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Una nueva técnica, BOPT, evita la retracción de las encías y la infección de los implantes dentales

viernes 07 de junio de 2019, 19:00h

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Una nueva técnica, BOPT, evita la retracción de las encías y la infección de los implantes dentales
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BOPT se basa en modificar de forma adecuada el diente para colocarle una corona, preparando la encía para que se engruese y migre hacia la parte más externa del diente. Además de lograr la correcta función del organismo facilita la mejor estética que puede ofrecer la encía.

Una nueva técnica, la Biologically Oriented Preparation Technique (BOPT), disponible ya en muchas clínicas dentales, permite superar y evitar con éxito la recesión de las encías en prótesis y rehabilitaciones dentales, mejorando la estética bucal y evitando la temida periimplantitis, la aparición de infecciones en las piezas tratadas.

Con la edad se produce una retracción en las encías que deja parte de los dientes a descubierto, lo que facilita la aparición de infecciones y de la enfermedad peridontal. Esta retracción es más acusada en el caso de las rehabilitaciones dentales y de los implantes, que pueden infectarse. La nueva técnica BOPT facilita el crecimiento de las encías para volver a recubrir el diente y evitar las infecciones.

Según el doctor Xavier Rodríguez Ciurana, cirujano maxilofacial de Dental Esthetic BCN y uno de los pioneros de BOPT en España, “La forma sigue la función y esta técnica facilita el crecimiento de las encías para que vuelvan a cubrir los dientes”. Según el especialista, hoy asistimos a dos revoluciones en odontología “la primera la entrada del mundo digital, la segunda la influencia de las formas en la biología de los tejidos orales”.

El diente es la única parte del cuerpo humano que atraviesa un epitelio (la mucosa), un punto débil por donde las bacterias pueden entrar en el cuerpo y llegar hasta el hueso. De forma natural, la encía tiende a cerrar siempre el espacio entre ella y el diente con el fin de evitar las infecciones. Por eso tan importante mantener una salud periodontal (de la encía y hueso) alrededor del diente, “sin embargo -explica el doctor Rodríguez Ciurana- la tendencia de la encía es situarse de forma autónoma donde el diámetro del diente es menor, es decir en la base”. Esta sería la principal razón por la cual los pacientes de más de 50 años tienen la encía retraída en alguno de sus dientes. Los múltiples traumatismos que recibe la encía con la masticación provocaría la retracción de los tejidos al cicatrizar constantemente.

El aspecto, grosor y estabilidad de la encía y el hueso que rodean a los dientes e implantes dentales dependen básicamente de la forma de la parte que atraviesa la encía en los dientes y, en los implantes, de la forma del pilar protésico. Una forma no adecuada del pilar debilita la encía y puede provocar la infección crónica del implante que se denomina periimplantitis. Con el paso del tiempo, una corona sobre el diente puede también provocar recesión, esto significa que la encía se hace más corta y muestra el metal de la corona provocando además del riesgo de infección, un oscurecimiento de la encía a ese nivel.

Según el especialista, “una forma adecuada del pilar y de la corona, ejercita las células de la encía y el hueso y las prepara para realizar adecuadamente su función. La técnica BOPT se basa en modificar de forma adecuada el diente para colocarle una corona, preparando la encía para que se engruese y migre hacia la parte más externa del diente. Con ella, además de lograr la correcta función del organismo logramos la mejor estética que puede ofrecer la encía”.

Esta técnica aplicada a los implantes tiene los mismos resultados. Uno de los tratamientos de la temida periimplantitis (infección del implante) consiste, además de limpiar la superficie, en cambiarle la forma. “De esta manera -añade Rodríguez Ciurana- conseguimos, no sólo detener la evolución de la pérdida de hueso sino, en algunos casos, recuperarla. Este fenómeno biológico sigue los principios de sostenibilidad de los tejidos del cuerpo humano ya que es el propio cuerpo el que se siente estimulado por la forma del diente o del pilar del implante y decide engrosar la encía de forma espontánea”.

Es evidente que este efecto perdurará mientras la forma del diente o del implante no cambie, es decir perdura durante toda la vida de la restauración (corona o implante). “En los implantes -explica el doctor-, la utilización de pilares protésicos cónicos hace que la encía al intentar cerrar el espacio entre ella misma y los pilares, cubra el pilar de forma espontánea. El efecto biológico que este fenómeno origina en la encía es que el aspecto de la prótesis del implante se integre con la encía y le dé una apariencia natural”.

“Hasta ahora -concluye Rodríguez Ciurana-, restaurar un diente o colocar un implante dental tenía la función de remediar el defecto generado. Actualmente, se sabe que además de remediar el defecto originado, la prótesis tiene la función de recuperar y potenciar la estructura de la encía y hueso que rodean al diente o al implante”.

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