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Miradas al agua...¡con lentillas!

domingo 04 de agosto de 2019, 08:00h

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Miradas al agua...¡con lentillas!
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Estamos en temporada de piscina ¡y de las lentes de contacto! Si eres amante de los deportes y necesitas libertad para practicarlos, esta es tu mejor opción. Guarda tus gafas graduadas en un cajón hasta el otoño… ¡y disfruta de una visión total!

Usar gafas de ver es tendencia, y cada día se lleva más gracias a la irrupción del mundo de la moda en el diseño de las monturas. Pero hay momentos y circunstancias –sobre todo en verano– en que se agradece poder quitártelas... y seguir viendo bien. ¿Cómo se consigue? Con las lentes de contacto. ¿Te da miedo, grima, pereza…? Solo si hace tiempo que no estás al día sobre los avances en contactología, porque las lentes de hoy no tienen nada que ver con las de hace unos años. La mayoría son de un solo uso –mucho más higiénicas y seguras–, blandas incluso para altas graduaciones e hidrofílicas, lo que las hace muy cómodas. “Existen lentes diarias, quincenales, mensuales y anuales. Si el paciente puede permitírselas lo mejor son las diarias porque las sacas estériles del blíster y cuando te las quitas las tiras, por lo que tienen una ventaja de higiene extraordinaria. Piensa que, aunque solo toquen tu dedo y el ojo, las lentes se manchan hasta con la lágrima, que va dejando unos residuos que poco a poco pueden llegar a resultar incómodos”, explica el profesor Juan Delgado Espinosa, profesor titular de Contactología de la Universidad Complutense de Madrid y director de cinco centros Multiópticas en Madrid.

Respecto al factor económico, las de uso diario son especialmente recomendables si solo las utilizas en verano o para hacer ejercicio, ya que resultan más baratas que las quincenales o mensuales, aunque también puedes encargar unas mensuales si solo vas a necesitarlas en agosto, por ejemplo. Como ves, la libertad y las posibilidades que te ofrecen las lentes de contacto hoy día son infinitas. “Los métodos de adaptación han avanzado tanto que incluso hay personas que compaginan gafa graduada y lentilla en el mismo día y sin ningún problema”, dice el profesor.

“Las lentes de contacto son la solución de visión perfecta para todo tipo de deportistas... salvo para los boxeadores”, comenta Delgado; pero si haces boxeo sin contacto –tan de moda hoy en día– tú también puedes utilizarlas pues el problema está en los golpes; y si nada golpea tu cara, no hay peligro. “Deportes náuticos, de bola –tenis, pimpón, pádel, bádminton...–, natación, submarinismo, ciclismo, esquí... Todos se ven benefi ciados del uso de lentes de contacto”, señala el profesor Delgado. Eso sí, recuerda que, aunque las lleves, “muchas de estas disciplinas como la natación o el submarinismo requieren una gafa de protección. También los ciclistas deben llevar gafas panorámicas para evitar que el viento se meta en los ojos, e incluso quienes practican la pesca deben usar gafas que eviten los reflejos del agua en el ojo”.

Todos los expertos animan a usar lentes de contacto en verano pero, encima de ellas, sobre todo si las utilizas para hacer deporte, hay que ponerse unas gafas con la protección adecuada. Tu optometrista se encargará de explicarte la que necesitas; simplemente cuéntale qué deportes, ejercicios o hobbies tienes en verano y te aconsejará tu mejor protección. Y no te olvides del sol: “Aunque algunas lentes –pocas– cuenten con fi tros UVA hay que tener en cuenta que estos solo cubren la córnea, y del sol también hay que protegerse en la parte escleral –la parte blanca– y en los párpados”, aclara el profesor Delgado Espinosa. Por eso es importante llevar gafas de sol que protejan todo el ojo, aunque seas usuario de lentes de contacto. ¿Bañarte con ellas? “Sí, si lo haces con lentes diarias que puedas desechar después del baño”, confirma el profesor. Ten en cuenta que, al ser hidrófi las, se empapan del agua del mar o de la piscina, con lo que la sal, el cloro y las bacterias que hay en ella formarán parte de la propia lente irritando tus ojos... salvo que utilices gafas de natación, que te permiten nadar, bucear y moverte con tranquilidad por el agua sin que esta se cuele en tu ojo.

Hoy día ha avanzado tanto la técnica de la contactología que la mayoría de las personas pueden usarlas. “Solo no deben aquellos que tienen enfermedades de córnea y conjuntiva. Incluso en personas con glaucoma –hipertensión ocular– se puede valorar si es posible su utilización”, señala el profesor. Es decir, si hay una infección, una conjuntivitis o una infl amación del ojo “hay que curarla primero y cuando esté bien se valora si se puede volver a usar las lentes”, afirma Delgado. ¿Y los niños? ¡Por supuesto! En cuanto son capaces de atarse solos los cordones de las zapatillas ya tienen habilidad para ponerse y quitarse solos las lentes de contacto. “Si el niño tiene una graduación muy pequeña, yo quizás no le pondría una lente de contacto. Pero si tiene, por ejemplo, una miopía progresiva importante ponerle lentes de contacto va a provocar que esa miopía se frene o aumente menos”, así que en el caso de los peques no es solo por comodidad, también se ponen para mejorar su salud visual.

Después de leer todos estos consejos seguro que te ha quedado claro que las lentes de contacto de hoy en día no tienen nada que ver con las de antaño: ¡son infi nitamente más cómodas y fáciles de usar! Eso sí, no deja de ser un cuerpo extraño que apoyas sobre la córnea del ojo, así que debes tener cuidado y no cometer los errores más comunes en los que, según el profesor Delgado, se suele caer: “Una de las cosas más perjudiciales es prolongar en el tiempo el uso de las lentes desechables; es decir, utilizar unas lentes que están pensadas y diseñadas para un mes durante mes y medio”, explica. Hay que prestar atención a ponerse en cada ojo la suya –es obvio, pero hay mucha gente que las cambia por no estar atento–; por supuesto, hacerlo con las manos limpias, utilizar los líquidos adecuados y, otro consejo, “si trabajas o te desenvuelves día a día en un ambiente muy contaminado o con mucho polvo necesitas, sin duda, lentes de contacto de uso diario: así cada día puedes ponerte una lente nueva y estéril libre de microorganismos”.

MANUAL DEL BUEN USO

  • MAQUILLAJE CON LENTES DE CONTACTO

“Lo mejor es ponérselas y luego maquillarse; a la hora de quitárselas, lo más oportuno es retirar primero las lentes de contacto y luego desmaquillarse”, explica el profesor Delgado.

  • SIEMPRE CON GAFAS DE SOL

“En general, las lentes de contacto tienen una protección leve de la radiación solar y, además, no protegen todo el ojo, solo la zona corneal, por lo que aunque se lleve lentes de contacto hay que usar siempre gafas de sol”, señala Delgado Espinosa

  • RESPETA LAS HORAS DE DESCANSO

¡Y no duermas con ellas si no son lentes con las que puedas dormir! El ojo necesita oxigenarse por la noche y si te acuestas con ellas o se te olvida quitártelas, te levantarás con los ojos cansados y puede que irritados

  • NO TE PREOCUPES POR EL SUDOR

“Nadie espera a que el sudor le entre dentro del ojo, todo el mundo se seca antes, incluso aunque esté en plena práctica deportiva. Además, aunque entrase un poco no pasaría nada, no dañaría la lente”, dice Delgado.

  • SI TE BAÑAS CON ELLAS, CON GAFAS

Con gafas de natación sí que te puedes bañar y nadar durante horas. Aunque si crees que te va a entrar agua, lo mejor es quitar la lente, nadar sin ellas y, una vez termines tu sesión de piscina, lavar los ojos con suero fi siológico y luego ponerte de nuevo la lente.

  • LA HIGIENE ES FUNDAMENTAL

La buena higiene pasa por utilizar los líquidos adecuados para tu lente de contacto –no vale el que te presta tu amigo porque te viene mejor–. Tienes que seguir los consejos de tu optometrista, cada lente de contacto requiere unos cuidados específi cos.

  • SÍ, PUEDES BUCEAR CON TUS LENTES

La gafa de buceo es totalmente estanca y no entra nada de agua de mar que pueda colarse en la lente. Además, al ser inmersiones de un máximo de cuarenta minutos, el ojo no tiene tiempo de resecarse.

  • UTILIZA LÁGRIMA Y HUMIDIFICADORES

En verano, sobre todo por los aires acondicionados secos –los de los coches, por ejemplo– el ojo se reseca. Si llevas lentes de contacto, utiliza lágrima artifi cial o humidifi cadores de ambiente.

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