El lipedema es una enfermedad crónica y progresiva del tejido graso que puede alcanzar hasta al 5% de la población femenina, según la Organización Mundial de la Salud, donde fue reconocida oficialmente como enfermedad en 2018. Se caracteriza por una acumulación patológica y dolorosa de grasa, principalmente en piernas y, en algunos casos, brazos, que no responde a dieta ni ejercicio, generando un impacto físico y emocional en la paciente.
El hospital HLA Universitario Moncloa ha incorporado la Liposucción Asistida por Agua (WAL, Water-jet Assisted Liposuction) como una solución efectiva que permite una recuperación más rápida de la paciente, preservando el sistema linfático. La Dra. María Rubio, cirujana vascular del centro, explica que “la liposucción asistida por agua supone un avance frente a las técnicas tradicionales. A diferencia de otros procedimientos, utiliza un chorro de solución salina a baja presión que permite desprender de forma suave y controlada el tejido graso enfermo, minimizando el daño en estructuras sensibles como vasos sanguíneos, nervios y, especialmente, vasos linfáticos”.
La preservación linfática, que ofrece esta técnica, reduce el riesgo de desarrollar linfedema postoperatoria, una de las principales complicaciones en estos procedimientos. Tal y como explica la Dra. María Rubio, “la técnica WAL permite actuar con precisión sobre el tejido graso patológico respetando las estructuras nobles. Esto se traduce en menos trauma, menos hematomas y una recuperación más rápida para la paciente”.
Beneficios estéticos en piernas y mejora del dolor
El lipedema afecta principalmente a las extremidades inferiores. “Las pacientes suelen describir dolor incluso en reposo, sensación constante de pesadez, hipersensibilidad al tacto y a los tejidos y aparición frecuente de hematomas y limitaciones en la movilidad”, explica la profesional del centro madrileño, y añade que “la cirugía WAL permite la extracción selectiva de este tejido patológico, lo que repercute en una disminución del volumen en las extremidades afectadas. Las pacientes no solo experimentan una mejora en la proporcionalidad y armonía corporal, sino sobre todo funcional, ya que disminuye el dolor, mejora la movilidad y recuperan calidad de vida”.
Tratamiento integral y abordaje individualizado
La liposucción WAL es actualmente una de las técnicas más eficaces para el lipedema, pero el tratamiento no se debe limitar solo al quirófano. Las terapias conservadoras continúan siendo esenciales en todas las fases de la enfermedad, entre ellas están el uso de prendas de compresión médica, el drenaje linfático manual, y la actividad física adaptada, especialmente en el agua. Estas medidas ayudan a controlar síntomas como la inflamación, la pesadez o el dolor que experimentan las pacientes. “La combinación de cirugía especializada y seguimiento conservador permite ofrecer un tratamiento más completo y orientado a mejorar su calidad de vida a largo plazo. El diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad es clínico, siendo fundamental escuchar a la paciente para valorar los síntomas y estudiar cada caso de manera individual”, concluye la Dra. Rubio.