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Una "galletera" en Pozuelo

miércoles 20 de marzo de 2013, 09:25h

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En la primera mitad del siglo XX los cultivos de Pozuelo de Alarcón convivían con la industria del curtido, una fábrica de chocolate y tejares que convertían suelo arcilloso en materiales de construcción. Gracias a máquinas como la galletera que formará parte del Ecomuseo de la Ciudad.

Según María Esperanza Morón, el primer dato escrito sobre los tejares es de 1877 y hace referencia a la existencia de uno propiedad del señor Zaragoza en la Colonia de la Paz. La Cronista de la Villa añade que la carta arqueológica de la Comunidad de Madrid señala que existieron fábricas de tejas y ladrillos -la más antigua en el Monte del Pilar- que cocían las piezas al aire libre, formando una estructura piramidal en cuyo interior se metía la leña y el carbón y menciona el tejar del camino Viejo de Somosaguas que existió hasta los años sesenta del siglo pasado. No fueron las únicas fábricas de materiales de construcción...

En Pozuelo existieron otros tejares debido sobre todo a la composición del suelo rico en arcillas. María Esperanza Morón dice que se sabe, por tradición oral, que en la Colonia San José; propiedad del señor Jouvé, en la carretera de Húmera de Luis García y el situado en los terrenos del Tío Rosario (Esteban Rosario Cortés) quien regentara durante décadas tiendas de ultramarinos en el pueblo. Además los Hermanos de Cristo Rey montaron un tejar para suministrar de ladrillos la construcción de su Casa de Ejercicios -hoy Consistorial- a escasos metros del tajo, en la carretera de Carabanchel. Sobre lo que fue la fábrica de los religiosos se levantaron los chalecitos de Virgen de Fátima.

El legado

Los hermanos Francisco y Celedonio Cortés, hijos del Tío Rosario, compraron para hacer ladrillos una máquina que producía 500.000 al año. Conocida como galletera estuvo funcionando entre 1953 y 1959. Ahora han donado la pieza, de gran valor histórico, a la ciudad. Y se ha colocado en los jardines del aula de Educación Ambiental sobre un pedestal construido con sus ladrillos. La restauración ha sido posible gracias a la colaboración de Maria Esperanza Morón y va a permitir que los escolares y el resto de vecinos descubran detalles relacionados con antiguos oficios del municipio. La galletera formará parte del Ecomuseo junto a las máquinas de curtidos y otros elementos relacionados con la tradición hortelana.

La alcaldesa ha sido de las primeras en contemplar la herramienta. Los hermanos Cortés le han explicado sus características y funcionamiento. Paloma Adrados ha agradecido la donación a la familia y a los colaboradores. "Es una satisfacción que el municipio y sus vecinos puedan contar con este importante legado".

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