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Las huellas del Doctor Ulecia en Pozuelo

martes 15 de enero de 2013, 07:59h

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Rafael Ulecia y Cardona, el pediatra que ha dado nombre a una céntrica calle del barrio de la Estación, nació en Santiago de Cuba el 10 de agosto de 1850 y murió en Madrid el 2 de noviembre de 1912.

A los catorce años y tras una infancia feliz viaja a Madrid con sus hermanos, Vicente y Pedro, con la intención de convertirse, como ellos, en militar de caballería. Pero una orden del Gobierno decreta el cierre de todas las Academias Militares y Rafael Ulecia y Cardona no logra su primer objetivo. Por aquel entonces se siente atraido por la medicina y en sólo cinco años finaliza el bachillerato al mismo tiempo que saca la carrera. Terminados sus estudios en la Universidad regresa a Cuba donde ejerce como médico seis años hasta que la revolución le priva de todos sus bienes y se ve obligado a volver a la madre patria con sus padres y hermanos y el reto de sacar a la familia adelante.

Con su profesión como único equipaje Rafael Ulecia viaja al extranjero para perfeccionar su formación y a su regreso, en 1876, funda La Revista de Medicina y Cirugía Prácticas a cuyo sostenimiento contribuye otro cubano emigrado, José del Perojo. En la elaboración de la publicación colaboró lo más granado de la medicina de la época. Poco después, el doctor Ulecia funda los Anales de Obstetricia, Ginecopatía y Pediatría, periódico dedicado al estudio de las enfermedades de la infancia.

De todos los méritos profesionales del Doctor Ulecia hay uno por el que sin duda ha pasado con honores a la historia: la creación en España de La Gota de Leche, una institución que ya funcionaba en otros países como Francia y Bélgica. La puesta en marcha de la feliz iniciativa demuestra que fue un profesional adelantado a su tiempo. En una época en la que la mortalidad infantil era elevadísima principalmente por cuestiones de higiene y malos usos tuvo la brillante idea de poner en funcionamiento un centro de instrucción para la sana crianza de los niños. La inmensa y eficaz protección que dedicó siempre al niño desde un consultorio con nombre del símbolo de la alimentación materna hicieron que el rey Alfonso XIII le concediera un año antes de su desaparición la Gran Cruz de la Orden Civil de Beneficencia.

Deseoso de que se extendieran entre las madres españolas los principios más elementales para el cuidado de sus hijos publicó una Cartilla para la crianza de los niños que entregaba gratuitamente y de la que se editaron miles de ejemplares. También escribió el libro El arte de criar a los niños lleno de consejos al alcance de las progenitoras.

Vida

Rafael Ulecia y Cardona se casó con Maria Paz de la Plaza y tuvo diez hijos. Aunque el matrimonio fijó su residencia en Madrid la familia está intimamente ligada a Pozuelo de Alarcón. A finales del siglo XIX el fundador de La Gota de Leche decide comprar con otros médicos y abogados terrenos alrededor de una recién nacida estación de ferrocarril -explotada por la compañía Caminos del Hierro del Norte de España- situada a pocos kilómetros de la Puerta del Sol. El Doctor Ulecia adquiere una gran propiedad a los pies de la actual parroquia del Carmen que llegaba hasta las proximidades del centro comercial Hipercor y se instala en hotelitos para disfrutar de los veranos en familia.

El médico decide bautizar su primera casa con el nombre de su mujer. En el refugio estival de Villa Paz nacieron algunos de sus hijos. De la residencia familiar situada cerca del colegio San José de Cluny sólo queda la fotografía realizada a las puertas de la residencia a comienzos del siglo XX. A la muerte de Rafael su viuda y sus hijas se trasladan a un caserón todavía en pie -aunque por poco tiempo- situado en el número uno de la calle que lleva su nombre. En ese momento sus hijos mayores, Rafael y Luis Felipe, deciden vender la gran era que discurría por el Paseo de la Concepción y dividir en dos partes el resto de la propiedad para diseñar sus propias fincas de recreo. Rafael que era médico como su padre plantó los árboles que hoy forman el bosquecillo del parque Pinar Prados.

De los diez hijos del doctor Ulecia algunos echaron raices en Pozuelo; el lugar alejado del ruido de la ciudad que su padre había elegido para garantizar a los suyos aire puro. Los dos mayores construyeron antes de la guerra dos viviendas similares en las proximidades de la via del ferrocarril. Rafael Ulecia de la Plaza se casó con Marita Mascías y tuvo nueve hijos. Como su padre se dedicó a la medicina en cuerpo y alma. También a compartir buenos ratos con los suyos. Las tardes soleadas abandonaba el interior de la casa que levantó para su familia y rodeó de árboles y salía al porche. En su mecedora leía para su público. Uno de esos momentos fue capturado en la imagen de los años cincuenta que acompaña esta entrega de Calle a Calle. Luis Felipe Ulecia de la Plaza contrajo matrimonio con María del Carmen Polo y tuvo cinco hijos. Durante años pasó los veranos cerca de su hermano. Sus hijos crecieron con sus sobrinos formando una familia supernumerosa.

...y milagros

El Doctor Ulecia está considerado uno de los precursores de la moderna puericultura y aparece en el árbol genealógico de la pediatria elaborado por el profesor Antonio Orozco Acuaviva, catedrático de Historia de la Medicina de la Universidad de Cádiz. La vida del médico Rafael Ulecia y Cardona está salpicada de milagros. Pero el más grande lleva el nombre de algo pequeño: La Gota de Leche.

A principios del siglo XX el doctor Ulecia desempeñaba el cargo de Visitador Municipal del Ayuntamiento de Madrid y por sus manos pasaban muchos estudios poblacionales. Uno de ellos relacionado con la mortalidad infantil le llamó mucho la atención: un elevado e inaceptable porcentaje de niños moría antes de cumplir su primer año. Para cambiar las estadísticas se propuso mejorar la calidad de vida de los bebés. Quiso conocer muy de cerca los avances realizados en puericultura y como en España este campo de la medicina no crecía al ritmo que los pequeños morían buscó soluciones fuera de nuestras fronteras. El Doctor Ulecia visitó en Francia los consultorios de Budin y Variot y tomó buena nota de las técnicas de “maternalización” de la leche de vaca mediante desnatadora, centrifugadora y estelirizadora. A su regreso a Madrid una maravillosa inquietud rondaba su cabeza: montar un consultorio capaz de dar respuesta a las necesidades de los lactantes. Pero no resultó una tarea sencilla.

Rafael Ulecia y Cardona no consiguió apoyo oficial para hacer realidad su sueño y recurrió a unos primos de su mujer, los Marqueses de Casa Torres. Ellos no sólo no dudaron a la hora de financiar sus planes sino que además interesaron en el proyecto a la Reina Maria Cristina. Los nobles se hicieron cargo de la construcción del edificio de La Gota de Leche en un solar donado por su Majestad. Y el sueño se hizo realidad. Las puertas del primer Consultorio español de Niños de Pecho y Gota de Leche se abrían el dia 22 de enero de 1904. Entre los asistentes al acto de solemne apertura se encontraba S.M. la Reina María Cristina, acompañada de los príncipes de Asturias y Babiera y de las Infantas Isabel y María Paz.

La esposa de Alfonso XII se convirtió desde el principio en la más importante protectora de la obra del Doctor Ulecia y algunos de los Infantes de España fueron pacientes de los médicos que pasaron consulta en el centro. Según se desprende de una nota publicada en el diario El Liberal del 23 de enero de 1904 la tutela de la Casa Real quedaba patente en obras tangibles como la donación de las dos primeras cunas para hospitalizar lactantes.

El Doctor Ulecia fue el primer director de La Gota de Leche. La institución de carácter benéfico subsistió durante décadas gracias a las limosnas reales, las donaciones privadas y a que el cuadro sanitario trabajaba sin percibir ningún tipo de honorarios. La consulta era mucho más que un centro de atención infantil. La labor de sus orientadores logró acabar con muchas costumbres perjudicales para la salud de los pequeños.

Visionario

La Nueva cartilla higiénica para las madres nació al mismo tiempo que La Gota de Leche, contó con una tirada inicial de 58.000 ejemplares y se repartió de forma gratuita entre las madres. En ella el doctor Ulecia destacaba la importancia de la lactancia materna. Sólo en casos excepcionales justificaba el empleo de la mixta o artificial. También recordaba a las mamás la vigilancia de las tomas del niño y dedicaba unos párrafos al baño, la limpieza diaria y la necesidad del bebé de respirar aire puro. El tema de las vacunaciones y las formas de evitar el contagio de enfermedades infecciosas eran otras cuestiones reflejadas en las páginas de esa cartilla. Para el autor era clave el control de las pesadas de los niños, como muestra y guía de su buena o mala evolución nutritiva y en el cuadernito instaba a las madres a que las hicieran cada ocho o quince días.

Hoy, más de un siglo después, la leche materna sigue siendo la mejor alimentación hasta los seis meses de vida y la Comunidad de Madrid regala a cada nuevo madrileño un cuadernillo denominado Documento de Salud Infantil que contiene información de interés sobre hábitos de alimentación e higiene y el calendario completo de vacunas. Además el control de peso es un rito habitual en las consultas de pediatría.

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