los escolares decoran con imaginación y detalle para mantearlos días después en la plaza a ritmo de cancioncilla popular. Con varios objetivos: que los chicos conozcan la cultura del viejo Pozuelo, aprendan a valorar un patrimonio heredado de sus antepasados y  no descuiden la comunicación intergeneracional.

Manteo, agua y fuego

El manteo del pelele es un juego carnavalesco vinculado a la festividad de San Sebastián que desde el siglo XVI se celebraba en Pozuelo el 20 de enero. Por entonces se crea la Cofradia dedicada al santo mártir. Los cofrades, todos hombres, asistían a los cultos de misa y procesión, degustaban las tradicionales Caridades (panes dulces de anís) y paseaban su alegría por las calles del pueblo al son de la música.

Las mujeres celebraban de otra manera la festividad y los días más largos. Con una acción que tenía por protagonista un monigote hecho de trapos viejos al que llamaban pelele que representaba al hombre soltero. Lo lanzaban al aire y acompañaban sus vuelos con coplillas pícaras como esta recuperada por la asociación cultural La Poza: "El pelele está malo, está empelelao, se toca lo suyo y lo tiene arrugao, el pelele está malo, ¿qué le daremos?, agua de caracoles, para que críe cuernos” .

Mientras tanto, los hombres jóvenes y no tan jóvenes intentaban arrebatar a las mujeres el pelele. Cuando lo lograban salían corriendo en dirección al pilón de agua. Una vez allí sumergían al muñeco y finalizaba el juego bufo. En otras ocasiones, el pelele podía terminar quemado en alguna plazas del pueblo.

La fiesta del pelele pudo estar muy extendida en el Madrid del XVIII a juzgar por la recreación realizada por el pintor Francisco de Goya en uno de sus famosos cartones paras tapices. En Pozuelo se mantuvo con arraigo hasta el estallido de la guerra recuperándose después de la contienda. A finales de los 60, el manteo del pelele quedó en el olvido aunque prosiguieron los actos de culto a San Sebastián. Y a principios de los noventa la asociación cultural La Poza restauraba la tradición.

El domingo 22 de enero a las 17:00 los peleles que los escolares de Pozuelo han puesto guapos y algunos más sobrevolarán la plaza de la Coronación. Como cada año por San Sebastián.

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