Una lección de vida en el CEIP Pinar Prados
Jaime ha visitado a sus Ángeles de la Guarda en Pozuelo. A los niños y niñas de 5º de Primaria que escriben cuentos para colaborar con la Fundación Isabel Gemio. Tiene 26 años y padece distrofia muscular. Desde su silla de ruedas ha impartido una lección de vida.
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El CEIP Pinar Prados no está adaptado a las piernas de Jaime pero con la ayuda de unos raíles ha superado la barrera arquitectónica y ha llegado hasta el aula donde le esperaban los alumnos que este año colaboran con el programa Cuentos Escritos por Niños con Corazón y que se han solidarizado con su causa a través de la Fundación Isabel Gemio.
Quienes han escuchado a Jaime todavía se emocionan recordando sus palabras. Y las respuestas a sus preguntas. Porque su lección magistral les ha tocado el corazón. A través de un micrófono que le ayuda a propagar su voz ha explicado a los escolares, a sus profesores y a los responsables de las fundaciones implicadas en el proyecto solidario CEN con C que padece una Distrofia Muscular llamada Duchenne, una enfermedad degenerativa que hace que, poco a poco, sus músculos vayan perdiendo fuerza.
De marcianos y felicidad
Jaime ha contado a sus Ángeles de la Guarda que hasta los ocho años hacía lo que cualquier niño: jugar al fútbol y al escondite, montar en bici y nadar. También que de poder hacer todo pasó a no poder hacer nada. Lleva 17 años en una silla de ruedas y 5 con una mascarilla que le ayuda a respirar mejor.
Al principio Jaime no quería salir de casa porque le daba vergüenza pasear por la calle y que todo el mundo le mirara. Durante un año estuvo encerrado en su hogar porque se sentía como un bicho raro o un marciano. Hasta que descubrió que se estaba perdiendo la vida. "Ahora no paro quieto. Le he cogido gusto a estar fuera de casa. A pesar de tener muchos problemas siempre he sido una persona feliz siendo como soy y siempre lo seré".
El apoyo de la familia y los amigos ha sido para Jaime un pilar tan firme como su fuerza interior. Esa que ha transmitido a los chicos y chicas del CEIP Pinar Prados y que le lleva a gritar a los cuatro vientos que le gustaría que las personas valoren más la vida porque es muy bonita y no muestren rechazo a quienes tienen una discapacidad.
Isabel Gemio no ha podido acompañar a Jaime por problemas de agenda pero dos de sus colaboradoras, Estefanía y María, han hecho llegar a los docentes y alumnos de 5º de Primaria del CEIP Pinar Prados las palabras de agradecimiento de la periodista por su esfuerzo e implicación con la Fundación.
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Comentarios
Una mágnifica lección para los niños y las niñas, pero también para la Alcaldesa y concejales de nuestra ciudad. ¿Os hábeis fijadao en la foto? El colegio no está adaptado para que accedan sillas de ruedas a los pabellones, las guías que se utilizaron estaban en el colegio porque un niño se rompió la pierna y lleva tres meses utilizándolas para acceder a sus clases. Las guías son de una mama del colegio que las ha prestado para que ese niño (mi hijo) no pierda clase. Las he tenido que estar poniendo y quitando cada día más de una vez. El Ayuntamiento la única respuesta que ha dado ha sido el silencio. Por no mencionar que el Concejal de Educación me dijo en persona que de qué me quejaba, que tenía una rampa en la parte de atrás, demostrando además de falta de sensibilidad un profundo desconocimiento del colegio. En fin que espero que el Ayuntamiento cumpla con su obligación de eliminar barreras arquitectónicas y mi más sincera felicitación al Colegio y a la Fundación Isabel Gemio y todo mi ánimo para que sigan trabajando si desfallacer.
Eva Izquierdo
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