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Manifiesto por el futuro de RTVE y la dignidad de sus Trabajadores

jueves 29 de abril de 2010, 09:04h

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Los trabajadores de Radio Televisión Española han redactado el siguiente manifiesto para conocimiento de la opinión pública.

Ante los hechos que vienen produciéndose en la actual Corporación RTVE en los últimos años y ante la indiferencia y la connivencia mostrada por la Dirección, Consejo de Administración y sus distintas Presidencias, los trabajadores de RTVE queremos denunciar ante la opinión publica lo que con el dinero de sus impuestos se viene realizando y permitiendo.

Desde hace 6 años y de manera progresiva, el trabajo que antes realizaban los trabajadores de RTVE, se ha ido cediendo a determinadas productoras que no solo ha empeorado notablemente la calidad de los programas que producen, sino que ha venido generando un doble gasto a los contribuyentes, por una parte el pago de esas producciones y por otra, la nómina de los trabajadores que antes realizaban esas labores y ahora están inactivos.

Para dar legalidad a la entrada de estas productoras, próximas a los intereses del Gobierno y contando con la complicidad y el silencio de la oposición, se comenzó a aplicar en la producción de los programas un sistema de tasas que incluía desde los gastos generales hasta los sueldos de directivos, con la única intención de justificar que nuestro excesivo coste (hasta 697 euros por día y trabajador) obligaba a ahorrar costes cediédolo a terceras empresas.

Mientras tanto una gran cantidad de directivos y ejecutivos externos han aumentado de forma enorme la nómina de RTVE. Cargos procedentes de la competencia y que en muchas ocasiones han abandonado RTVE con jugosas liquidaciones en un bolsillo y con profesionales y proyectos de nuestra empresa en el otro, para al día siguiente comenzar a trabajar en la competencia. la ocupación de colaboradores externos llega al 70% en determinados programas de RNE y TVE.

Se produce además el hecho de que algunos profesionales han tenido que desplazarse a instalaciones de otras televisiones para realizar su trabajo, mientras que nuestros equipos son manejados por personal externo que ademas provocan un doble trabajo, al tener que ser rehechos, en una gran parte, por su mala calidad.

Se va a cambiar la denominación de RTVE, pasando de ser poste productor y emisor a meramente difusor con la intención de dar argumentos para que se pueda prescindir de la producción y por lo tanto de gran parte del personal de RTVE.

El verdadero objetivo que se persigue se va cumpliendo de forma escrupulosa. En primer lugar se da legalidad a que el trabajo lo realicen terceros, argumentando un ahorro de costes cuando en realidad duplica el gasto por el mismo trabajo, y obligando a su vez que una parte de los 300 millones de euros destinados a producción de programas salgan al exterior con el consiguiente beneficio para estas productoras. A continuación el estado diseña una ley que reparte los 500 millones de euros de la publicidad que emitía RTVE y por lo tanto aumenta de forma importante el beneficio de las televisiones privadas. Es razonable pensar que con los trabajadores de brazos cruzados, el paso siguiente es, como ha ocurrido en otras empresas del sector, dar salida a miles de trabajadores despidiendo o desplazándolos a otras empresas de esos mismos grupos de producción. De nuevo una parte importante del presupuesto, esta vez del capitulo de nóminas, se destinara a financiar a empresas afines al gobierno de turno. Y por último, permitir que la programación de calidad y entretenimiento actual se vaya convirtiendo en una sucesión de programas sin interés con la intención de que la actual audiencia se reduzca al mínimo con un único objetivo, el de que determinadas televisiones privadas aumenten el coste de cada espacio publicitario y por lo tanto sus beneficios. Un plan brillante de ingeniería quirúrgica económica.

Asimismo se produce el hecho de que los trabajos contratados a terceros se otorgan sin sacar a concurso, es decir, dándole la publicidad a la que una empresa pública está obligada, y por lo tanto sin que exista concurso previo, presentación de ofertas, estudio y adjudicación de las distintas ofertas. Además no se controla ni si los trabajadores que realizan estos trabajos tienen la formación adecuada, están dados de alta en la seguridad social, si tienen contrato en esas empresas o si cumplen las mínimas medidas de seguridad en el trabajo. De hecho la precariedad y el abuso en los horarios en estas empresas está siendo investigado por distintas administraciones públicas. Tampoco se tiene en cuenta un principio mínimo en una empresa de referencia mundial televisiva como es RTVE, el de una calidad mínima, que se pone en entredicho de forma constante en cada una de esas producciones. El lema apuntado por parte de la Dirección hace unos años de..."la calidad ya no importa...lo importante ahora es el coste" se cumple a rajatabla hasta extremos patéticos.

Pedimos a la opinión pública y a los partidos, en especial a los que con su silencio amparan estos comportamientos, que tomen las medidas oportunas para que el final de RTVE no sea su cierre, venta o subsistencia como mero canal residual en el que nadie se refleje. Los espectadores, con su fidelidad a nuestros distintos canales durante toda su historia, no merecen que los intereses particulares pongan en juego su entretenimiento y su derecho a estar informados.

Firmado: TRABAJADORES DE RADIOTELEVISIÓN ESPAÑOLA

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