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Superar el “ya no va a mejorar”: una historia de rehabilitación, ciencia y familia

Redacción | Lunes 16 de marzo de 2026

En el Día Mundial de la Rehabilitación, especialistas del Centro Europeo de Neurociencias (CEN) recuerdan que la recuperación neurológica depende en gran medida de la intensidad terapéutica, la tecnología aplicada y el trabajo multidisciplinar.

La historia de Samuel muestra cómo un programa de neurorrehabilitación intensiva puede cambiar el pronóstico funcional incluso en lesiones cerebrales graves.


Tras un traumatismo craneoencefálico severo y más de un año en silla de ruedas, hoy camina de forma independiente y ha recuperado gran parte de su autonomía.



Con motivo del Día Mundial de la Rehabilitación, este 23 de marzo

Cuando Samuel sufrió un accidente frontal contra un camión en 2023, su pronóstico era incierto. El impacto le provocó un traumatismo craneoencefálico severo, hemorragias y lesiones difusas del tejido cerebral que obligaron a los médicos a retirar parte del hueso del cráneo para salvar su vida. Durante los meses siguientes afrontó múltiples complicaciones médicas: una derivación ventrículo-peritoneal, una infección del sistema valvular, fracturas múltiples, una traqueotomía y varias semanas en la UCI.

Un año después del accidente, la recuperación parecía haberse detenido. Samuel apenas podía mantenerse en pie y dependía de una silla de ruedas para desplazarse. A finales de 2024, el centro donde realizaba rehabilitación comunicó a su familia que había alcanzado su “máximo potencial” y que se estaba valorando darle el alta porque “ya no iba a mejorar más”.

En ese momento, su movilidad era muy limitada y necesitaba ayuda para muchas de las actividades básicas del día a día. “Fue muy duro escuchar que ya no había más posibilidades de mejora”, recuerda Adriana, su esposa. “Sentíamos que Samuel todavía tenía mucho por recuperar, pero no sabíamos cómo ni dónde seguir buscando ayuda”.

Todo cambió cuando inició un programa intensivo y especializado en el Centro Europeo de Neurociencias (CEN), basado en alta frecuencia terapéutica, tecnología avanzada y un enfoque multidisciplinar centrado en la evidencia científica.

Según los informes clínicos recogidos durante 2025 y 2026, la evolución de Samuel ha sido progresiva y sostenida, tanto en el área motora como en la cognitiva y emocional, sin mostrar signos de la llamada “meseta” clínica.

En pocos meses pasó de depender de la silla de ruedas a caminar sin ayudas técnicas, superar la velocidad comunitaria de marcha y recorrer distancias que le permiten desplazarse con seguridad por la calle, hacer la compra o retomar actividades cotidianas.

“Cuando llegué aquí no podía imaginar que volvería a caminar con normalidad”, explica Samuel. “Cada sesión era un reto, pero también una prueba de que mi cuerpo podía seguir avanzando”.

Para su familia, el cambio ha sido tan evidente como emocionante. “Verle levantarse, dar pasos y recuperar pequeñas cosas de la vida diaria ha sido increíble”, cuenta Adriana. “Después de todo lo que vivimos en el hospital, volver a verle caminar, jugar con sus hijos o participar en la vida familiar es algo que no dábamos por hecho”.

Hoy Samuel puede sostener en brazos a su bebé recién nacido, acompañar a su otra hija al parque y asumir cada vez más responsabilidades familiares. Para los especialistas en neurorrehabilitación de CEN, su evolución no es un caso aislado, sino un ejemplo de cómo el enfoque terapéutico puede marcar la diferencia en lesiones neurológicas graves.

“En el daño cerebral severo la recuperación no siempre sigue una línea rápida o previsible. Muchas veces depende de la intensidad del tratamiento, del trabajo coordinado entre profesionales y de la implicación del paciente y su familia”, explica José López Sánchez, director clínico y cofundador de CEN. “Historias como la de Samuel nos recuerdan que la capacidad de mejora del cerebro es mucho mayor de lo que tradicionalmente se ha pensado”.

Lejos de hablar de “milagros”, los especialistas insisten en que la recuperación responde a principios científicos claros: repetición terapéutica suficiente, objetivos funcionales, tecnología aplicada y un seguimiento clínico constante.

Con motivo del Día Mundial de la Rehabilitación, el Centro Europeo de Neurociencias quiere abrir una conversación necesaria en la sociedad: las personas con lesiones neurológicas graves —como ictus, traumatismos craneoencefálicos o enfermedades del sistema nervioso— pueden mejorar mucho más allá de lo que tradicionalmente se ha considerado posible si reciben el abordaje adecuado.

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