Así, en un momento en el que la arquitectura residencial apuesta por la conexión con el exterior y la creación de espacios versátiles, este proyecto interpreta estas tendencias apostando por la cocina como eje central de la vivienda; uniendo interior y exterior mediante una propuesta estética y funcional alineada con el estilo de vida actual.
Conectada directamente con la zona de la piscina, la cocina se plantea como un punto de encuentro y convivencia, donde la relación entre arquitectura y vida cotidiana adquiere especial protagonismo. Las amplias aperturas permiten que la luz natural bañe el espacio, creando una atmósfera cálida, y la organización del espacio responde a una creciente tendencia en diseño interior: convertir la cocina en un lugar multifuncional.
En este proyecto, una composición lineal acompañada de una isla con barra permite cocinar, interactuar y compartir, reforzando la idea de un espacio vivo y dinámico. La disposición favorece la circulación fluida y mantiene una conexión visual continua con el exterior, un aspecto clave en viviendas que buscan potenciar el bienestar a través de la luz y la amplitud.
El mobiliario de DOCA para la cocina se presenta en acabado Barna en roble natural, que aporta calidez y autenticidad, alineándose con la preferencia actual por materiales honestos y atemporales. La textura de la madera contrasta con las superficies neutras y sobrias que la rodean, generando un ambiente equilibrado y acogedor.
Siguiendo la búsqueda de pureza formal, se emplea un sistema de apertura gola vertical en columnas y gola horizontal en muebles bajos, una solución que evita tiradores visibles y refuerza la continuidad visual. Esta decisión, muy presente en la estética minimalista contemporánea, aporta ligereza y una lectura lineal del conjunto.
Los electrodomésticos quedan completamente integrados, preservando la limpieza visual y la uniformidad del diseño. Como contrapunto, una vitrina con cristal gris fumé aporta profundidad y dinamismo, convirtiéndose en un elemento decorativo que enriquece el espacio sin romper su coherencia formal.
El resultado es una cocina que supera su función tradicional y se transforma en un espacio para disfrutar y compartir, abierta al exterior y pensada para acoger la vida familiar. Una propuesta cálida, limpia y funcional que refleja la precisión y sensibilidad de DOCA.
Proyecto de Anton Develops Arquitectos con la colaboración de DOCA y DOCA Madrid.
Fotografía: David Frutos