Septiembre marca el regreso a los horarios, el trabajo, los estudios y las rutinas familiares. Y con ello, la necesidad de que la vivienda responda a más usos que nunca: un salón que sea despacho y momento de ocio, una cocina que funcione como punto de encuentro o una zona de almacenaje que ayude a mantener el orden sin renunciar al diseño. Frente a espacios rígidos y destinados a una única función, el mobiliario a medida permite plantear interiores más flexibles, capaces de evolucionar con quienes los habitan.
En este sentido, Schmidt apuesta por soluciones personalizadas que combinan funcionalidad, estética y aprovechamiento del espacio para crear ambientes que se adaptan a la vida cotidiana. Estas son cinco ideas para conseguirlo.
El teletrabajo ha demostrado que no siempre es necesario contar con una habitación independiente para crear un despacho. Una zona de trabajo integrada en el salón puede desaparecer visualmente cuando termina la jornada y recuperar protagonismo cuando se necesita.
Un buen ejemplo es el proyecto Antibes de Schmidt. Su distribución de despacho y biblioteca integrada en el salón, con compartimentos abiertos para almacenar libros y objetos y una zona específica para trabajar lo convierte en una solución ideal para delimitar funciones dentro de una misma estancia sin recurrir a grandes separaciones.
Cuando se quiere diferenciar zonas, no siempre es necesario construir tabiques. Las librerías, celosías y muebles de almacenaje pueden funcionar como elementos arquitectónicos capaces de organizar visualmente el espacio y, al mismo tiempo, aportar capacidad de almacenamiento.
Palerme es un mueble de TV- biblioteca que, además de disponer de una separación con nichos, cuentan con numerosos compartimentos abiertos y cerrados en los que pueden guardar sus libros o exponer sus objetos decorativos. Con un solo movimiento puedes pasar de disfrutar del ocio de la televisión en el salón a conseguir un espaico para el trabajo.
Que tu cocina sea el espacio más amplio del hogar tiene grandes ventajas y es que, la cocina ha dejado de ser únicamente el lugar donde se preparan las comidas para convertirse en uno de los principales espacios de convivencia. Una distribución bien planteada puede permitir cocinar, comer, trabajar puntualmente o compartir tiempo con familia y amigos.
Cocicnas como Rome de Schmidt cuenta con una amplia isla que sirve de superficie de trabajo o como zona central que favorece la reunión.
Esta composición de muebles a medida Schmidt crea una separación inteligente entre el salón y la entrada, sin cerrar el espacio ni sacrificar la luminosidad. Mueble bar, librería, armarios para horno y nevera, y una puerta de paso integrada… todo en una sola pared de muebles que transforma la distribución de tu hogar. Y sin una sola obra: únicamente montaje.
Otras propuestas como el ambiente Paris, con cocina abierta al salón, muestran cómo la isla puede integrar funcionalidad y estética en un mismo espacio.
La versatilidad también pasa por aprovechar rincones que, a priori, podrían quedar desaprovechados. Un pequeño escritorio puede convertirse en zona de estudio, espacio para organizarse o lugar de trabajo ocasional sin ocupar una habitación completa.
Para conseguirlo, el espacio Helsinki de Schmidt plantea un escritorio integrado en un ángulo de la estancia, acompañado de elementos superiores, un cajón integrado en la encimera y un mueble con ruedas.
Un mismo ambiente puede incorporar almacenamiento, una zona de trabajo y un espacio destinado a las aficiones, siempre que cada elemento tenga su lugar y podamos diferenciales.
Genève de Schmidt lo demuestra con una zona de ocio diseñada para una pareja, que incorpora soluciones de almacenamiento específicas para actividades como la fotografía o la costura. Así, el mobiliario ayuda a organizar las aficiones y facilita que el espacio pueda transformarse y mantenerse despejado cuando llega el momento de desconectar.
En este caso la clave está en dejar de pensar en las estancias como espacios destinados a una única actividad y convertirlos en lugares versátiles capaces de acompañar los cambios de ritmo de quienes lo habitan, desde el primer café de la mañana hasta el momento de descanso al final del día. El diseño a medida de Schmidt permite conseguir justo eso, aprovechar cada centímetro y plantear soluciones capaces de combinar diferentes usos sin renunciar a la armonía estética.