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José Navarro-Reverter: el Telefónico
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José Navarro-Reverter: el Telefónico

viernes 17 de febrero de 2012, 07:52h

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El padre, Juan Navarro y Reverter, fue director general de Contribuciones Indirectas en el gobierno de Cánovas del Castillo y Ministro de Hacienda en varias ocasiones entre 1895 y 1912. Tiene calle en Valencia. La del hijo atraviesa la colonia de la Paz de Pozuelo y en ella sigue en pie su casa de veraneo, Villa Santa Ana.

En el número 50 de la madrileña calle Fuencarral fue empadronado con el nombre de José Navarro y Gomis el niño nacido el 30 de noviembre de 1888. Hijo de Juan Navarro y Reverter y Teresa Gomis y Ferrer creció en la capital del reino con sus cuatro hermanos y pasó muchos veranos en Pozuelo, en la Quinta del Carmen, la finca de recreo que su padre adquirio en Húmera y que se extendía hasta el actual campus universitario de Somosaguas.

José Navarro y Gomis mudó su apellido con tan sólo nueve años recibiendo los dos de su padre como primero. También heredó del progenitor una formación privilegiada y un modelo a seguir. Como tantos jóvenes de su época pertenecientes a una familia acomodada pasó por la universidad y se convirtió en abogado. Después creo el Cuerpo de Profesores Mercantiles al servicio de la Hacienda Pública y con poco más de treinta años fue nombrado, por ascenso de escala, Jefe de Administración de tercera clase del organismo en la Inspección General de Hacienda de donde pasó a la Dirección General de Contribuciones. Corría el año 1925 cuando fue designado para formar parte de la Comisión Mixta creada para la redacción detallada del concierto económico celebrado por las diputaciones de Álava, Gipúzcoa y Vizcaya. En 1927 José Navarro-Reverter es nombrado, de nuevo por ascenso, Jefe de Administración de primera clase del Cuerpo de Profesores Mercantiles en la Dirección General de Rentas Públicas convirtiéndose dos años después en Jefe Superior de Administración. Como intendente mercantil llegó a lo más alto. Pero el futuro le reservaba puestos de mayor responsabilidad antes y después de la guerra civil.

En 1934 José Navarro-Reverter fue nombrado subgobernador del Banco Hipotecario de España. La entidad financiera tenía su sede en un palacete cercano a la fuente de la diosa Cibeles y José disponía de un ascensor para su uso personal. Desde los tres balcones de su despacho sus familiares siguieron varios años los desfiles de la Victoria, tratando de distinguir los uniformes entre los árboles del jardín mientras disfrutaban del exquisito lunch que servía Monico.

Tan ingente debía ser la tarea de Navarro-Reverter en el Hipotecario que el mismo año en que estalló la guerra fue separado del Cuerpo de Profesores Mercantiles y en febrero de 1938 fue nombrado subsecretario del Ministerio de Hacienda. A finales de mayo de 1939 cesa en el cargo para centrarse en su trabajo en el banco.

Drama familiar

Después de la guerra la vida sonreía a José Navarro-Reverter en el terreno laboral pero sus logros profesionales no sirvieron para compensar la tristeza en lo personal. En la primera década del siglo XX, el hombre que dio nombre a la calle de semáforos que conduce a la rotonda, contrajo matrimonio con María Teresa Lamas y Sanjurjo, una joven madrileña con ancestros norteños. Los padres de María Teresa, naturales de Ribadeo, poseían numerosas propiedades en la localidad gallega y en otras aldeas cercanas.

Con la mujer de su vida tuvo cuatro hijos que nacieron en Madrid; tres varones y una hembra. A ellos los perdió en un corto espacio de tiempo y su primogénita se entregó a Dios en 1939 y se alejó voluntariamente de sus padres. Religiosa de la Asunción murió en noviembre de 1995 y está enterrada en la cripta del colegio-convento de la calle Santa Isabel donde tomó los hábitos como Madre Amparo. José, el primero de los varones, nació el 5 de noviembre de 1912 y falleció en marzo de 1942 a la edad de 29 años, de tifus. Era doctor en derecho, tenía novia formal y toda una vida por delante. El padre había depositado en él sus esperanzas tras la pérdida tiempo atrás de otros dos hijos varones que murieron a la edad de 6 años. Se llamaban Carlos y Jesús. El primero nació el 5 de noviembre de 1913 y murió en la Nochebuena de 1919 víctima de una meningitis. El segundo vino al mundo el 30 de abril de 1918 y murió el 22 de agosto de 1924 cuando pasaba el verano con su familia en la sierra madrileña.

Ni José Navarro-Reverter ni su esposa se recuperaron del duro golpe que les dio la vida y en lo más hondo de sus corazones, profundamente religiosos, seguro que alguna vez pensaron que todo habría sido diferente si su hija no hubiera tomado la decisión de servir al Altísimo.

El Telefónico

La avenida Pi y Margall, actual Gran Vía, una de las arterias principales de Madrid vivió el 12 de octubre de 1926 uno de los grandes momentos de su historia. En medio de la expectación de los transeúntes ese día se iniciaron las obras para la construcción del nuevo edificio de teléfonos de Madrid; La Telefónica, donde José Navarro-Reverter tuvo su despacho durante dos décadas.

Aunque Telefónica no trajo el teléfono a España su creación el 19 de abril de 1924 respondió al deseo del dictador José Antonio Primo de Rivera de poner orden en el servicio telefónico español mediante una concesión a una única empresa. El rey Alfonso XIII autorizó al gobierno a contratar con la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) la organización, reforma y ampliación del servicio telefónico español como ganadora de un concurso frente a Ericsson y NAT Electrics Works. Fue entonces cuando Estanislao de Urquijo y Ussía, Marqués de Urquijo, firma el primer contrato con el estado.

La operadora, cuya céntrica sede fue bombardeada en la guerra civil, pasó la contienda en absoluto silencio hasta que en 1945 el gobierno decidió que las acciones de la CTNE, propiedad de la estadounidense International Telephone and Telegraph Corporation, estuvieran en sus manos. La operación supuso la adquisición de una paquete de más de 300.000 acciones ordinarias pasando el estado a controlar cerca del 80% de las que estaban en circulación. Este hecho supuso cambios en el Consejo de Administración y el gobierno dio entrada en la presidencia a José Navarro-Reverter y Gomis quien, al igual que su antecesor, dirigió la empresa durante veinte años.

El periodo en el que José Navarro-Reverter -al que apodaban El Telefónico- fue máximo responsable de la compañía se corresponde con una etapa de estabilización y crecimiento sostenido en el que la empresa fue ampliando su respuesta a las demandas cada vez mayores de la sociedad. El teléfono se había convertido en una necesidad para todos los españoles, considerándose además un motor para el desarrollo de la economía del país. El aumento de las instalaciones llevaba un ritmo acelerado alcanzándose en 1954 el primer millón de teléfonos; el segundo millón llegaría en 1962.

En 1965, año en que José Navarro-Reverter dejó la presidencia del consejo de administración de Telefónica, la compañía era la primera empresa de España con 100.000 accionistas, 20.000 millones de capital y 32.000 empleados en su plantilla. Por entonces tenía 76 inviernos, peinaba las pocas canas que le quedaban y una caracola del pintor José Segrelles le recordaba que era hijo adoptivo de Valencia, la ciudad de sus raíces.

Agradecimientos: José Luis Oñate/Juan de la Peña

Fotos: José Luis Oñate

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