La Comunidad de Madrid ha dado un paso significativo en el ámbito de la fabricación automatizada con el desarrollo de una Inteligencia Artificial (IA) capaz de analizar las diferentes personalidades de las máquinas industriales. Este avance busca minimizar los errores en los procesos de producción. El Instituto Madrileño de Estudios Avanzados IMDEA Materiales, ubicado en Getafe, ha colaborado con el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley en Estados Unidos para crear un algoritmo innovador que identifica y optimiza las variaciones en el funcionamiento de estas máquinas.
Un ejemplo claro se encuentra en las impresoras 3D. Aunque sean del mismo modelo y marca, e incluso compartan números de serie muy similares, cada unidad puede presentar comportamientos ligeramente distintos. Con el tiempo, estas diferencias pueden acumularse y resultar en defectos significativos en la producción.
Optimización personalizada para mejorar la calidad
El sistema desarrollado no aplica una solución única a todas las máquinas. En su lugar, realiza un diagnóstico inicial para establecer un perfil de rendimiento específico para cada equipo. Si las máquinas son lo suficientemente similares, se implementa una optimización conjunta; sin embargo, si se detectan diferencias notables, se activa una mejora individualizada priorizando la precisión.
Uno de los principales retos en la producción automatizada a gran escala radica en que, aunque las máquinas sean del mismo modelo, nunca funcionan exactamente igual. Estas variaciones pueden llevar a errores graves que afectan la reproducibilidad y fiabilidad, especialmente en sectores donde se requiere alta precisión, como la fabricación aditiva utilizada en arquitectura o la industria aeroespacial.
Resultados prometedores en estudios realizados
Para validar su enfoque, el equipo llevó a cabo un estudio utilizando tres impresoras 3D que teóricamente eran idénticas. A pesar de esta similitud esperada, el algoritmo logró identificar diferencias significativas entre ellas y determinó que cada máquina necesitaba una estrategia específica de optimización.
Los investigadores involucrados –entre ellos la Dra. Christina Schenk y el Dr. Maciej Haranczyk– destacaron que los resultados mostraron una notable reducción de errores en el peso de las piezas impresas al compararlos con métodos que trataban a todas las máquinas por igual. Esto no solo mejora la precisión del proceso productivo sino que también contribuye al ahorro de recursos al evitar experimentos fallidos, lo cual es crucial para los laboratorios y fábricas automatizadas del futuro.
Aplicaciones más allá de la impresión 3D
Aunque este estudio se centró en la impresión 3D, la metodología desarrollada tiene potencial para ser aplicada en otros campos que requieren experimentación avanzada, como el descubrimiento de nuevos materiales, síntesis química o calibración de sensores. Este avance representa un hito importante hacia una fabricación más eficiente y precisa.