El aumento de las infecciones de transmisión sexual (ITS) está teniendo un impacto directo en la salud anal, una esfera que continúa marcada por el desconocimiento y los tabúes. Especialistas del Hospital Universitario Vithas Madrid Aravaca alertan de un incremento en consulta de patologías anorrectales relacionadas con ITS, así como de un preocupante retraso en el diagnóstico debido a la vergüenza o la falta de educación sanitaria específica.
“La salud sexual anal sigue siendo una gran desconocida, incluso en un contexto en el que hablamos más abiertamente de sexualidad”, explica la Dra. Inmaculada Domínguez, cirujana general y coloproctóloga del Hospital Universitario Vithas Madrid Aravaca. “Todavía existe mucho pudor, desinformación y dificultad para identificar cuándo un síntoma requiere valoración médica”.
En los últimos años, los especialistas han registrado un aumento significativo de patologías anorrectales vinculadas a infecciones de transmisión sexual como sífilis, gonococia, clamidia o herpes anal. “Se ha perdido el miedo al VIH y, en consecuencia, se ha reducido el uso del preservativo, lo que está favoreciendo este repunte”, señala la experta.
Además, preocupa especialmente el incremento de lesiones precancerosas asociadas al virus del papiloma humano (VPH), particularmente en grupos de riesgo como pacientes inmunodeprimidos, personas con VIH, pacientes con antecedentes de infección genital por VPH en hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres.
Uno de los principales problemas es el retraso en la consulta. “Hay pacientes que tardan meses e incluso años en acudir al especialista. Muchas veces confunden los síntomas con patologías benignas como hemorroides o fisuras, o simplemente sienten vergüenza al explicarlos”, afirma la Dra. Domínguez. Este retraso contribuye al infradiagnóstico y puede tener consecuencias importantes. “El diagnóstico precoz cambia totalmente el pronóstico y permite tratamientos mucho menos agresivos”, subraya.
Síntomas que no deben de ignorarse
Los especialistas insisten en la importancia de no normalizar determinados síntomas. Entre los signos de alerta destacan:
- Sangrado anal
- Dolor persistente
- Picor intenso
- Secreción
- Bultos o verrugas
- Heridas que no cicatrizan
“Es importante entender que no siempre hay dolor. Algunas lesiones, especialmente las relacionadas con el VPH, pueden ser completamente asintomáticas”, advierte la doctora.
Los riesgos de un diagnóstico tardío
No tratar a tiempo estas patologías puede favorecer la progresión de la enfermedad, la transmisión de infecciones y la aparición de complicaciones como abscesos, fístulas o, en casos más graves, cáncer anal. “Algunas infecciones pueden imitar perfectamente otras patologías comunes, por lo que una exploración especializada es clave para un diagnóstico correcto”, añade.
Los especialistas destacan varias medidas fundamentales:
- Uso de métodos de barrera
- Vacunación frente al VPH
- Educación sexual fiable
- Revisiones periódicas en pacientes de riesgo
“El preservativo es muy importante, pero no protege completamente frente a todas las infecciones, como el VPH. Por eso la vacunación y el seguimiento médico son esenciales”, explica la Dra. Domínguez.
El papel de la proctología
Desde el Hospital Universitario Vithas Madrid Aravaca subrayan la importancia de acudir a un especialista ante cualquier síntoma. “Muchas patologías tienen un tratamiento sencillo si se detectan a tiempo. Retrasar la consulta puede complicar mucho su evolución”, indica la experta.
El centro cuenta con un abordaje integral y altamente especializado, con técnicas avanzadas como la anoscopia de alta resolución, que permiten detectar lesiones precoces incluso en ausencia de síntomas. “La salud anal también es salud. No debemos normalizar el dolor, el sangrado ni las lesiones persistentes”, concluye la Dra. Domínguez. “Entendemos el pudor, pero para nosotros es una consulta médica más. Nuestro objetivo es diagnosticar a tiempo y mejorar la calidad de vida del paciente”.