Independientemente del tipo de parto, el embarazo ya supone un gran esfuerzo para el suelo pélvico. Sin embargo, muchas mujeres siguen creyendo que una cesárea evita cualquier riesgo o que las pérdidas de orina son una consecuencia inevitable de la maternidad. La realidad es mucho más compleja, pero con prevención, seguimiento y rehabilitación, gran parte de las disfunciones pueden prevenirse o tratarse con éxito.
Desde INTIMINA, marca referente en salud íntima femenina, con la colaboración de la Dra. Mercedes Herrero, ginecóloga y sexóloga, y Lola Ibañez, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico, analizan la complejidad de la recuperación posparto independientemente al tipo de nacimiento. Porque más que preguntarnos si es mejor el parto por cesárea o el vaginal para el suelo pélvico, debemos acercarnos más a cómo podemos favorecer su recuperación tras el parto.
Probablemente uno de los mitos más frecuentes. Como indica la Dra. Herrero, “es cierto que el parto vaginal puede tener una mayor repercusión si ha habido lesiones del canal del parto como desgarros, pero estos son poco frecuentes. Sin embargo, esto no significa que la cesárea proteja completamente la musculatura. La cicatriz de la pared abdominal puede afectar también”.
Es decir, el embarazo ya supone un importante factor de carga para el suelo pélvico y tanto el parto vaginal como la cesárea requieren posteriormente una recuperación adaptada a cada mujer.
La respuesta es clara: no. Aunque el embarazo y el parto aumentan el riesgo de sufrir incontinencia urinaria, las pérdidas de orina no deberían asumirse como una consecuencia inevitable de la maternidad.
“No todas las mujeres desarrollarán pérdidas de orina ni tienen que resignarse a verlo como algo normal. Influyen factores como el tipo de parto, la genética, el estado del tejido conectivo, el sobrepeso o determinados hábitos de vida”, explica la fisioterapeuta Lola Ibáñez.
Además, recuerda que aproximadamente 1 de cada 3 mujeres presenta algún episodio de incontinencia tras el parto, y aunque muchas mejoran espontáneamente durante los primeros meses, cuando los síntomas persisten existen tratamientos muy eficaces. Eso sí, insiste en que la prevención es fundamental: “La evidencia científica demuestra que el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico supervisado por un fisioterapeuta especializado reduce el riesgo de incontinencia tanto durante el embarazo como en el postparto”.
Recibir el alta ginecológica no significa que el cuerpo haya recuperado completamente su función. “El error más frecuente es pensar que el posparto termina a las seis semanas y que, si el ginecólogo da el alta, el cuerpo ya está recuperado. En realidad, el suelo pélvico, la musculatura abdominal y los tejidos conectivos necesitan varios meses para recuperar parte de su función”, explica Lola Ibañez.
Por ello, muchas mujeres retoman demasiado pronto el deporte de impacto, levantan peso o comienzan a hacer ejercicios de Kegel sin saber si realmente los necesitan. “El suelo pélvico no siempre necesita más fuerza; en ocasiones necesita mejorar su coordinación, su capacidad de relajarse y volver a integrarse con el abdomen, el diafragma y la respiración”, añade la fisioterapeuta.
Aunque durante las primeras semanas es habitual notar cambios, existen señales que indican que conviene consultar con un profesional. Como destaca Herrero:
“Ninguno de estos síntomas debería normalizarse por el hecho de haber sido madre. Cuanto antes se valoren, más sencillo suele ser el tratamiento y mejores son los resultados. Una valoración de suelo pélvico esencial ya que detectar a tiempo una debilidad, una hipertonía, una diástasis abdominal o un prolapso inicial puede prevenir problemas como pérdidas de orina, dolor en las relaciones sexuales o sensación de pesadez años después”, afirma Ibañez.
A ello, la Dra. Herrero añade que “lo ideal sería que todas las mujeres se sometieran a una valoración del suelo pélvico tras el parto. Se trata de una revisión inocua que nos da mucha información para la salud futura. Sobre todo, es recomendable cuanto mayor sea la mujer, o el número de partos”.
Una vez que el especialista ha valorado el estado del suelo pélvico y determina que es necesario trabajar la fuerza, los ejercicios de Kegel pueden convertirse en una herramienta eficaz para recuperar el tono muscular. El reto, sin embargo, es realizarlos correctamente. Muchas mujeres tienen dificultades para identificar esta musculatura o no saben si están ejecutando bien las contracciones, lo que puede limitar los resultados.
Cuando el fortalecimiento forma parte del tratamiento, existen herramientas que pueden facilitar la continuidad del entrenamiento en casa. Entre ellas, KegelSmart 2 de INTIMINA, un dispositivo médico inteligente que incorpora un programa guiado por vibraciones que adapta el entrenamiento al nivel de cada mujer. Por otro lado, para quienes necesitan seguir progresando en fuerza y resistencia, los ejercitadores con peso Laselle de INTIMINA son un sistema de bolas pélvicas de peso progresivo (28 gr, 38 gr y 48 gr), que permiten aumentar gradualmente la carga del entrenamiento. Como destaca Lola, “igual que no entrenaríamos un bíceps siempre con el mismo peso, el suelo pélvico también puede beneficiarse de un entrenamiento progresivo adaptado a la capacidad de cada mujer”. En definitiva, ambos dispositivos pueden ser grandes aliados porque mejoran la adherencia al tratamiento y permiten continuar el entrenamiento en casa.
Ambas especialistas recuerdan que el ejercicio es solo una parte de la recuperación. La Dra. Herrero destaca que existen pequeños hábitos cotidianos que también contribuyen a proteger el suelo pélvico y favorecer una recuperación más completa:
En definitiva, el parto modifica el suelo pélvico, pero no determina necesariamente su futuro. Una recuperación basada en la valoración profesional, el ejercicio adaptado y hábitos saludables puede marcar la diferencia para prevenir disfunciones y recuperar la calidad de vida. Como recuerdan las especialistas, cuidar el suelo pélvico no consiste en hacer más ejercicios, sino en hacer los adecuados, en el momento oportuno y con la constancia necesaria.