Factores cotidianos como los cambios hormonales, el estilo de vida, la medicación o el estado de salud general influyen de forma determinante en la sexualidad en cualquier momento de la vida, pero más especialmente durante la menopausia. Con motivo del Día Europeo de la Salud Sexual, el servicio de Ginecología del Hospital Universitario Vithas Madrid La Milagrosa explica cuáles son los principales problemas que pueden afectar a la sexualidad durante esta etapa y cómo resolverlos.
La Dra. Ingrid Pérez, ginecóloga especializada en menopausia, sexología y ginecología regenerativa del Hospital Universitario Vithas Madrid la Milagrosa, señala que “el problema más frecuente, sin duda, es el dolor”. El síndrome genitourinario de la menopausia, lo que anteriormente se diagnosticaba como atrofia o sequedad, afecta al 70% de las mujeres en esta etapa de la vida y provoca problemas de dolor en las relaciones sexuales, siendo el principal impedimento para disfrutar de una vida sexual placentera.
Además, los hábitos de vida y el estado de salud general tienen un impacto directo en la salud sexual. “Cuando una persona se cuida, mantiene una alimentación equilibrada, practica ejercicio físico y se siente vital, aumenta su bienestar global y, con ello, el deseo y la satisfacción en las relaciones sexuales”, explica la doctora. En este sentido, subraya la importancia de acudir a un especialista, ya que, aunque las hormonas influyen, no son el único factor determinante y, cuando es necesario, existen opciones de apoyo hormonal. Asimismo, recuerda que determinados tratamientos farmacológicos pueden afectar a la función sexual, por lo que es fundamental revisarlos de forma individualizada con un profesional médico.
Una mala salud sexual afecta a la calidad de vida tanto como enfermedades crónicas
“Hay que tener en cuenta que una disfunción sexual, cuando se quiere disfrutar del sexo y no se puede, afecta a la calidad de vida tanto como enfermedades crónicas”, afirma Ingrid Pérez, quien destaca que influye en la autoestima, el bienestar emocional y la relación de pareja. “Las mujeres tenemos que concienciarnos de que tenemos que cuidar la salud sexual tanto como cualquier otro problema de salud”, recuerda la doctora.
Dependiendo de los síntomas, explica que hay tratamientos y soluciones no invasivas para abordarlos, como hidratantes, lubricantes, hormonas en la vagina o por vía general. En el caso de que no se solucionen de esta manera, “contamos con técnicas regenerativas como láser, ácido hialurónico o plasma rico en plaquetas”. En algunos casos asegura que también puede resultar beneficioso recurrir a fisioterapia del suelo pélvico.
La ginecóloga, especializada en menopausia y sexología, asegura que la menopausia no marca el final de la vida sexual: “Estamos en una etapa de la vida maravillosa, con experiencia y con la determinación de saber qué es lo que queremos y lo que nos gusta, algo fundamental para disfruta de la vida y de nuestra sexualidad”. Aunque la sociedad pueda estar muy sexualizada, considera que para las mujeres en general sigue siendo un tabú y que se pierde el interés cuando aparecen los problemas. Por ese motivo, concluye recordando la importancia de acudir al servicio de Ginecología para abordar cualquier sintomatología que pueda interferir en una buena salud sexual.