Colocar cuernos en las ventanillas o una nariz roja en el frontal puede parecer un gesto navideño inofensivo, pero la normativa no recoge ninguna “excepción festiva”. En Madrid, si el adorno afecta a la seguridad vial, tapa la matrícula, altera el alumbrado o existe riesgo de que se desprenda, puede acabar en sanción.