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Desde Pozuelo a Cagliari

viernes 07 de septiembre de 2012, 08:34h

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Le encanta el deporte. Quizás por eso decidió dedicarse al baloncesto cuando hace más de una década su vida cambió tras un accidente de tráfico. Vive en Cerdeña pero sus raíces están en Pozuelo. Oscar Jiménez jugará esta temporada en el Porto Torres, a 250 kilómetros de Cagliari y compartirá apartamento, tres días a la semana, con compañeros de equipo.

Siempre que puede regresa a Pozuelo para que su pequeño Fabio conozca las calles de una infancia inolvidable. Es uno de los nostálgicos que apostó por un encuentro generacional coincidiendo con las Fiestas Patronales. Para recordar viejos tiempos.

Esos en los que todo era distinto. Como aquellos que discurrían en la calle y cerca de casa. Porque Oscar como tantos niños del Pozuelo de los setenta y los ochenta disputaba partidos de fútbol con chapas, lanzaba canicas al agujero y corría en busca de un pañuelo. Se divertía con juegos sencillos que hoy dice parecen olvidados. Y con el pollo al ajillo de su abuela.

¿Cómo recuerdas tu infancia en Pozuelo?

Tuve una infancia muy feliz aunque perdí a mi madre siendo muy pequeño, con diez años. Pero mi padre estuvo siempre a nuestro lado y supo transmitirnos a mi hermana Nuria y a mí grandes valores. Mis recuerdos están ligados a la calle Clavel donde viví muchos años y donde sigue viviendo mi padre. Cada vez que regreso a Pozuelo me vienen a la memoria los amigos del barrio con los que pasaba el día jugando a cualquier cosa. Al fútbol o al baloncesto, con chapas o canicas, al grito de churro, media manga o manga entera. Aquellos fueron los maravillosos años de El cuadrado, una parte de la calle convertida en nuestro punto de encuentro favorito.

¿Y los días de escuela?

Me acuerdo de los compañeros y de los profesores del Divino Maestro. Hice toda la EGB en el colegio, primero en la plaza del Padre Vallet y luego en Cirilo Palomo. El paso del tiempo y, en mi caso, la distancia nos ha hecho recorrer caminos diferentes. Además el ritmo de vida actual hace que todo sea más complicado pero me siento afortunado porque con muchos sigo manteniendo contacto. La verdad es que no era buen estudiante y solo cursé hasta 2º de BUP. Estuve en los dos institutos de entonces, en el pueblo y la estación. Hasta en horario nocturno porque empecé a trabajar como comercial y traté de compaginar trabajo y estudios. Aquello no resultó. Imposible (risas).

¿Por qué abandonas Pozuelo?¿Cómo surge vivir en Cerdeña?

Trasladarme a Cagliari surge porque en diciembre de 1999 (como pasa el tiempo) sufro un accidente de tráfico que me produce una lesión medular, dejándome parapléjico. Desde ese momento tengo que utilizar una silla de ruedas para mi vida diaria. Ingreso en el Hospital Nacional de Paraplejicos de Toledo y allí empiezo a hacer mis primeros pinitos en el mundo del baloncesto en silla de ruedas (BSR). Al recibir el alta médica comienzo a jugar en el equipo AMA de Alcorcón pasando después al Alcalá de Henares. En la temporada 2003 recibo una llamada del club de Cagliari interesándose por mi. Me marcho una semana a entrenar con ellos y acabo fichando por el equipo. En septiembre de 2003 aterrizo en la isla para comenzar la temporada. Después de dos temporadas decido cambiar de aires y probar suerte en un equipo de la región de la Marche, cerca de Ancona. Allí paso tres años pero acabo regresando a Cagliari de donde además es originaria Barbara, mi mujer. Y esta segunda etapa va para cuatro años.

¿Qué sentiste a la hora de hacer las maletas?¿Cómo fue el proceso de adaptación? ¿Nos parecemos tanto los españoles a los italianos?

Muchisima ilusion y cierta incertidumbre porque aparte del servicio militar obligatorio que había hecho en Melilla no había permanecido lejos del hogar mucho tiempo y esta era mi primera experiencia fuera de España. Imagínate… todo nuevo; idioma, comidas, gente. Recuerdo que los horarios eran frenéticos pero también que me trataron muy bien. Yo no creo que los españoles y los italianos sean iguales. Eso es un tópico porque hay diferencias. Ahora desde luego son más parecidos a nosotros que los alemanes.

¿Recuerdas alguna anécdota de tus primeros días en la isla italiana?

Pues una muy divertida. Ocurrió el primer día que llegué al club y comenzaron a presentarme a mis compañeros de equipo. No sabía ni una palabra de italiano y me decían lui e Marco, lui e Giorgio y así con todos. Primero lui y luego otro nombre. Así que pensé que mis colegas tenían un nombre compuesto y que el primero siempre era Luis. Hasta que deduje que lui era “el” (muchas risas).

¿Cómo es tu vida en Cagliari?¿Qué tiene que ver con la que hacías en Pozuelo?

Es más tranquila porque la ciudad es más pequeña que Madrid pero con muchas posibilidades. Cagliari tiene mucho encanto y playas maravillosas. Os invito a conocerla. La visita es muy recomendable. La vida que hago aquí también es diferente porque el tiempo pasa y las necesidades de uno van cambiando.

¿Qué haces fuera de la canchas?

Sobre todo disfrutar de mi hijo. En mi tiempo libre lo que más me gusta es pasar muchos ratos con Fabio y con mi mujer. Porque el tiempo vuela. También practicar deporte y leer. Ultimamente me he aficionado a las biografías. Y cuando puedo me escapo a Pozuelo a disfrutar de mi familia -a la que no veo todo lo que me gustaría- y sobre todo de mi sobrina Lydia a la que adoro.

¿Tienes morriña?¿Qué es lo que más echas de menos de Pozuelo?

¿Morriña? Pues claro. De vez en cuando se echan de menos muchas cosas y vivir fuera te hace perderte algunas pero ganas otras. Por suerte viajo a menudo a “Mi Pozuelo Querido”. Desde que nació Fabio, hace dos años y medio, intento volver más a menudo porque quiero que sienta y conozca bien las raíces de su padre. Que además de español se sienta también pozuelero ¿por qué no?

Eres promotor de la Quedada Generacional ¿Cómo nace la idea?

Bueno simplemente soy una cuarta parte de la idea. Me gustaría nombrar a las otras partes que son Juanma, Rubio y Pachón. Todo nace de una manera muy espontánea. En una cena que compartimos los cuatro. Una de las conversaciones derivó a las Fiestas Patronales de antes. Comenzamos a recordar y a nombrar a gente que hacía mucho que no veíamos. Imaginamos que habría sido de ellos y se nos pasó por la cabeza la idea del reencuentro. Este año es la séptima edición ¡Quien nos lo iba a decir! Cuando surgió la idea también pensamos que era una locura y ni de lejos imaginamos la trascendencia que tendría. Estamos muy contentos pero no porque la iniciativa partiese de nosotros sino por la gran afluencia que tiene año tras año. Eso no es mérito nuestro sino de todos los pozueleros que acuden a rememorar aquellos años.

¿Vas a quedarte mucho tiempo en Italia?¿Has valorado volver?

Cuando esta aventura surgió yo en ningun momento me plantee nada. Solo quería disfrutar la experiencia ¿Volver? la vida es una caja de sorpresas. Nunca sabes lo que te depara. Ahora estoy a gusto aquí pero solo el tiempo dirá.

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