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Bebés a la carta ¿Realidad o falso mito de la reproducción asistida?

lunes 16 de septiembre de 2019, 10:23h

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Bebés a la carta ¿Realidad o falso mito de la reproducción asistida?
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A pesar de que los avances en I+D van camino de hacer posibles en un futuro no tan lejano realidades como la incubación artificial, el doctor Lizán recuerda que en la actualidad el análisis genético de los embriones se encuentra sometido a un estricto control.

La expresión “bebe a la carta” produce inquietud, desconcierto, cuando no rechazo social y hasta temor. La posibilidad de traer al mundo niños diseñados en laboratorio, encargados según el gusto de sus progenitores es “moralmente censurable y podría tener un acceso diferente según del estatus social de cada familia”.

Son palabras de César Lizán, experto en reproducción asistida y director médico de Clínicas Eva, quien advierte que “sólo estamos empezando a vislumbrar el potencial de la biogenética” y apela, en consecuencia, al control ético en todos sus desarrollos posibles.

A pesar de que los avances en I+D van camino de hacer posibles en un futuro no tan lejano realidades como la incubación artificial (la gestación totalmente artificial) o la creación de células reproductivas a partir de células adultas, el doctor Lizán recuerda que en la actualidad el análisis genético de los embriones se encuentra sometido a un estricto control. Se realiza, además, sólo por motivos de salud, con el fin, detectar alteraciones cromosómicas y genéticas.

El Diagnóstico Genético Implantacional, un salvavidas para las madres de 40

Se refiere el experto en fertilidad al llamado Test Genético Preimplantacional (PGT), una herramienta que se emplea en los laboratorios de las clínicas de la fertilidad y que permite a los padres comenzar el deseado embarazo con ciertas certezas sobre la salud de su hijo.

A día de hoy, es una técnica controvertida y cuya efectividad no está unánimemente aceptada por la comunidad científica internacional. Sin embargo, su empleo crece de forma exponencial dándonos una idea del potencial que los profesionales y los pacientes vislumbran.

El PGT estudia en primer lugar las posibles las aneuploidías, que consisten en un fallo en el número de cromosomas. Con el análisis de los 23 pares de cromosomas, mediante el llamado PGT-A, se ha conseguido aumentar la tasa de embarazo, disminuir el riesgo de aborto y evitar el nacimiento de un niño afectado de enfermedades y síndromes relacionados con los cromosomas.

Por su parte, el DGP de enfermedades monogénicas (PGT-M) permite detectar las alteraciones en los genes que causan enfermedades en los embriones.

La gran aportación del diagnóstico genético a la fertilidad ha sido ayudar decisivamente a las mujeres que deciden abordar la maternidad en una sociedad que tiende a retrasar progresivamente la maternidad (aumentando los riesgos de tener embriones con alteraciones cromosómicas, detectables mediante PGT-A).

El corta/pega digital

Otras siglas, CRISPR, se esconden tras las confusiones y la mitología de la genética asociada a la reproducción asistida. La edición de los genes de un bebé, que permitiría reemplazar una secuencia de material genético por otra, como si realizásemos un corta y pega digital, fue hallada casualmente por un investigador español, Francis Mojica. Su desarrollo ha abierto un abanico casi infinito de posibilidades terapéuticas que probablemente serán próximamente recompensadas con un premio Nobel. Pero, de momento, debemos considerarla como una técnica en desarrollo, a pesar de anuncios como el de que científicos chinos han conseguido alterar en embriones genes para combatir el SIDA.

Por supuesto, esta técnica no se emplea en reproducción asistida en nuestro país, donde a la hora de escoger un donante para un tratamiento como la Fecundación In Vitro o la Inseminación Artificial sí se tienen en cuenta que ese donante se parezca a los padres. Hablamos de la etnia y aspectos físicos como el color de ojos y de pelo, la altura y la complexión. También existe la posibilidad de utilizar los denominados test de compatibilidad genética para evitar la aparición de algunas enfermedades de herencia recesiva (que necesitan que ambos padres sean portadores de una enfermedad que habitualmente no padecen).

En nuestro país, el Comité Bioético de España se encarga de que la Ciencia, la Salud en este caso, no se desvíe de sus propósitos de preservar la vida sin servir a intereses espurios. En este sentido, el docto Lizán recuerda la tragedia que supuso para la humanidad de la eugenesia, “la catástrofe surgida de la decisión de unos pocos sobre cómo debe ser genéticamente la raza humana.”

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