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Por qué la prevención del bullying empieza mucho antes de lo que pensabas

martes 16 de diciembre de 2025, 07:43h
Actualizado el: 16 de diciembre de 2025, 07:55h
Por qué la prevención del bullying empieza mucho antes de lo que pensabas
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Según la AEPap, los indicios de acoso pueden surgir antes de los 8 años, lo que hace necesaria una prevención en las primeras etapas de escolarización. Un cuento ilustrado, validado por psicólogos, propone una forma de enseñar empatía desde los 4 años.

Durante mucho tiempo, las campañas contra el bullying han centrado su mirada en los cursos superiores de Primaria. Sin embargo, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) alertó hace tiempo de algo que cambia por completo el enfoque: los comportamientos que derivan en acoso empiezan mucho antes de lo que vemos.

En una nota oficial publicada en 2025, la AEPap avisó de que ya se detectan casos de acoso y ciberacoso en niños de 8 años, e insistió en que la prevención debe empezar “desde el primer día de curso”, no cuando el problema ya aparece en el aula.¹

Esta llamada de atención ha provocado que familias y centros educativos empiecen a buscar herramientas eficaces para trabajar la convivencia desde mucho antes, en etapas a menudo olvidadas en los planes anti-acoso. Y es en ese contexto donde un cuento español está empezando a hacerse un hueco en las aulas y en la conversación educativa.

El reto: explicar por qué una palabra puede doler a niños a partir de los 4 años

Cualquier padre o docente lo reconoce: a partir de los 4–5 años aparecen frases como “no eres mi amiga”, “no juegues”, “eres tonto”. No se pueden considerar bullying, pero son el germen de dinámicas sociales que, sin guía, pueden consolidarse más adelante. De hecho, el boletín sobre acoso escolar publicado por la propia AEPap subraya la importancia de la identificación temprana del acoso escolar y de intervenir tanto en el entorno familiar como educativo.

Sin embargo, los adultos no siempre cuentan con herramientas reales para enseñar empatía a edades tan tempranas. Las explicaciones abstractas no funcionan: los niños necesitan ver para comprender.

La propuesta que empieza a entrar en las aulas: un cuento que convierte la empatía en imágenes

En este vacío ha comenzado a destacar El truco de las palabras bonitas, escrito por Marta Galisteo e ilustrado por Elena Andrés, un cuento revisado por psicólogos perfecto para integrarlo en las aulas de Infantil.

Los profesionales que lo han evaluado coinciden en algo: lo usarían como herramienta para explicar el impacto del lenguaje en edades tempranas.

Lo que hace diferente al cuento no es solo su historia, sino la manera en que traduce emociones complejas en imágenes comprensibles para un niño de 4 a 7 años. Su protagonista, Lea, descubre que cuando usa palabras feas, los demás “se hacen más pequeñitos”, y cuando usa palabras bonitas, “crecen”. La metáfora es simple, pero poderosa: los niños pueden “ver” lo que antes solo intuían.

Estas metáforas visuales (etiquetas que duelen, “palabras dormidas” que pueden despertar si se usan insultos, corazones que guardan huellas) permiten a docentes y familias abrir conversaciones que antes parecían imposibles.

Por qué está teniendo buena acogida

Lo que está generando buena acogida entre los psicólogos que han revisado el cuento y los colegios que han empezado a incorporarlo es, sobre todo, su manera de abordar el conflicto sin culpabilizar. Los niños se reconocen en la historia, se sienten acompañados, no señalados, y eso permite trabajar situaciones reales desde un lugar seguro y accesible para ellos.

Además, introduce un vocabulario emocional que luego puede reutilizarse tanto en casa como en el aula: expresiones como “esa palabra hace pequeñito” o “vamos a despertar palabras bonitas” se convierten en herramientas con las que los adultos pueden ayudar a los niños a comprender mejor lo que ocurre en sus relaciones.

Y, quizá lo más valioso, el cuento no se limita a prevenir; también enseña cómo reparar. Muestra cómo pedir perdón de un modo significativo y cómo devolver al otro su bienestar emocional, un aspecto clave para la convivencia en Infantil y en los primeros años de Primaria.

La Navidad: una oportunidad para introducir prevención emocional sin esperar al conflicto

La prevención funciona mejor cuando se trabaja antes de que haya un problema. En ese sentido, la Navidad se ha convertido en un momento ideal: familias con más tiempo, niños receptivos y un segundo trimestre escolar por delante donde suelen intensificarse las dinámicas sociales.

Por ello, incluir recursos como este cuento entre los regalos navideños va más allá del entretenimiento, es una herramienta para preparar a los niños para convivir mejor.

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