Si este verano estás notando que te cuesta evacuar más de lo normal, no lo ignores. El estreñimiento estacional es una de las molestias digestivas más frecuentes durante las vacaciones y, aunque suele considerarse un problema pasajero, a la larga desencadena disfunciones en una zona que muchas mujeres no relacionan con el intestino: el suelo pélvico.
Desde INTIMINA, marca referente en salud íntima femenina, con la colaboración de la Dra. Mercedes Herrero, ginecóloga y sexóloga, y Lola Ibañez, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico, explican por qué el esfuerzo repetido para evacuar puede acabar debilitando esta musculatura y qué hacer si el estreñimiento ya ha aparecido.
El impacto en la pelvis del esfuerzo que hacemos casi a diario y del que nadie habla
Como explica la Dra. Mercedes Herrero, “cuando pensamos en lesiones de suelo pélvico, es habitual solo pensar que tienen relación con el parto. Pero no parimos todos los días, solo se produce en ocasiones contadas. En cambio, el esfuerzo defecatorio ocurre casi a diario y no prestamos la atención suficiente”.
Cada vez que hacemos fuerza para ir al baño aumenta la presión dentro del abdomen y esa carga se transmite directamente al suelo pélvico. Si ocurre de forma puntual, el organismo está preparado para soportarlo. El problema aparece cuando este gesto se repite durante semanas, meses o incluso años.
Muchas personas con estreñimiento realizan ese esfuerzo de forma incorrecta. En palabras de Ibañez, “para defecar necesitamos una buena coordinación entre el diafragma, la musculatura abdominal, el recto y el suelo pélvico. Sin embargo, muchas personas empujan conteniendo la respiración o contrayendo el suelo pélvico en lugar de relajarlo. Con el tiempo, ese esfuerzo repetido favorece la sobrecarga muscular y el descenso progresivo de los órganos pélvicos”.
¿Por qué el verano aumenta el riesgo de estreñimiento?
Precisamente en verano conviene prestar especial atención al estreñimiento. Como resalta la Dra. Herrero hay varios factores que favorecen su aparición como:
- El calor y la deshidratación que hacen que las heces sean más duras y secas lo que deriva en que el esfuerzo necesario para la defecación sea mayor.
- Los cambios de alimentación y de horarios que alteran el ritmo intestinal
- Viajes y cambios de rutina que hacen que muchas mujeres retrasen el momento de ir al baño.
Síntomas de alerta: cuando el problema digestivo afecta a la salud íntima
El estreñimiento no solo afecta al intestino, también puede alterar el funcionamiento del suelo pélvico. Según explica Lola Ibañez, una de las alteraciones más frecuentes es la disinergia defecatoria, un trastorno en el que la musculatura del suelo pélvico no consigue relajarse cuando debería hacerlo. “Cuanto más intenta empujar la persona, más difícil resulta evacuar”, resalta.
Con el paso del tiempo pueden aparecer síntomas que muchas mujeres no relacionan con el estreñimiento:
- Sensación de peso o presión en la pelvis
- Pérdidas de orina al toser, reír o hacer ejercicio
- Sensación de evacuación incompleta
- Hemorroides y fisuras de repetición
- Dolor pélvico
- Molestias durante las relaciones sexuales
- Prolapsos o sensación de que “algo desciende” en la vagina
Consejos para mejorar el estreñimiento estacional
La buena noticia es que el estreñimiento estacional suele mejorar corrigiendo algunos hábitos antes de que termine afectando al suelo pélvico.
Las especialistas colaboradoras de INTIMINA recomiendan:
- No retrasar las ganas de ir al baño. Ignorar el reflejo de la defecación hace que las heces permanezcan más tiempo en el colon y se endurezcan, requiriendo un mayor esfuerzo.
- Beber suficiente agua. En verano las pérdidas de líquidos aumentan y una buena hidratación ayuda a mantener las heces más blandas.
- Aumentar el consumo de fibra, priorizando frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
- Evitar hacer fuerza durante varios minutos. Si no sale, es preferible levantarse y volver a intentarlo más tarde que insistir empujando.
- Adoptar una postura adecuada en el inodoro. Elevar ligeramente los pies con un pequeño reposapiés e inclinar el tronco hacia delante facilita una evacuación más fisiológica. “Esta postura ayuda a que el músculo puborrectal se relaje, el ángulo anorrectal se abra y la evacuación requiera mucho menos esfuerzo. El objetivo es facilitar la salida de las heces, no empujarlas con más intensidad”, destaca Ibañez.
- No contener la respiración al empujar, ya que esto incrementa notablemente la presión sobre el suelo pélvico.
- Mantenerse activa. Caminar todos los días ayuda a estimular el movimiento natural del intestino.
Cómo proteger el suelo pélvico si eres propensa al estreñimiento
Aunque el estreñimiento provocado por las vacaciones suele resolverse al recuperar la rutina, las mujeres que lo sufren con frecuencia deberían prestar especial atención a la salud de su suelo pélvico. Sin embargo, Lola Ibañez recuerda que cuidar el suelo pélvico no significa únicamente fortalecerlo. “Lo que necesitamos no es un suelo pélvico más fuerte, sino un suelo pélvico funcional, capaz de contraerse cuando debe hacerlo y también de relajarse cuando la función lo requiere”.
Para ello, antes de comenzar cualquier programa de entrenamiento es recomendable realizar una valoración por parte de un fisioterapeuta especializado. En algunas mujeres existe una pérdida de fuerza, mientras que en otras el problema es un exceso de tensión o una falta de coordinación durante la defecación, situaciones que requieren abordajes diferentes.
Cuando la valoración confirma una debilidad muscular, dispositivos de entrenamiento como KegelSmart 2 de INTIMINA pueden ayudar a recuperar la fuerza y la capacidad de sostén del suelo pélvico. Gracias a su tecnología, el dispositivo evalúa el nivel de fuerza de cada mujer y adapta automáticamente el entrenamiento, guiando las contracciones y relajaciones para favorecer una rutina personalizada y una mayor adherencia al ejercicio.
Como recuerda la fisioterapeuta, "la tecnología puede ser una gran aliada, si bien el éxito del tratamiento sigue dependiendo de un diagnóstico adecuado y de un programa individualizado. El objetivo no es entrenar más, sino entrenar lo que cada mujer realmente necesita".
En definitiva, aunque el estreñimiento estacional sea pasajero, no conviene normalizarlo cuando se repite u obliga a realizar esfuerzos de forma habitual. Corregir los hábitos a tiempo y consultar con un especialista si aparecen síntomas puede evitar que una molestia digestiva termine afectando a la salud íntima y la calidad de vida. Como concluye la Dra. Mercedes Herrero, "cuidar nuestro hábito intestinal es cuidar nuestra salud". Porque prestar atención al tránsito intestinal también es una forma de proteger el suelo pélvico, no solo durante las vacaciones, sino a lo largo de toda la vida.