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Los riesgos de las bebidas energéticas

lunes 23 de agosto de 2010, 08:56h

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Aunque su consumo no es peligroso para la salud en personas sanas, pueden comportar cierto riesgo en quienes sufren hipertensión o cardiopatía.

Las bebidas energéticas se han hecho populares durante la última década sobre todo entre la población más joven. Estudiantes las toman contra el estrés y la fatiga, deportistas, como complemento energético, y su consumo también ha crecido entre aquellos que salen de fiesta y las mezclan con alcohol.

Para conocer el riesgo que suponen este tipo de bebidas, la universidad Wayne State, en Detroit (Estados Unidos de América), empleó una muestra de 15 adultos, de entre 20 y 39 años, a los que les dieron dos latas diarias durante una semana (sin que hubieran tomado cafeína antes). Cada lata, según publica Consumer, contenía 80 miligramos de cafeína y un gramo de taurina.
Para la obtención de resultados, el equipo de investigación, dirigido por James Kaulus, realizó un electrocardiograma y midió la presión arterial y frecuencia cardíaca antes de ingerir nada y durante una semana depués de que los voluntarios se bebieran dos latas. La presión sanguínea máxima (sistólica) y mínima (diastólica) reflejaron un aumento del 7% y la frecuencia cardíaca del 9% con respecto al primer día. Los registros del electrocardiograma no variaron de forma significativa.

Kaulus concluye que en una persona sana estos resultados no suponen un riesgo serio, pero en aquellos con hipertensión y cardiopatías, sí. Además señala que también existen riesgos si, de fiesta, se consumen de forma abusiva mezcladas con otras bebidas alcohólicas.

Las bebidas energéticas están compuestas por agua, carbohidratos, vitaminas, cafeína (cada lata contiene una dosis de cafeína similar a una taza de café) y aminoácidos (también tonificantes) como la taurina, la guanina y la arginina. Esta mezcla suele enmascarar la sensación de embriaguez mientras las sustancias estimulantes contrarrestan el efecto sedante del alcohol, lo que suele desembocar en que el sujeto ingiera de forma más elevada alcohol.

La ingesta elevada puede provocar, además, temblores o arritmias. Su consumo elevado también puede dificultar la correcta absorción de agua en el intestino debido a la alta concentración de azúcares en estas bebidas.

Las bebidas energéticas no se deben confundir con las isotónicas cuya composición está especialmente desarrollada para reponer fácilmente el agua, las sales minerales y otras sustancias perdidas durante la realización de ejercicio.

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