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Pautas para cambiar el 70% de pensamientos negativos que generamos de manera innata

lunes 22 de febrero de 2021, 09:20h

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Pautas para cambiar el 70% de pensamientos negativos que generamos de manera innata
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Carla Sánchez, cofundadora de theholisticconcept.app, experta en bienestar y gestión del estrés, ha desarrollado una serie de trucos para ir generando mayor positivismo en la mente y así alejar todo lo negativo que ‘contamina’ nuestro bienestar emocional.

La escritora y experta Sharon M. Koenig asegura que estudios científicos revelan que tenemos unos 60.000 pensamientos al día y que el 70% son automáticos y negativos, repetitivos, del pasado… Y esto ocurre porque, según el psicólogo Roy Baumeister, es la configuración natural de la mente humana.

Es decir, estamos ‘diseñados’ para pensar más mal que bien y, por ello, un suceso negativo nos impacta hasta 5 veces más que cualquier cosa positiva. Haz memoria: basta que algo malo se cruce en tu camino para no ver más allá.

Este diseño innato del pensamiento negativo lo asocian los expertos a la supervivencia y nos hace extremadamente vulnerables. No es de extrañar que la pandemia, las malas noticias en los medios y las propias dificultades del día a día tengan a millones de personas en el mundo en un continuo jaque emocional.

Sin embargo, también hemos aprendido que el cerebro es plástico, un músculo que puedes entrenar para potenciar tu inteligencia emocional y capacidad de ser resiliente y optimista. Para poder entrenar estas capacidades es esencial conocerse a uno mismo.

El poder del pensamiento para alejarnos de lo negativo y de la gente tóxica

Advertencia: la negatividad es terriblemente contagiosa y cuando nos invade la transmitimos a los demás y ellos a otros y, así, sucesivamente. Sin darnos cuenta nuestra actitud (miedo, pesimismo, incertidumbre, desconfianza, crítica…) se expande a nuestro alrededor y generamos una atmósfera que no nos ayuda.

Partiendo de la premisa “nada está bajo nuestro control”, lo que sí podemos gestionar es cómo pensamos, expresamos y reaccionamos ante situaciones complicadas. Podemos decidir ser constructivos y positivos.

Pero esto también se complica cuando nos toca convivir con personas negativas / gente tóxica. Ese compañero difícil de llevar, alguien que parece estar enfadado con el mundo, que siempre tiene guardado en la manga un comentario negativo para todo y que tiene el talento de drenar nuestra energía…

Y he aquí las claves para saber tratarlas:

1. Empatía:

En lugar de reaccionar a los comentarios negativos como si fuese un ataque directo, acude a la curiosidad y preguntémonos por qué la otra persona se expresa así, ¿de dónde viene ese gesto, ese malestar? Ojo, no es que tengamos que hacer de psicólogo pero, quizás, mostrando mayor empatía, escuchando y planteando el problema desde la calma, se pueda orientar la conversación en una dirección más constructiva que evite continuas confrontaciones.

2. Conservar la tranquilidad:

Cuando nuestro interlocutor resulta ser una persona reactiva y muestra un comportamiento agresivo, es básico respirar profundo y poner en práctica nuestra faceta más conciliadora. ¿Cómo? Hay que intentar mantenerse frío en la discusión, usar un lenguaje claro y tranquilizador para que el otro entienda el mensaje y que reflexione sobre lo que dice. Si la comunicación no fluye, a veces conviene retirarse y transmitir que quizá sería mejor posponer la conversación para otro momento en el que haya más receptividad. Mostrarás que eres resolutivo y amistoso.

3. Puede que el ‘ataque’ no sea personal:

Suele ser una cuestión mucho más profunda que se relaciona con aspectos íntimos que desconocemos de la persona, el momento que está pasando, conflictos familiares, de pareja o periodos vitales difíciles.

4. Ponerse en los zapatos del otro por un instante ayuda.

No es necesario que nos convirtamos en ‘San Compasivo’, basta con mantener la cordialidad para intentar allanar el terreno.

RESILIENCIA, ESA PALABRA DE MODA QUE NOS HACE Y HARÁ MUCHO MÁS FUERTES Y POSITIVOS

La resiliencia podría describirse como la aptitud cognitiva que poseemos los seres humanos para sobreponernos ante fases de dolor emocional y circunstancias desfavorables saliendo reforzados de ellas. Es una capacidad que algunas personas tienen muy desarrollada de manera natural, podría decirse que es un rasgo del carácter y que está íntimamente ligada a la inteligencia emocional de cada uno. En su desarrollo influyen factores como la educación recibida en casa, la educación académica, los círculos sociales y la propia personalidad.

Aunque todos estamos preparados para superar obstáculos, la clave está en entrenar de forma activa esta capacidad. Precisamente, es el grado de conciencia lo que marca la diferencia entre superar un conflicto siguiendo los mecanismos psicológicos habituales o hacerlo como una decisión tomada con entereza. Las personas resilientes tienen una mejor disposición para gestionar los picos de estrés, para mantener la armonía emocional en su día a día, mantienen la calma más fácilmente ante los contratiempos, son menos reactivas y controlan más hábilmente sus impulsos. Esto se traduce en mayor equilibrio a todos los niveles.

La resiliencia nos ayuda a ver cada conflicto o revés de la vida como una oportunidad para crecer, aprender, mejorar o hacernos más fuertes. Se trata de mirar con otra lente y poner el filtro del optimismo.

¿Sabías que las palabras afirmativas fortalecen nuestros pensamientos más íntimos?

Confirman cómo percibimos a las personas que nos rodean, a nosotros mismos y cómo vemos el flujo de la vida. Esta afirmación permite que lo que ocurre en la mente se manifieste en una realidad tangible. Entonces, ¿por qué escogemos hacer un mal uso de nuestro activo más poderoso?

La queja permanente, hablar siempre de los problemas y de lo desafortunado que eres en ciertas cosas otorga peso y poder a situaciones que, por más catastróficas que parezcan, no son irreversibles o eternas.

La palabra no solo genera una actitud en nosotros, sino también en las personas con las que convivimos cada día impactando en sus emociones. ¿Y si comenzáramos a elegir las palabras que decimos de una forma más consciente? Mejorar las palabras que escogemos para describirnos es un camino constructivo que puede mejorar lo que manifiestamos.

Hay que intentar evitar expresiones negativas como "no puedo", "no debería", "necesito", o "tengo que", ya que nos privan de nuestra capacidad para manifestar plenitud. El antídoto para esto es permitir el “sí” en el pensamiento. “Sí” es aceptación, afirmación y acción, cuando hay un “sí” comienzan a suceder cosas. “Sí quiero”, “sí puedo”… Las afirmaciones positivas son una técnica de re-programación mental que nos ayuda a mantener a raya la negatividad, el miedo y la inseguridad entre otras emociones difíciles, desarrollando resiliencia y sacando músculo a la inteligencia emocional.

Muchos estudios demuestran que cultivar una verdadera actitud positiva amplía la visión que tenemos de la vida, nos ayuda a cerrar capítulos, a vivir en el presente y nos abre la puerta a posibilidades que antes no veíamos. El reto es convertirte en el autor de tu felicidad.

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