23/12/2025@12:51:59
La exposición a temperaturas bajas tiene un efecto vasoconstrictor, lo que reduce el flujo sanguíneo y, por tanto, puede disminuir la llegada de nutrientes a los folículos pilosos y dar como resultado una menor actividad de las glándulas sebáceas.
El frío y el viento favorecen la deshidratación cutánea, lo que puede traducirse en un cuero cabelludo más seco, sensible o con mayor tendencia a la descamación y al picor.
“Se ha popularizado el uso de mascarillas hidratante ante de ir a la nieve, pero hacer eso justo antes de la exposición al frío no es lo más recomendable, porque estas favorecen un ambiente húmedo, lo que puede incrementar la fragilidad del tallo”, expone la doctora Raquel Amaro, de Hospital Capilar.