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Los payasos de Pozuelo

jueves 31 de octubre de 2013, 08:27h

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Son herederos de una larga tradición familiar circense que se remonta al siglo XIX. Los Gabytos, el relevo generacional de los payasos de la tele, vuelven a homenajear a su padre y a sus tíos en el teatro Nuevo Apolo.

Antes de verles en acción en ¿Cómo están ustedes? 2.0 Lara, Rodrigo, Alonso y Gonzalo nos recibieron en la casa familiar de Pozuelo. Un chalecito en el que han crecido cercano a la parada de autobús que muchos denominan como del payaso Gaby. También estaba su sobrino Alejandro, que les acompaña en un mágico musical de pequeño formato, repasando la última versión del guión. Su hermano Gaby no pudo unirse al espectáculo debido a compromisos contractuales en el circo y aunque está en Barcelona ellos no paran de mencionarle en la entrevista. Porque han sido, son y serán una piña. A cientos de kilómetros de distancia o separados por un océano. Esa unión se nota al entrar en el salón y acomodarse en una gran mesa que si hablase contaría que Chicho Ibañez Serrador era un habitual, que las sobremesas se alargaban hasta la madrugada en el pub inglés que había en la planta de abajo -antes y ahora centro de operaciones de los Aragón- o que de noche en el jardín a veces se escuchaban ruidos extraños.

Dice Lara que su madre, Virgen María, siempre cuenta que cuando llegaron a Pozuelo, en busca de una vivienda con jardín donde echar raíces, casi todo era campo y se perdieron. Tenían la intención de visitar parcelas en Montealina pero aparecieron en la carretera de Húmera donde sólo había construidas dos casas. También que su padre no lo dudó y decidió comprar una de ellas porque estaba muy cerca del trabajo. Entonces hacía el programa El Gran Circo de TVE, en una carpa de Prado del Rey. Rodrigo no lo recuerda porque no había nacido pero sabe que justo cuando sus progenitores abandonan el barrio de la Estrella para instalarse en el hogar de Pozuelo, con Lara y Gaby pequeñitos, los payasos de la tele se mudan a los Estudios Roma -hoy Telecinco-.

- Así que Los Gabytos son pozueleros de los zapatones al sombrero...

- Totalmente. Aquí está nuestro hogar y nuestra madre. Aquí nos seguimos reuniendo para hablar de proyectos o para componer, grabar o ensayar en nuestro home estudio. En Pozuelo nos encontramos con nuestros primos para jugar al voley playa en la pista del Valle de las Cañas. Tenemos un grupo de whatsapp, Voley Internacional, y cuando empieza el verano nos reunimos para practicar este deporte y pasarlo en grande. Desde pequeños hemos sido muy deportistas. En casa disfrutamos los acontecimientos deportivos en pantalla gigante y gane quien gane nos montamos una fiesta para celebrarlo por el barrio. Además todos hemos estudiado aquí. Los mayores en el colegio San Juan Bautista -hoy Alarcón- y los pequeños en el CEIP Las Acacias. Pozuelo es nuestra vida y la de nuestro padre. Aunque ni una calle ni un parque ni una escultura le recuerden muchos vecinos han bautizado la parada de autobús cercana a nuestra casa como del payaso Gaby y eso nos hace mucha ilusión. Pero nos duele, sobre todo por nuestra madre, que no se haya hecho un homenaje a papá en esta ciudad que era la suya. Aquí hacía vida, la compra, visitaba a su peluquero y hablaba con todo el mundo. En Pozuelo hay una calle Aragón cerca de la Estación. Que le pongan Gaby encima y listo (risas).

Cuando se les pregunta por el ruido y las molestias bromean diciendo que ellos llegaron primero, que la policía les conoce y que suelen avisar. Cosa que no hacía su padre. Cuenta Rodrigo que en una ocasión le trajeron una cabina explosiva que tenía que usar al día siguiente en el programa y decidió probarla de madrugada en el patio. Tras el estruendo comenzaron a encenderse lucecitas en las casas contiguas y se escuchó una voz que decía: pero hombre Gaby, la próxima vez avisa, que me va a dar algo. Después se apagaron y a otra cosa mariposa.

Payasos y pizzeros

Los Gabytos estudiaron solfeo y piano y luego cada uno se especializó en uno o varios instrumentos. Sabían que nadie les iba a regalar nada por ser hijos de payaso. Tenían que ser artistas completos. Como lo eran su padre y sus tíos cuando Pompoff, Emig y Thedy les pasaron los trastos. La historia se repetía en 1987 cuando, tras pasar la prueba para el Circo Mundial, Gaby presentó a Los Gabytos en Barcelona. Han pasado muchos años pero una foto sobre la chimenea vestidos con sus camisolas se encarga de recordarles que hay que trabajar duro. Desde la humildad y pasito a pasito como les enseñó su padre. Aunque eso supusiera recorrer muchos rincones de la geografía española con las mochilas cargadas de deberes o acudir al cole del circo.

- ¿Cómo se vive siendo niño el maravilloso mundo del circo desde dentro?

- De aquí para allá y acompañados por un profesor de música. Nosotros siempre hemos dicho que fuimos una maleta más de los payasos de la tele. De gira constante y las vacaciones en Pozuelo disfrutando de la piscina y los amigos. Teníamos claro que queríamos ser artistas. Lo llevamos en los genes y desde nuestro debut hemos recorrido muchas ciudades y pueblos. Incluso hemos hecho gira por Venezuela, Argentina, Puerto Rico y Miami y hemos grabado varios discos. En 2005 hicimos para Antena 3 la serie Las Aventuras de Los Gabytos que además de tener bastante éxito nos hizo descubrir la televisión por dentro. Hace cuatro años Gonzalo, Alonso, Rodrigo y Alejandro montaron su propia banda de rock, Alarmantiks, con la que han tocado -por ejemplo- en la final de fútbol americano de Las Rozas. Y entre medias algunos trabajamos en Pizza Hut. La pizzeria no era nuestra como pensaban muchos. Un día una niña se emocionó cuando descubrió que Lara, su payaso, iba a prepararle la pizza.

- En 1995 perdéis a vuestro padre ¿Qué recuerdos tenéis ahora de Gaby?

- Ahora las cosas se recuerdan con más claridad. Unos lo disfrutamos muchos años y otros pocos pero todos somos unos privilegiados porque tenemos la suerte de verle siempre que queremos en grabaciones de vídeo. A papá el éxito le convirtió en inmortal no sólo para nosotros, sus hijos, sino para las generaciones venideras. A veces tenemos la sensación de que está de gira. Nos comentaba que el éxito no lo daba el dinero ni la clase social sino el cariño de la gente y a mi padre la gente le quiso mucho. Y le quiere todavía. En Herga, una tienda de deportes que había en Pozuelo, repartía alegría a los más pequeños regalándoles balones y hasta equipaciones de fútbol y en la tienda de Avelina, en la estación, la merienda a los pequeños del barrio. Vivir con mi padre era como vivir con Papa Nöel. Cuando el médico nos dijo que le quedaban horas lo hizo llorando porque además de un paciente perdía a su payaso y una parte de su infancia. Hizo su último viaje en un Mercedes que José Antonio García, el de la funeraria, alquiló porque sabía que era su marca de coche favorita.

Cancionero popular

Para Lara, Rodrigo, Alonso, Gonzalo y Gaby su padre era un hombre sencillo y un representante de la ilusión. Esa que ellos han recogido por toda España en forma de invitaciones a comer en la misma mesa del restaurante en que comió su progenitor o de carteles para menú con sus dibujos. De un boceto del escultor de Pozuelo Diego Cid o de un cuadro de Carlos Miranda, un dibujante canario. Ahora la contagian en el Nuevo Apolo con ¿Cómo están ustedes? 2.0, un espectáculo salpicado de música y magia para todos los públicos en el que la televisión y los sueños juegan un papel destacado.

- ¿Cómo definiriais vuestro espectáculo ¿Cómo están ustedes? 2.0?

- Es una aventura musical basada en las canciones de los payasos de la tele y algunos de sus sketchs originales. Intentamos hacer lo mismo que hacía nuestro padre y nuestros tíos: reunir a toda la familia frente a la pantalla pero ahora la pantalla es el escenario del teatro. Hemos arreglado los clásicos, que ya no nos pertenecen porque se han convertido en canciones populares. Para demostrar, manteniendo vivo aquel espíritu, que hay sueños que se hacen realidad. Para conseguir acercarnos a todos los públicos hemos actualizado su legado tanto en la música como en la manera de compartirlo. Ahora La Gallina Turuleca es un ska, Susanita Tiene un Ratón suena a country, Don Pepito a bluegrass y Dale Ramón es una batucada que podría cantar hasta Carlinhos Brown. Tenemos un ciclorama detrás y contamos con iluminación de televisión adaptada al teatro. Además tocamos en directo y nos acompañan dos bailarines. El objetivo es que durante ochenta minutos se olviden los problemas y que todos se vayan contentos.

- ¿Qué tiene que ver el presentador Carlos Sobera en esto?

- Todo. Carlos Sobera es nuestro productor ejecutivo, la voz de la conciencia del espectáculo y el hombre más valiente del planeta porque sin conocernos de nada ha apostado por nosotros para hacer una obra muy seria para grandes y pequeños. Además nos está permitiendo disfrutar del teatro por dentro. Algunos hemos sido técnicos o regidores y compartir escenario con compañías como Mayumaná es una experiencia increíble. La verdad es que todo el equipo de ¿Cómo están ustedes? 2.0 desde la directora a los técnicos se han volcado con este proyecto y nosotros estamos encantados.

Los Gabytos pasarán las navidades en Madrid trabajando de payasos. Para Rodrigo, que nació el 30 de diciembre, soplar las velas sobre una pista de circo o un escenario es síntoma de que ha sido y será un buen año. Y los que vendrán. Quizás un día su sueño, como el de la protagonista de ¿Cómo están ustedes? 2.0, se haga realidad en un programa de televisión. Mientras, podemos disfrutar de su arte en la plaza dedicada a fray Gabriel Téllez.

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