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El 43% de los europeos ya consume leche vegetal

viernes 09 de agosto de 2019, 11:39h

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El 43% de los europeos ya consume leche vegetal
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La leche es solo un ejemplo de cómo cada vez más consumidores están diversificando su dieta con productos basados en plantas y comiendo menos alimentos de origen animal. La principal motivación para elegir las leches vegetales es su sabor y aspectos relacionados con la salud.

Cuatro de cada diez europeos ya es consumidor de bebidas vegetales y la alternan con la leche de vaca. Salud y compromiso medioambiental, entre las principales motivaciones para el consumo. El mercado crecerá un 14% de cara a 2024.

Uno de cada dos estadounidenses compra ahora tanto leches vegetales, solas o alternándolas con leche de vaca, al igual que hace el 43% de los europeos o más de dos tercios de la población de Asia-Pacífico y América Latina. Los datos, procedentes de un estudio de la consultora Cargill realizado el año pasado, se incluyen en el informe de Leches Vegetales 2019 realizado por la organización de conciencia alimentaria ProVeg Internacional y publicado con motivo de la celebración del Día Internacional de la leche vegetal, el 22 de agosto. La conmemoración de esta jornada es una iniciativa que se puso en marcha en 2017 impulsada por las principales organizaciones veganas europeas (ProVeg Internacional, Plant Based News, Animal Aid, Veganuary y Viva!) para impulsar el consumo de alternativas a la leche de vaca y productos lácteos de origen animal.

Situación del mercado

En España, el consumo de leche de vaca ha registrado un descenso del 27,4% desde el año 2000, según un estudio de la consultora Nielsen. En 2017 se registró una bajada del 0,3% en volumen de ventas y un descenso de su valor de mercado del 2,2%. Por su parte, en ese mismo año, el volumen de ventas de leches vegetales creció un 8,3% y su valor de mercado subió un 5,8%. Pese a haber sido el motor del crecimiento durante muchos años, la leche de soja no está detrás de estas cifras, ya que sus ventas bajaron un 8,7%, al tiempo que crecían otras alternativas vegetales como la leche de avena, de almendras, de avellanas o de quinoa.

A nivel mundial, las perspectivas de crecimiento son esperanzadoras. El mercado de las leches que no son de vaca alcanzará los 38.000 millones de dólares en 2024, lo que supondrá un incremento del 14% en comparación con 2018, según un estudio de Research&Markets incluido en el informe de ProVeg.

Cuestión de salud

La leche es solo un ejemplo de cómo cada vez más consumidores están diversificando su dieta con productos basados en plantas y comiendo menos alimentos de origen animal. La principal motivación para elegir las leches vegetales es su sabor y aspectos relacionados con la salud. Los consumidores valoran que la leche vegetal tenga menos calorías, grasa y carbohidratos que la de vaca. Pero hay otros motivos. La mayoría de los humanos, como otros mamíferos, pierden gradualmente la lactasa después de la infancia, enzima intestinal que permite digerir la lactosa presente en la leche. Por ello, el 75% de los adultos humanos es intolerante a la ingesta habitual de leche.

Otra razón para elegir alternativas vegetales es la alergia a la leche, que afecta a entre el 1 y el 3% de la población, y es la alergia alimentaria más común en bebés y niños, resultado de la reacción inmunológica a ciertas proteínas de la leche.

La contaminación química de la leche animal, bien por antibióticos, hormonas, pesticidas, también juega un papel importante en la decisión de los consumidores para elegir opciones basadas en plantas y semillas.

Conciencia medioambiental

La reducción del impacto medioambiental es otro de los motivos que impulsan al consumo de leches vegetales. La FAO ha advertido de que el sector ganadero es el responsable del 16,5% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero. El top ten de las compañías ganaderas y lecheras del mundo generan más emisiones que toda Alemania entera, el país más contaminante de la UE debido a su industria del carbón.

La producción de alimentos animales necesita más zonas de cultivo que la de productos basados en plantas. Vastas áreas de bosques, prados y humedales son destruidos para plantar pasto con el que alimentar a la ganadería. Y sin embargo, estas zonas naturales actuarían absorbiendo CO2, lo que protegería a la atmósfera del calentamiento global.

Otro aspecto importante es el consumo de agua, un recurso escaso cuando sigue habiendo 785 millones de personas con acceso limitado a este recurso. La cantidad que se utiliza para beber, cocinar o la higiene es pequeña en términos de consumo total. El sector agrícola, sin embargo, utiliza el 70% del agua potable disponible en todo el mundo.

Un estudio realizado por Poore&Nemecek sobre producción de alimentos concluyó que se necesitan 9 metros cuadrados de tierra y 628 litros de agua por cada litro de leche de vaca producido. Esto supone la emisión de 3,2 kg de CO2, frente a los 0,7 kg de la leche de almendras, los 0,9 de la leche de avena y 1 kg de la leche de soja. Por su parte, producir un litro de leche de avena necesita 371 litros de agua, frente a los 28 y los 48 de la leche de soja y avena respectivamente.

En resumen, la producción de gases de efecto invernadero es entre dos y tres veces superior en la producción de leche de vaca que en la de leches vegetales.

Discriminación impositiva

El informe de ProVeg denuncia que muchos Estados miembros de la UE tienen tipos impositivos superiores para las leches vegetales. Es el caso de Alemania, donde el IVA de estos productos es del 19% frente al 7% de a leche de vaca, el caso de Austria (el 20% frente al 10%), Grecia (24% frente al 13%), Italia (22% frente al 4%) y también España (10% frente al 4%). En Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia u Holanda, los impuestos son iguales.

Mirada al futuro: Leche "cultivada"

Al igual que sucede con la carne, varios grupos de científicos están trabajando en la actualidad en la producción de proteínas de leche de laboratorio, pero sin necesidad de vacas ni de otros animales. Para ello se modifica el código genético de ciertos microorganismos, tal y como se hace con la levadura para el pan, habilitándoles a producir proteínas de leche que son completamente idénticas a las derivadas de los animales, gracias a un proceso de fermentación. El proceso de producción es similar al de la vainilla o la insulina de los diabéticos. La materia prima inicial es levadura de células procedentes de plantas, con el nivel de nutrientes necesario en cuanto a azúcar, grasas y aminoácidos. Durante el proceso de fermentación, las células producen caseína y suero al que pueden darse diferentes usos.

Conclusiones

Entre las conclusiones del Informe de Leches Vegetales 2019, ProVeg Internacional recomienda a los gobiernos nacionales que incluyan las leches vegetales como alternativa a la leche de vaca en sus guías nutricionales. También hace un llamamiento al fin de la restricción europea que impide llamar “leche” a las bebidas hechas con plantas. Reclama también que se acabe con la discriminación impositiva y recomienda a los granjeros y productores de leche animal que reconviertan sus compañías en modelos alternativos de negocio.

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