La seguridad en el hogar ha vuelto a ocupar un lugar central en la conversación pública. El debate sobre la okupación, la preocupación por los robos durante las vacaciones y la protección de las viviendas ha hecho que cada vez más ciudadanos se planteen si sus hogares están realmente preparados frente a las formas actuales de intrusión.
En este contexto, un estudio elaborado por Point Fort Fichet revela que el 72% de los españoles nunca ha cambiado la puerta de su vivienda o lo hizo hace más de diez años, una realidad que convive con una evolución constante de las técnicas de intrusión y de los sistemas de protección disponibles en la actualidad. A partir de estas conclusiones, la compañía trasladó esta reflexión hace unos días al espacio público con La Cabina de la Tranquilidad, una instalación efímera ubicada en el Intercambiador de Plaza de Castilla donde cientos de ciudadanos pudieron entrar y experimentar durante unos minutos la sensación de calma y protección que proporciona una puerta de máxima seguridad.
"La seguridad residencial ha evolucionado mucho en los últimos años. Hoy conocemos nuevas técnicas de intrusión y contamos con soluciones muy distintas a las de hace una década. La cuestión no es generar preocupación, sino entender que la seguridad, como cualquier otro ámbito, también evoluciona", explica Ángel Borobia, director de exportación de Point Fort Fichet.
La seguridad residencial también ha cambiado
En los últimos años han aparecido técnicas de intrusión como el bumping, el ganzuado o la extracción del cilindro, lo que ha impulsado la evolución de los sistemas de protección residencial. Sin embargo, el estudio refleja que buena parte del parque de viviendas mantiene sistemas de acceso instalados hace más de una década.
Desde Point Fort Fichet recuerdan que la protección de una vivienda no depende únicamente de incorporar dispositivos tecnológicos, sino del conjunto que forman la puerta, el marco, la cerradura y el cilindro. "No hablamos únicamente de una puerta, sino de un sistema completo cuya capacidad de protección depende del conjunto y de su adaptación a los estándares actuales", añade Borobia.
El estudio también muestra que el 40,6% de los españoles considera que una buena puerta es el principal elemento para proteger una vivienda, por delante de otros sistemas de seguridad. Además, el 86,8% afirma que la puerta de entrada le aporta bastante o mucha tranquilidad y el 76,8% asegura sentirse tranquilo cuando pasa varios días fuera de casa si sabe que su vivienda está protegida.
Cuando la seguridad también influye en el bienestar
Más allá de la protección física, el Pulso de Tranquilidad pone de manifiesto la relación entre seguridad y bienestar emocional. Según el estudio, el 85% de los españoles considera que vivimos más preocupados que hace diez años, mientras que el 58,4% encuentra en su hogar su principal espacio de tranquilidad tras un día estresante y el 52,4% considera que la tranquilidad es el atributo más importante de una vivienda.
Precisamente esa relación entre protección y bienestar fue la que inspiró La Cabina de la Tranquilidad, una intervención con la que Point Fort Fichet quiso sacar esta conversación del ámbito técnico y convertirla en una experiencia abierta a la ciudadanía. Durante una jornada, los visitantes pudieron acceder a un espacio diseñado para aislarse del ruido exterior y comprobar cómo la percepción de seguridad influye en la sensación de tranquilidad, una idea que emerge de forma recurrente en las conclusiones del estudio.