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Nueva colección de moda creada por alumnos de los grados en Diseño y Bellas Artes

miércoles 15 de diciembre de 2021, 11:11h

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Nueva colección de moda creada por alumnos de los grados en Diseño y Bellas Artes
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• La alumna Lucía Monge ha creado su propia marca de moda Shackled By Lumn a raíz de este trabajo universitario

• Berta Tábara ha inspirado su colección de moda en el concepto de aura de las personas

• Los alumnos UFV han querido “jugar y experimentar” con todo tipo de materiales y han realizado un shooting de fotos para dar a conocer su colección

Los alumnos de los grados en Diseño y Bellas Artes de la Universidad Francisco de Vitoria han confeccionado una minicolección de moda como trabajo final de la asignatura que imparte la profesora, estilista y diseñadora Teresa Serrano, todos ellos con una temática común: abrirse del mundo interior al exterior. Esta idea surgió al hilo del fin de las restricciones sanitarias más severas como consecuencia de la COVID-19.

Los alumnos trabajaron en los diseños a lo largo del curso y el pasado mes de julio realizaron un shooting con modelos de la agencia View para dar a conocer el resultado. Serrano asegura que este año “se han tirado a la piscina” a la hora de crear las prendas: “Han usado plásticos, tules… Han querido jugar y experimentar más con los materiales y la elaboración”. Ha definido como “titánico” el trabajo llevado a cabo por los alumnos.

Lucía Monge ha creado su propia marca: Shackled by Lumn

Una de las colecciones que destacó fue la de Lucía Monge, que cursaba Construcción de Prendas en 3º y que este año finaliza su carrera. Lucía Monge ha creado su propia marca de ropa, Shackled by Lumn, que lleva junto a su madre. El nombre y el logo (una cadena y un corazón), hacen referencia a todas las cosas que atan a las personas “en el buen sentido”. En su caso concreto, hace referencia a cómo Monge está “encadenada” a la moda.

Las prendas de Shackled by Lumnn están hechas a partir de ropa de outlets o de segunda mano, para darle una nueva vida; y de retales que venden las tiendas para no desperdiciar las telas. El resto de los materiales los compra en pequeños comercios y mercerías: “No pido grandes cantidades por internet sin saber de dónde vienen ni nada de eso”.

Esta empresa apuesta por la slow fashion, que es todo lo opuesto al consumismo frenético que impera en el mundo de la moda actualmente. Lucía Monge cree que para que este tipo de moda triunfe “primero debe haber un cambio de mentalidad”. “Las influencers lo que te venden es el fast fashion; que les llegue un paquete nuevo cada día y que enseguida se deshagan de la ropa. Como todo el mundo está acostumbrado a eso, yo creo que hay que cambiar esa mente”, asegura.

Monge cree que la transición a este tipo de consumo va a hacer que las personas se sientan “mejor con ellas mismas” porque ya no se estarán gastando “tanto dinero en algo que le está haciendo mal al planeta”. “Me puedo gastar la misma cifra de dinero en una prenda que está hecha por una persona con mucho cariño, en su casa, con materiales que sé de dónde vienen. Todo eso hace que el usuario se sienta mejor consigo mismo”, afirma.

Aunque la empresa está todavía en proceso de desarrollo, no para de crecer. En TikTok ya tiene más de 12.000 seguidores y cada vez descubre más gente la web. Monge no aspira a que Shackled by Lumn se convierta en una “gran empresa” o una multinacional, pero sí que en ella puedan trabajar varias personas. En este sentido le inspira mucho la idea de marca en la cual no solo importa la ropa en sí, sino la persona que hay detrás: “Que haya total transparencia”.

Berta Tábara ha creado Auras, un TFG que va “más allá de lo estético”

Una de las colecciones que más ha llamado la atención es el TFG Aauras, de Berta Tábara, alumni de Diseño con especialización en Moda. Tábara pensaba que todo el mundo era capaz de ver el “color de las personas”, y al darse cuenta de que no era así decidió dedicar su colección a las auras para “conectar a las personas con su lado espiritual, que hoy en día se ha dejado más de lado”. Para ella, el aura es “el espejo del alma”, así que ha usado diferentes colores, texturas, tejidos y formas para representar los diferentes tipos de auras.

Primero indagó en el significado de cada color, más allá de lo que a ella le transmitían. Descubrió, por ejemplo, que los colores más definidos son el blanco y el negro. Que las personas con el aura del primer color son personas muy luminosas; que las segundas suelen oculta algo o que las personas con un aura roja suelen tener una personalidad muy potente.

Para convertir los colores en prendas reales usó también como inspiración el movimiento Retrofuturista de los años 60: “Era una forma de reivindicación, de romper con los esquemas y mirar al futuro. Era precisamente eso lo que yo quería hacer con las auras; mirar al futuro y romper con esa mirada un poco tabú que hay en torno a ese tema, quise unir un movimiento que ya lo había hecho en sus años con lo mío”.

También buscaba crear un contraste, ya que el Retrofuturismo se basa mucho en las máquinas, el metal y las cosas frías, y esto es lo opuesto a lo que le transmiten las auras, que además son algo intangible e infinito.

En cuanto a los materiales, empleó plástico para hacer referencia al movimiento artístico de los años 60, “como forma de decir ya está aquí el futuro”, pero también por su transparencia, “como forma de hacer referencia a ‘te estoy dejando ver mi interior’”. El uso de materiales metalizados busca representar el hecho de que las personas cambian a lo largo de su vida y, con ellas, también lo hace el color de su aura.

Por último, mezcla tejidos vaporosos que hacen referencia al aura con látex o cuero, creando contraste entre zonas más ceñidas y zonas más holgadas. “Las cosas más rígidas, como el tul, materializan al tipo de mujer que yo quería que llevase estas prendas: una mujer muy feminista, muy potente, muy independiente, muy todoterreno y que estuviera muy preparada para todo lo que viniera”, afirma.

Tábara cree que el proyecto ya está completo, que no necesita desarrollarse más. Sin embargo, sí que le gustaría poder enseñarlo al mundo en algún momento. De hacerlo, querría que la pasarela no fuera como las tradicionales, sino una experiencia multisensorial en la que se jugase también con los olores, los sonidos y las sensaciones para que las personas que asistan puedan experimentar lo que significa para ella ver el aura de las personas.

Además de Teresa Serrano, en la parte de moda, los alumnos estuvieron acompañados en el proceso por otros profesores de la UFV. Las responsables de la parte de maquillaje, peluquería y asesoría de la imagen fueron Isabel Janer Boet y María Solans Prieto, de AIP y CETYS, y Pablo Martínez Muñiz se encargó de las fotografías. También colaboraron en el proyecto María Gutiérrez, Claudia Peinado, Cristina Janssen, Pablo López Raso y Maribel Castro.

Los alumnos encargados de realizar las fotos fueron Marina Obregón y Javier Martínez Pérez; Clara Vicentiz y Sara Lozano Bravo estuvieron a cargo de maquillaje y peluquería. Los complementos eran de la marca Diez Dos Design y los zapatos del almacén de moda de la universidad.

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