Verano e infecciones: Prevenir en julio para no lamentar en septiembre. Cada otoño aumentan las consultas por candidiasis vaginal y vaginosis bacteriana, dos afecciones íntimas estrechamente relacionadas con los hábitos del verano.
La otra cara del verano: la vaginosis bacteriana afecta a lo largo de su vida a aproximadamente a 1 de cada 3 mujeres, y el 75% sufrirá candidiasis al menos una vez en su vida.
Medidas como cambiarse el bañador mojado, utilizar ropa transpirable o cuidar los productos íntimos y menstruales evitan que las consultas ginecológicas colapsen tras las vacaciones.
El verano es sinónimo de chiringuitos, baños eternos y desconexión. Sin embargo, mientras disfrutamos del sol en julio, hay un enemigo silencioso que empieza a gestarse en la playa y la piscina. Aunque la gran ola de consultas por candidiasis vaginal y vaginosis bacteriana surge tradicionalmente al regresar de las vacaciones, los ginecólogos y médicos de atención primaria advierten: estas afecciones íntimas se “cocinan” durante los meses estivales, debido a hábitos y factores veraniegos.
Para evitar que estas molestias arruinen el descanso, la prevención en tiempo real durante los meses de calor es clave. Por ello, desde INTIMINA, marca referente en salud íntima femenina, con la colaboración de la Dra. Mercedes Herrero, ginecóloga y sexóloga, explican por qué el verano es la época más crítica para el ecosistema vaginal y comparten las pautas imprescindibles para adoptar desde hoy mismo para mantener a raya las infecciones y disfrutar de unas vacaciones completamente saludables.
Lo que no cuentan en tu folleto turístico
Cuando nos vamos de vacaciones, hay algo que ningún folleto nos explica: la vagina tiene su propio ecosistema, conocido como microbioma vaginal, compuesto principalmente por bacterias Lactobacillus. Estas bacterias beneficiosas mantienen el pH vaginal en un rango ácido saludable (entre 3,8 y 4,5), lo que ayuda a mantener bajo control bacterias y levaduras potencialmente perjudiciales. Es un sistema muy equilibrado, y el verano tiene una capacidad sorprendente para alterarlo.
Sin embargo, existen factores estivales que nos pueden afectar como:
Como explica la Dra. Herrero, “por separado, cada uno de estos factores suele ser manejable. Sin embargo, cuando se acumulan durante dos o tres semanas, el microbioma vaginal puede verse seriamente afectado. Además, los síntomas no siempre aparecen de inmediato. En algunas mujeres pueden pasar días o incluso semanas hasta que los cambios en el microbioma vaginal se traducen en molestias perceptibles, por lo que los problemas suelen manifestarse poco después de regresar a casa”.
¿Qué está ocurriendo exactamente?
Las dos afecciones más habituales son la vaginosis bacteriana y la candidiasis vaginal. Aunque ambas afectan a la vagina, son problemas diferentes.
Por un lado, “la vaginosis bacteriana aparece cuando se altera el equilibrio de bacterias en la vagina, y las protectoras Lactobacillus son superadas por otras menos beneficiosas”.
Sus síntomas suelen incluir:
“Aunque puede resultar incómoda y generar vergüenza, es importante saber que no está relacionada con una falta de higiene. Se trata de un desequilibrio del microbioma y es extremadamente frecuente. Aproximadamente 1 de cada 3 mujeres la experimentará en algún momento de su vida”, describe la ginecóloga.
Por otro, “la candidiasis vaginal, suele estar originada por un crecimiento excesivo de especies de Candida, especialmente Candida albicans, una levadura que vive de forma natural en pequeñas cantidades en la vagina.”
Cuando cambian las condiciones, puede multiplicarse y provocar:
“De hecho, hasta un 75% de las mujeres la sufrirá al menos una vez en su vida, siendo durante el verano y justo después de tomar antibióticos los momentos donde más lo padecen”, menciona la colaboradora de INTIMINA.
Ambas afecciones tienen tratamiento. El problema es que, si no se aborda la alteración subyacente del microbioma vaginal, tienden a reaparecer. No obstante, tal y como la Dra. Herrero destaca, “comprender la relación entre el verano y los síntomas de estas afecciones es fundamental, ya que la prevención suele ser mucho más sencilla que el tratamiento. Medidas tan simples como cambiarse el bañador mojado cuanto antes, utilizar ropa transpirable y prestar atención a los productos menstruales e íntimos utilizados durante las vacaciones pueden ayudar a reducir el riesgo de irritación e infección”.
Claves para recuperar la salud íntima después del verano
La buena noticia es que el microbioma vaginal tiene una gran capacidad de recuperación, y algunos hábitos sencillos pueden ayudar a acelerar el proceso. Entre ellos la colaboradora de INTIMINA destaca:
“Debemos desterrar el estigma que rodea a estos problemas, estas afecciones son dos de los problemas de salud más comunes entre las mujeres, y al mismo tiempo, de los que más se sufren en silencio. Tanto la candidiasis como la vaginosis bacteriana son dos afecciones que tiene fácil tratamiento, muchas veces se puede tratar con productos de venta libre o con el asesoramiento de un farmacéutico, y si no mejoran los síntomas rápidamente o reaparece con frecuencia, es importante acudir al médico en lugar de recurrir repetidamente a la automedicación. En INTIMINA creemos que cuanto más abiertamente se hable de salud íntima, mejor preparadas estarán las mujeres para cuidarla”, concluye Pilar Ruiz, Marketing & Communications Manager de INTIMINA Iberia.