La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, fue la invitada especial en el concierto titulado Morir para vivir, una obra compuesta por Gustav Mahler. Este evento conmemoró el 20º aniversario del Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial y formó parte de la programación del festival Escena Escorial.
El programa se centró en la Sinfonía n.º 2, Resurrección, y contó con la destacada participación de la soprano Serena Sáenz, la mezzosoprano Gaëlle Arquez, así como el Coro de RTVE. La dirección estuvo a cargo de Alondra de la Parra, quien también es la directora artística del teatro y del festival mencionado.
Un Festival Internacional de Artes Escénicas
Este vigésimo aniversario coincide con la primera edición del nuevo Festival Internacional de Artes Escénicas, organizado por la Fundación ORCAM, que se desarrolla del 28 de agosto al 19 de septiembre. La programación incluye un variado repertorio que abarca música sinfónica y de cámara, danza, ópera y teatro, presentando artistas tanto nacionales como internacionales como Grigory Sokolov y Daniel Barenboim. Además, se estrenarán nuevas producciones como Nascencia, del Ballet Español de la Comunidad de Madrid.
Desde su inauguración en 2006, este espacio escénico ha evolucionado para integrarse en el Centro Dramático, Coreográfico y Musical de la Comunidad de Madrid. Junto a los Teatros del Canal y el Centro Coreográfico Canal, busca consolidar su oferta artística bajo la dirección de Alondra de la Parra.
Papel clave en el ecosistema cultural madrileño
A lo largo de los años, el Teatro Auditorio ha jugado un papel fundamental dentro del panorama escénico madrileño. Ha sido sede para residencias artísticas y ensayos previos a estrenos, además de albergar ferias profesionales y servir como base para el Ballet Español de la Comunidad.
Desde una perspectiva arquitectónica y tecnológica, este auditorio es considerado uno de los más avanzados en España. Con una superficie construida que abarca 25.401 metros cuadrados distribuidos en diez plantas —ocho soterradas— solo una pequeña parte es visible desde el exterior.
Diseño e integración con el entorno
La impresionante caja escénica de la Sala A es casi tan grande como la del Teatro Real en Madrid. Para mantener una armonía visual con su entorno natural, los arquitectos optaron por ubicar ocho niveles bajo tierra. Asimismo, se emplearon revestimientos exteriores en piedra natural tipo amarello que adquiere con el tiempo un tono similar al de los edificios históricos locales.
El diseño minimalista del teatro está acentuado por un pinsapo protegido que fue preservado durante las obras y ahora se erige como símbolo distintivo del auditorio. Este proyecto arquitectónico fue realizado por un equipo compuesto por Juan Blasco Martínez, Andrés Pérez Tirado, Rubén Picado, M. José de Blas y Enrique Delgado, junto a expertos en acústica y maquinaria escénica.