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Cómo cuidar la piel al llevar mascarilla higiénica

martes 02 de junio de 2020, 13:23h

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Cómo cuidar la piel al llevar mascarilla higiénica
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Asociadas al uso de mascarilla estamos evidenciando la aparición de lesiones. Tal y como indica la Dra. Elena Martínez Lorenzo, dermatóloga de la Clínica Pilar de Frutos, y también en las zonas de roce, ya que la mascarilla debe quedar ajustada a la cara.

Tras largas horas de uso de la mascarilla se favorece la aparición de xerosis, eritema, eczema seborreico, acné, rosácea o empeoramiento de patologías preexistentes.

La xerosis es lo que comúnmente se conoce como sequedad. Tras las múltiples largas jornadas repetidas de uso de mascarilla se tiende a generar sensación de picor, incluso escozor y malestar, la piel se siente tensa y rugosa. Se percibe como una piel pálida, con aspecto desvitalizado, y con pérdida de elasticidad. ¿Por qué se produce? “La escasa ventilación de la zona unido a la humedad retenida hace que el poro se dilate y se incremente la pérdida transepidérmica de agua” indica la Dra. Elena Martínez Lorenzo. ¿Cómo lo podemos evitar? “Hidratando la piel con productos adaptados para cada tipo de dermis, por ejemplo, en las pieles más grasas intentar usar productos más fluidos, que no aporten grasa para evitar brotes de acné”.

El eritema es el enrojecimiento de la piel que no tiene por qué ir asociado a descamación, pero sí la piel se percibe con mayor rojez que de forma habitual, incluso con una sensación de tensión/tirantez de esta zona. Este eritema es debido a un aumento de la vascularización de los capilares sanguíneos de la piel, de forma que esta se percibe como más roja que la dermis de alrededor. ¿Cómo lo podemos evitar? Con medidas destinadas a tener una piel lo más calmada posible, disminuyendo de esta manera el incremento de la vascularización en la zona. Así lo ideal es usar productos de limpieza e hidratación que contengan principios activos con acción calmante: los productos etiquetados como anti-rojeces.

Por otro lado el uso de estos dispositivos puede llevar a desencadenar o agravar brotes nuevos o ya existentes de patologías cutáneas específicas. El más típico la rosácea, sobretodo en formas de dermatitis perioral. Esta se distingue del acné porque en ella no se evidencian comedones. En este caso notaremos un eritema o enrojecimiento muy intenso de la zona perioral con pápulas inflamatorias y pústulas (granitos rojos y con punta blanca) que se localizan en la zona de alrededor de la boca y en las zonas de surcos nasales. Puede llegar a ser doloroso por los intensos granos inflamatorios, pero lo más característico es una sensación de escozor e intolerancia al uso de cosméticos en la zona. ¿Cómo lo podemos evitar?

· Con el uso de cremas hidratantes adaptadas a este tipo de piel. Estas se reconocen fácilmente porque aparecen etiquetadas como cremas para pieles sensibles, intolerantes o con tendencia a la irritación. Lo ideal es que sean de textura fluida, no grasa.

· También es recomendable evitar el uso de maquillajes, sobretodo lo más cobertores, ya que estos incrementan la oclusión que puede llegar a generar la mascarilla.

· Realizar limpiezas de la piel con aguas micelares o leches limpiadoras suaves para pieles sensibles y jabones syndet o sin detergentes y fragancias.

· Evitar el uso de productos irritantes previo a su uso como el ácido salicílico o derivados de la vitamina A, por ejemplo.

· Y también evitar el uso de corticoides tópicos en esta zona ya que pueden mejorar las lesiones, pero al dejar su uso dichas lesiones empeorarán apareciendo incluso de forma más agresiva que previamente al uso de los mismos.

El acné, tras la rosácea es una de las patologías de las que más brotes se están evidenciando con el uso de mascarillas. ¿Por qué se debe este acné? Como comenta la Dra. Elena Martínez “la oclusión genera una escasa o nula ventilación de la zona y esto unido a la humedad producida por la respiración hace que el poro se dilate; si a esto le asociamos el papel que juega la saliva favoreciendo el incremento de microorganismos, de ahí los brotes de acné”. En estos casos es fundamental una adecuada limpieza con productos de acción seborreguladora pero suaves y con acción calmante (para evitar los granitos secundarios a la irritación por la xerosis), evitar el uso de maquillajes ya que estos van a incrementar el efecto oclusivo y la suciedad en el poro, e hidratarse con productos también con actividad seborreguladora pero de acción calmante como antimicrobianos y antiinflamatorios como la niacinamida.

El eczema seborreico es otra de las patologías que van a empeorar con el uso de mascarillas debido al efecto oclusivo que ya hemos comentado previamente. En la dermatitis seborreica está implicada un microorganismo, la Malassezia Furfur, antiguo Pitirosporum ovale, que produce con mayor facilidad una inflamación y descamación gruesa de aspecto untuoso como caspa en las zonas más ocluidas, entre otras causas, por el incremento en la producción de sebo que se ve en estas zonas. Para evitar estos brotes o que sean menos intensos recomendamos la limpieza con antifúngicos en gel (como el ketoconazol en gel), geles seborreguladores y la hidratación con seborreguladores con acción calmante. Cuando ya hay inflamación, va a ser esencial el uso de antiinflamatorios tópicos, como los corticoides suaves para los brotes más intensos; y para los brotes más leves podemos usar inhibidores de la calcineurina como el pimecrolimus o tacrolimus. Estos principios activos con acción antiinflamatoria ayuda al control de los brotes más leves y al mantenimiento de la mejoría.

Respecto a las lesiones que se pueden ver en el lugar de contacto de la mascarilla con la piel, como por ejemplo en el puente nasal, recomendamos el uso de cremas barrera de efecto protector en estas zonas para evitar roces, dermatitis irritativas o incluso en los casos más graves, heridas.

Por último no hay que olvidar que las mascarillas están hechas de materiales que en personas sensibilizadas puede producir eczemas en el contexto de una dermatitis alérgica de contacto. En estos pacientes la única solución es el cambio de sistema de protección, es decir, intentar usar mascarillas similares (en cuanto a nivel de protección) pero de materiales diferentes.

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