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Los comienzos de Abraham en Pozuelo

lunes 27 de enero de 2014, 08:53h

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A finales del siglo pasado Abraham López Guerrero, estudiante del IES Gerardo Diego atraído por los cómics, produce un fanzine con sus dibujos. El próximo 9 de febrero podría recoger un Goya por Blue & Malone, detectives imaginarios, un corto de animación que mezcla imagen real con 3d.

Reconoce que se ha perdido algunas cosas, básicamente porque no le interesaban, y que ha vivido otras muchas con la intensidad de quien descubre universos fantásticos y se convierte en esponja. Como el bueno de Bob. Para no dejar de absorber. Asegura que todo empezó en Pozuelo con Come-Moho, la revista del instituto que coordinaba y decoraba con viñetas dibujadas a mano que, para aumentar o reducir su tamaño, pasaban por la fotocopiadora. Internet estaba en pañales y photoshop no había nacido. Lo de Abraham era recortar y pegar creando collages de Zao y otros personajes... los abuelos de Blue y Malone, los detectives imaginarios en 3d a los que ha dirigido en una aventura de veinte minutos. El gato gigante y el perro de plastilina serán los protagonistas de su primer largometraje: El viaje imposible. Ahora trata de levantarlo sin dejar de trabajar -incluso de mozo de almacén- porque tiene que devolver el crédito que pidió para producir el corto finalista en la vigésimo octava edición de los Goya que se celebra el domingo 9 de febrero.

Con veintipocos años el niño grande metió la cabeza, el cuerpo entero y hasta el alma en Aragón Anima2 (Globomedia) y con una carta de recomendación de Emilio Aragón cruzó el charco rumbo a Cuba para estudiar dirección de actores, guión y realización en la EICTV de San Antonio de Baños. En los talleres aprendió de maestros como Gabriel García Márquez, Pascal Aubier o Francis Ford Coppola los métodos para contar historias con imágenes. Regresó a España cuando los telediarios abrían con la noticia de la ocupación de Perejil y en otro viaje -a Canadá- conoció a Jim Henson, el padre de The Muppets. Abraham lo cuenta con la misma naturalidad con la que confiesa su resistencia a la autoridad durante su etapa de bachillerato. Quizás aquello tuvo que ver con el hecho de hoy que sea director de cine.

- ¿Cuándo y dónde descubres que, como el famoso electroduende, lo tuyo es el cine?

- En el instituto Gerardo Diego. Mis primeros pasos en el cine son en fotocopiadoras, haciendo ampliaciones y reducciones de mis dibujos y componiendo viñetas para el Come-Moho, el fanzine que sacamos durante algunos meses. En la época dorada de los cómics me pasaba los días dibujando, recortando y pegando. Hace veinte años hacía lo mismo que ahora: dibujar y guionizar. La diferencia la marcaban los medios porque ayer, como hoy, era mucho trabajo por el puro placer de comunicar, transmitir. Académicamente aquello no estaba valorado ni los programas de radio que hacíamos pero yo estaba seguro de que tenía un don para las artes. Me apunté a clases de teatro que impartía Asun en El Foro de Pozuelo y gané algún concurso de relatos. Todo siendo muy mal estudiante, de hecho tripití tercero de BUP y sentí cierto alivio al terminar COU y matricularme en Ciencias Físicas por la UNED. Eso coincidió con la aparición de personajes como Zao y años de visitas al salón del cómic de Barcelona para tratar de publicar mis creaciones. Hasta que lo conseguí de forma esporádica en Pc Format, Barzelona Comics, Planet Station o PC Actual.

- En un momento marcado por la irrupción de internet y las nuevas tecnologías en nuestras vidas...

- Justo. Aunque me matrículé en Ciencias Físicas por amor a la astronomía y los planetas quería dedicarme profesionalmente al mundo de la creación narrativa y visual. En ese momento sólo unos pocos amigos, como David Readman, tenían internet en casa y ni photoshop ni youtube existían. Ahora cuando lo cuentas la gente alucina. Me fuí a Londres y descubrí el 3d. Quería hacer eso pero siempre he dibujado muy mal. La verdad es que casi todo lo que he hecho lo he hecho muy mal pero eso es una gran virtud porque me ha servido para buscar y encontrar a personas que saben hacer las cosas bien a las que transmitirles mis ideas y lo que quiero. Mi cabeza está repleta de ideas pero no tengo el talento ni la capacidad para plasmarlas. Por eso me rodeo de los mejores. Creo que en eso consiste dirigir y a eso me dedico.

- ¿Qué te viene a la memoria de tu etapa formativa?


- Recuerdo que empecé a estudiar dibujos animados e infografía 3d en la academia privada trazos con la ayuda de mis padres que son unos santos. Me han apoyado siempre aunque creo que mi padre, a día de hoy, sigue sin entender del todo de que va este rollo de los dibujos animados. Después de probar el mundo de la animación y sus enormes posibilidades entendí que debía formarme en lenguaje audiovisual de manera seria y para ello acudí a estudiar talleres de dirección de actores, guión y realización en la EICTV de San Antonio de Baños, Cuba. Allí pude aprender la manera y métodos de contar historias con imágenes de grandes maestros como Gabo, Aubier o Coppola. Luego fui completando mi formación en imagen real y animación 3d con cursos de operador de cámara y fotografía y de animación con Fernando Jariego, modelado avanzado de personajes con Sergio Santos e incluso concluyendo estudios de Arte Dramático en la escuela teatro Lagrada, aprendiendo de Miguel Torres.

Celia Cruz, Spielberg y Blue & Malone

Durante ese tiempo de formación Abraham descubre que no podía hacer 3d en casa porque el programa costaba varios millones de pesetas y la máquina muchos más. Nada que ver con lo de ahora. Y con carpeta de ilusiones se dedica a "dar la brasa" empresa por empresa. Hasta lo de Globomedia. El director asegura que lo suyo con uno de sus socios, el productor de Blue & Malone, detectives imaginarios fue un aunténtico flechazo. "Conocer aGerardo Álvarez, director técnico de Aragón Anima2 y tresdesero de pro, fue amor a primera vista".

- ¿Cómo comienza tu vinculo laboral con Globomedia?

- Con 24 años y como becario en Aragón Anima2 pero con sueldo. Antes se pagaba a los becarios. Tenía claro que se trataba de una oportunidad única y no podía desaprovecharla. A las tres semanas de estar allí me dieron las llaves. Me pasaba el día haciendo 3d, a la hora de comer me iba con los guionistas para que me contaran como planificaban sus historias, cuando cerraban el estudio me metía para aprender las diferentes técnicas y me quedaba a dormir en un sillón. Me comí Globomedia. A los dos años me hicieron operador y a los tres guionista. Pasé de capturar movimiento a estar sentado escribiendo la peli que se iba a hacer y por el camino hice de todo; inventé series y personajes, los modelé, trabajé en 2d y 3d. Y conocí a Fernando Moro, uno de los directores de animación de la películaAnastasia, hijo de Jose Luis, un mago de la animación en España. Fue una auténtica maravilla. Trabajando en Globomedia me fui a la Escuela de Cine de Cuba con una carta que Emilio Aragón me escribió de su puño y letra. Y allí seguía cobrando mi sueldo.

A Abraham le gusta comparar su profesión con el rugby, un deporte que ha practicado durante años. Porque es duro, sacrificado y poco reconocido. Como la animación en 3d. El realizador de los Clanners de Clan TVE afirma con rotundidad que te tiene que gustar lo que haces... mancharte de barro, empujar o placar porque eso es lo que produce placer. El camino es el que produce placer. Un día en el suyo se cruzaron dos grandes: Celia Cruz y Miliki. Para visionar un proyecto relacionado con el circo. Hasta con Spielberg pudo haberse encontrado en Cuba si hubiera retrasado dos días su vuelta.

- Blue & Malone, detectives imaginarios es un corto ¿llamado a ser largo?

- ¡Claro! La idea siempre ha sido hacer una película, una de las primeras versiones del guion es de 2003 pero llamamos a muchas puertas y la mayoría no se abrieron. Tras mi trabajo en productoras, canales y publicidad Gerardo Álvarez, Jorge Medina y yo montamos la productora El Viaje Imposible. Junto a ellos he dirigido dos series de animación; Mad and Bad y El Viaje Del Papel. Sin dejar de soñar con una película hicimos un teaser de cinco minutos con producción de guerrilla y una Sony 900, la cámara con la que se rodó Star Wars. En 2009 comenzamos el rodaje Blue & Malone, detectives imaginarios, el cortometraje que nos han nominado al Goya. En el proyecto hemos invertido mucho tiempo y dinero. Los tres años de trabajo que imaginamos se convirtieron en seis y a dia de hoy el corto lleva gastados cerca de 120.000 euros. Es una pequeña gran película con telas, pelo, mar fluidos, efectos especiales, imagen real, imagen animada 3d y 2d... Lo que hemos hecho es la leche; con el apoyo de nuestras familias y la ayuda de mucha gente. Como Alex O'Dogherty, la voz de Malone, que reinvirtió en el proyecto lo que le habíamos pagado por el doblaje.

Blue & Malone, detectives imaginarios se estrenó en los Cines Roxy de Madrid y un millar de personas vieron la película en Kinépolis Pozuelo. La fábula sobre la imaginación y la inocencia en la infancia, repleta de guiños al mundo adulto, gustó al público pero no entusiasmó a los directores de festivales españoles. Así que sus responsables decidieron apostar por la promoción fuera de nuestras fronteras. Ocho meses después el corto había sido seleccionado en sesenta festivales de India, Japón, Rusia, Argentina o Estados Unidos recibiendo además varios premios. Pero al director le gustaría ser profeta en su tierra. Los académicos tienen hasta este jueves para votar. Lo mismo alguno lee esta entrevista. Y Olivia, la primogénita de Abraham, que está a punto de nacer, viene al mundo con un Goya bajo el brazo.

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