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El Jefe de Policía Municipal
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El Jefe de Policía Municipal

martes 10 de febrero de 2015, 07:00h

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Víctor Muñoz se crió como policía en la Estación en los ochenta. Por entonces no se trabajaba en pareja pero nunca se sintió solo. Tenía a todo un barrio para echarle una mano. Cuando no sabía donde estaba una calle preguntaba a Antoñito el kiosquero. También hablaba con Saturnino y conocía al lechero. Los vecinos le contaban sus problemas y el "guardia" encontraba soluciones. Siempre cercano. Antes como policía de un pueblo y ahora como Jefe de Policía de una gran ciudad.
Chavini regulando la circulación en las Fiestas de Pozuelo.  Años 70.
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Chavini regulando la circulación en las Fiestas de Pozuelo. Años 70.
De sus primeros años en el cuerpo recuerda sobre todo su labor a pie de calle y el trato directo con los vecinos. Algo que ahora tratan de recuperar tres patrullas de barrio -Pueblo, Estación y Avenida de Europa- para conocer la problemática de la zona y evitar incidentes. Hablando se entiende la gente.

Víctor se explica como un libro abierto porque conoce todo lo relacionado con la seguridad de una ciudad que dice tiene alma de pueblo. A Pozuelo llegó hace más de tres décadas para convertirse en policía tras trabajar un tiempo en una empresa de seguridad. Una vez en el cuerpo estudió derecho porque era la carrera que más se adaptaba a su tarea profesional. Y francés e inglés para poder entenderse con los camioneros que visitaban la zona industrial de la Estación. Desde entonces no ha dejado de formarse. En su curriculum hay más de un centenar de cursos y varios reconocimientos. Hace unas semanas y tras catorce años de sargento juraba su cargo como suboficial ante la alcaldesa, Paloma Adrados. Y se convertía en Jefe de Policía Municipal.

- ¿Podrías describir el Pozuelo al que llegaste hace treinta y dos años?

Era un pueblo pequeñito y el 80 o 90% de las calles eran de tierra. Cuando llegué aquí estaban empezando a asfaltar el Camino de las Huertas y la zona de El Pradillo y de chalés en torno a Islas Canarias era todo campo. Con José Martín Crespo en la Alcaldía comenzó el gran desarrollo; se asfaltaron e iluminaron las calles, se crearon muchos parques y jardines, se unieron los cascos tradicionales del Pueblo y la Estación -hasta entonces físicamente separados- en El Torreón, surgieron nuevas urbanizaciones y se sentaron las bases de la espléndida y hermosa ciudad que ahora tenemos y disfrutamos.

- Has sido testigo de excepción de todos esos cambios ¿También en la población?

Claro. Cuando yo entré aquí no se si llegaríamos a 20.000 habitantes. Recuerdo sobre todo a los habitantes de los chalés que en la mayoría de los casos no conocían a sus vecinos. Una de nuestras misiones entonces era confirmar que la gente vivía en sus casas cuando pedían el certificado de residencia y llamabas a la puerta del vecino para preguntar si el solicitante residía al lado y nos decían que no sabían quien vivía al lado. Antes la gente vivía dentro de su parcela y tenía poco contacto con el exterior. Ahora Pozuelo es una gran ciudad que tiene alma de pueblo en los cascos tradicionales. Sigue existiendo ese grupo de vecinos que ha cambiado con el pueblo pero que se conoce y sigue manteniendo costumbres como el aperitivo. La Avenida de Europa le da a la ciudad un carácter más cosmopolita y sus habitantes tienen poco que ver con los del resto del pueblo

- ¿Cómo ha cambiado la Policía Municipal desde el punto de vista social y normativo?

Recuerdo que a comienzos de los ochenta no llegábamos a los 30 policías y nos dedicábamos fundamentalmente a notificar y regular el tráfico. Ahora somos 184 agentes y llevamos asuntos que van de la violencia de género a la educación vital pasando por los atestados o la seguridad de los menores en internet. Además disponemos de una flota de más de 30 vehículos y 8 motocicletas. En la actualidad Pozuelo tiene un policía por cada 500 habitantes. Es una ratio muy positiva si la comparamos con otros municipios de la Comunidad de Madrid. La diferencia principal es que Pozuelo es muy extenso y disperso. En Móstoles por ejemplo tu recorres una calle y puedes visitar a unos 1.000 vecinos y aquí necesitaríamos una mañana entera y quizás no nos daría tiempo a verlos a todos. A nivel de normas cuando yo llegué aquí solamente existía el Código de Circulación y unas leyes antiquísimas que se han ido reformado de forma progresiva. Por eso el reciclaje es básico. Ahora van a salir las reformas de la Ley de Seguridad Ciudadana, el Código Penal y la Ley de Enjuiciamiento Criminal y tenemos que dominarlas.

Calabozos, objetores, abuelos y la Costa Oeste

El Código de Circulación al que Víctor se refiere se componía de 300 artículos. La norma ha dado paso a la Ley de Seguridad Vial y siete Reglamentos que se modifican o actualizan constantemente. Por eso el Jefe de Policía de Pozuelo asegura que la formación es fundamental para garantizar la calidad en el servicio. La Academia de Formación de la Comunidad de Madrid cerró sus puertas en 2013 y dejó a los agentes de varios municipios sin acceso a cursos. No es el caso de Pozuelo. Además del Plan de Formación del Ayuntamiento la Policía Municipal dispone de un plan de formación propio "con el que venimos haciendo unos treinta cursos al año relacionados con medio ambiente, seguridad ciudadana, tráfico; los próximos son sobre sonometría y alcohol y drogas en la conducción".

- Imagino que contar con unas instalaciones propias ha facilitado la labor de los agentes...

Tener unas instalaciones dignas es primordial. Hasta llegar al edificio actual hemos pasado por varias dependencias. Nuestra antigua base estaba situada en los calabozos del viejo ayuntamiento -hoy centro cultural Padre Vallet- y recuerdo llevar la comida, la merienda y la cena a los detenidos. Después nos trasladamos a las antiguas casas de los maestros -hoy centro municipal de mayores Padre Vallet- situadas junto a la Comisaria de Policía Nacional en la calle de la Iglesia. Luego pasamos al edificio del Ayuntamiento, con entrada por la carretera del Carabanchel y en 2008 estrenamos nuestra sede frente al centro de salud San Juan de la Cruz. Las instalaciones actuales son magníficas; amplias y disponen de luz natural y aparcamiento propio.

Viajando hacia atrás con Víctor me acordé de los hombres de naranja. Era el título de un reportaje que hice hace más de una década sobre los jóvenes que realizaban en Pozuelo la Prestación Social Sustitutoria. El hoy Jefe de Policía coordinó esa actividad que sustituía al Servicio Militar Obligatorio y que desaparecía con la "mili" el último día de 2002.

- ¿Qué recuerdos guardas de tu experiencia con los objetores de conciencia?

Aquella fue una solución muy buena para que los jóvenes objetores de Pozuelo no tuvieran que hacer en Madrid la Prestación Social Sustitutoria. Todos tenían sus razones para no hacer la mili y era gente maravillosa. Manejábamos del orden de 80 objetores al mes y les aplicamos fundamentalmente el programa de controlar el tráfico en las puertas de los colegios. Allí se ponían con sus chalecos y su señal para facilitar el paso seguro de los niños. Tuvimos dos arquitectos que hicieron el primer proyecto de protección civil de un centro educativo... hasta periodistas pasaron por el programa. Reconozco que les echo de menos porque hicieron una labor social muy importante y nosotros no llegábamos a todos los colegios. Cuando se fueron yo presenté un proyecto denominado "Mi abuelo vuelve a la escuela" para que las personas mayores que se sintieran capaces les sustituyeran de forma voluntaria pero no salió adelante porque hacerles un seguro era muy caro.

El anecdotario que ha acumulado el Jefe de Policía Municipal en 32 años de servicio en Pozuelo es tan amplio que resultaría complicado plasmarlo todo en una entrevista pero se puede hacer una selección. Cuando no había bomberos uno de los cometidos de los agentes locales en verano era sofocar incendios de pasto hasta la llegada de los efectivos del Parque de Villaviciosa. Y otro facilitar el tránsito de vehículos en la Costa Oeste.

- Para quienes no la conocieron ni la frecuentaron ¿Qué era la Costa Oeste?

Una zona de la Avenida de Europa que se puso de moda y que se conocía como Costa Oeste por la cantidad de bares que abrieron sus puertas en los años noventa del pasado siglo en los bajos comerciales de los bloques de viviendas. Durante los fines de semana venía gente de todos los rincones de Madrid y además de en doble dejaban los coches en triple y hasta en cuarta fila. Cuando estábamos retirando el coche con la grúa llegaba un conductor y esperaba para meterlo en el hueco que dejábamos. Cuando le decíamos que no se podía aparcar nos decía que mientras nos lo llevábamos y volvíamos pasarían unos veinte minutos... el tiempo que necesitaba para tomarse una caña. Aquello se controló con la ayuda de los propietarios de los bares cuando las manzanas residenciales se llenaron de vecinos a los que había que garantizar su descanso.

Mérito policial

El año pasado Víctor Muñoz recibía la Orden del Mérito Policial con distintivo blanco que otorga la Policía Nacional a miembros de otros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado para reconocer su trayectoria profesional. Dice que es uno de los galardones más bonitos que ha recibido porque premia su trabajo y que las palabras del Comisario refiriéndose a él como una persona muy querida le llegaron al alma. A un alma que comienza el día poniendo a punto su cuerpo.

- ¿Cuál es la rutina diaria del Jefe de Policía de Pozuelo?

Lo primero que hago sobre las 6:15 o 6:30 horas es meterme un ratito en el gimnasio y después de una ducha ya estoy listo para trabajar. Subo al despacho sobre las 7:30 horas y veo los informes del dia anterior y paso las novedades al concejal de Seguridad, Gerardo Sampedro; lo que sea más importante. A partir de ese momento comienzan las reuniones con vecinos o otros cuerpos como Policia Nacional -todos los jueves- o Guardia Civil. Aparte de esto tengo que organizar las campañas y estructurar los servicios de policía con el apoyo de los sargentos porque una persona sola es incapaz. Sobre las 15:00 horas me voy a comer y vuelvo un rato por la tarde. Además procuro sacar tiempo para mis hobbies. Siempre pegado al móvil porque no puedo apagarlo ni de día ni de noche.

Así que cocina -rabo de todo por ejemplo- porque le relaja con el smartphone en la encimera y cuando lee -otra de sus aficiones- lo tiene cerca. Le gusta bucear y viajar por aquello de conocer mundos lejanos. En el cercano quiere poner en marcha uno de sus proyectos personales como Jefe de Policía: la dirección por objetivos.




  • Fiesta de la Bicicleta. 1988


  • Con concejales y compañeros. 1993


  • Víctor Muñoz como pez en el agua


  • Paloma Adrados impone la Orden del Mérito Policial a Víctor Muñoz. 2014

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