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El making off de Pozuelo Canta

miércoles 24 de abril de 2013, 09:27h

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Hace una semana más de 350 niños y niñas cantaban en el Auditorio Nacional junto a la banda sinfónica La Lira de Pozuelo. Todo un reto para los organizadores que han salido airosos convirtiéndolo en hazaña.

La película de los hechos comenzaba el lunes pasado cuando los responsables de la Fundación La Lira se reunían hasta la madrugada para cerrar los flecos de la organización. Su mayor preocupación entonces -una vez decidido el ensayo para el día siguiente- era dejar atados los aspectos logísticos relacionados con un elevado número de niños cantores y otro reducido de profesores. Aprovechándose de la confianza decidieron echar mano de treinta personas de La Lira, desde la Directiva a los profesores, que estaban tocando en su mayoría, hasta familias y alumnos de la OSPAL que no participaban en el evento programado cuarenta y ocho horas después. Juan José Granizo, secretario de la Fundación dice que en el ambiente flotaba una extraña mezcla de miedo e ilusión.

El día D ni uno solo de los directivos de la Fundación La Lira fueron a trabajar y a eso de las diez de la mañana salieron a buscar el camión que tenía que transportar los trastos. A las once y media estaba cargado y a las doce en marcha camino del Auditorio Nacional acompañado de tres coches. Tras el ensayo de la Orquesta Nacional de España descargaron el vehículo y comenzó el ensayo de la banda a la espera de la llegada de los niños. Cuando los autobuses -uno, otro, otro y otro...- hicieron acto de presencia algunos venían mareados porque viajaron después de comer.

El delirio

En la primera parte solo entraba el coro de voces blancas de la Lira y en la segunda parte cantaban en 5 piezas. Para no taparlos con la banda se tocó muy pianito y con la mitad de los músicos. Esa estrategia fue un éxito. Pero los niños tenían una media de 3 años menos de lo esperado. Y además se habían presentado medio centenar más de los previstos en un principio. Los responsables del Auditorio Nacional no lo podían creer y lógicamente estaban nerviosos. Como los pequeños que, impresionados, comenzaron el ensayo algo cohibidos para crecerse poco a poco. Y eso que no había público. Imagínense por la tarde con padres, tios, abuelos... y una delegación municipal encabezada por la alcaldesa Paloma Adrados y los concejales de Cultura, Isabel González y Educación, Carlos Ulecia.

Comienza el concierto. Todos centraditos y de menos a más con las piezas previstas. Cuando acabó el programa se tocó un arreglo que el director de La Lira, Maximiliano Santos, había hecho de la BSO de La vida es bella, con letra para que todo el mundo pudiera cantar. Fue el momento más emotivo del recital. De remate, como es habitual en la Lira, el chotis de Madrid. Juan José Granizo asegura que para entonces los chicos del Pozuelo Canta estaban que se salían."Y se salieron, fue el delirio. Y todo lo demás historia". De esa que suele repetirse. Y hasta aquí podemos escribir.


Fotos: Tahio Herráez

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