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Chema Gómez, entrenador de Águila Roja

martes 14 de febrero de 2012, 08:19h

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A Chema le gustaría que la Educación para la Salud fuera una asignatura. Lleva quince años en Pozuelo dedicando cuerpo y alma a fomentar hábitos de vida saludable. Ahora entrena a David Janer, protagonista de la serie más vista de la televisión, y prepara el lanzamiento de una web dedicada a su modus vivendi.

Por sus venas corre sangre vascongada y se declara enamorado de Donosti y de la empanada de su madre. Licenciado en INEF y Máster en Alto Rendimiento Deportivo por el COE Chema Gómez es profesor de educación física y monitor de musculación. Lo suyo es vocacional. Lo tenía claro desde que siendo un crío jugaba al frontón con su padre y sus hermanos y al tenis cerca de plaza de España.

Como su pupilo, el actor David Janer, conoce de cerca las artes marciales y es cinturón negro de Judo. Guarda buen recuerdo de su servicio militar en Sevilla porque el segundo dan le ahorró guardias y "tripazos". Chema se pasó la mili corriendo, haciendo pesas y dando clases de judo a los reclutas. Una buena forma de mantener la mens ocupada y el corpore a punto para las pruebas de ingreso en el Instituto Nacional de Educación Física. Al salir comienza a trabajar en Pozuelo ¿por partida doble?

- Pues sí. En el Patronato Deportivo Municipal comencé haciendo una sustitución como coordinador de piscina y al mismo tiempo me salió trabajo de profesor en el colegio San Luis de los Franceses. Durante cuatro años tuve contratos hasta junio en el polideportivo Carlos Ruiz. Hace diez años en Pozuelo no había sala de musculación tan sólo un pequeño espacio dedicado al mantenimiento con pesas. Hasta que el Ayuntamiento creó una plaza de monitor de sala de veinte horas semanales y comencé a acercar a los vecinos un ambiente sano de entrenamiento. Ahora es una satisfacción contemplar la gran sala del Carlos Ruiz a pleno rendimiento y las clases colectivas repletas de usuarios.

Desayuno con Madonna

A Chema se le presentó la oportunidad de convertirse en trabajador fijo en un momento personal delicado. Había perdido a su padre y no tenía fuerzas para enfrentarse al temario. Pero lo hizo, recordando quizás su apoyo y sus consejos, y las cosas salieron bien. Ahora está tranquilo en lo profesional y dice que nunca tuvo la sensación de que aquello podía acabar ni siquiera cuando había rumores de privatización. Es positivo y lo mismo disfruta preparando rutinas en sala que charlando con sus alumnos del colegio San Luis de los Franceses. Más de un millar de chicos y chicas de edades comprendidas entre los 12 y los 17 años han pasado por sus clases en la última década. A muchos los sigue viendo fuera porque acuden a entrenar a la sala del Carlos Ruiz.

- Disfruto mucho de mis horitas de profe de Educación Física. Mi objetivo es que cuando los alumnos salgan del cole lleven una vida sana y adquieran buenos hábitos. Es mi prioridad por encima de que corran más o menos o tengan poca o mucha resistencia. Siempre les cuento que discrepo de un profesor que tuve de didáctica partidario de hacer test para evaluar. Creo que no se debe poner nota a los chavales por sus condiciones físicas sino inculcarles amor por el deporte y lo que más valoro es que se esfuercen, trabajen y tengan buena actitud. Pasan mucho tiempo sentados, con los ordenadores y cada vez juegan menos en la calle. La falta de actividad es dañina. Mis clases discurren por las pistas o las gradas y charlas sobre lo vital de un buen desayuno o los riesgos del tabaco y el alcohol. Debería existir una asignatura obligatoria sobre vida sana porque prevenir es mejor que curar. Si los médicos escribieran en sus recetas "una hora de ejercicio diario" en lugar del compuesto para el colesterol o la diabetes la sanidad pública estaría mejor de salud.

El tiempo pasa volando (también el de la entrevista saboreando te y café) y parece que fue ayer cuando Madonna corría por Central Park con capucha y Personal Trainer. Pero ha pasado una década. En España ahora la profesión de entrenador personal vive un gran momento y muchos han aprovechado el tirón para conseguir clientes como el anuncio, porque yo lo valgo. Chema reconoce que el tema del intrusismo laboral le trae de cabeza. Y no es el único.

- Trabajo como entrenador personal desde hace algunos años sobre todo con personas preocupadas por su salud. Es un servicio de lujo que se traduce en atención personalizada desde el primer minuto de entrenamiento al último y seguimiento en el post-entrenamiento. Además se tienen en cuenta cuestiones como lesiones, enfermedades o alimentación. Pues ahora hay quien hace un curso de Fitness de dos fines de semana y me pregunta que cuanto cobro yo por hora porque se va a poner a trabajar como entrenador personal. Creo que deberían empezar de otra manera. Esa es una de mis luchas. La otra tiene que ver con la aparición de cadenas de gimnasios de bajo coste que venden amplias instalaciones y hasta SPA pero se olvidan de lo más importante: la base de entrenamiento. Hoy los gimnasios de barrio con atención personalizada desaparecen al ritmo que aumentan las lesiones por mala práctica. Cada vez me llegan más chavales que han entrenado en mil sitios con unas lagunas y unos errores de base tremendos.

De maestros y discípulos

Y de repente un Águila Roja se cruza en su camino. Con una oferta laboral en el pico: entrenar a David Janer, el protagonista de una serie de altos vuelos. La cuarta entrega de las aventuras y desventuras de Gonzalo de Montalvo y su criado Saturno García (Javier Guitiérrez) terminaba hace poco con una audiencia de 6 millones de espectadores. A simple vista al actor de Granollers el cuerpo se le ha quedado estupendo ¿y a tí?

- Pues imagínate. Yo estoy encantado porque es un reto profesional muy interesante. Globomedia contacta conmigo un mes de junio para preguntarme si me interesa trabajar para una serie de televisión. El rodaje estaba a punto de comenzar y yo pensando en mis vacaciones. Me dicen que se va a llamar Águila Roja. Pensé que me estaban tomando el pelo. Aquello me sonaba a cámara oculta pero cuando llegué al plató y vi el despliegue de medios materiales y humanos me di cuenta de que la cosa iba en serio. Llegamos a un acuerdo y comenzamos a entrenar. Mi misión consistía en convertir al actor en héroe en un plazo de seis semanas. Y aunque la base genética de David es buena estaba tan delgadito que pensé que los resultados tardarían en llegar. Pero es un gran profesional, muy disciplinado y metódico y una excelente persona. Juntos asumimos el reto y en el plazo previsto perdió cuatro kilos de grasa y ganó un procentaje alto de masa muscular. Ahora estamos encantados.

Tanto es así que Chema es el fotógrafo ocasional de David. Antes los fans pedían autógrafos pero ahora, gracias a los smartphones, lo más solicitado es una espontánea con el héroe que es tan majete que suele proponer varias capturas para que la imagen sea perfecta. Como su dieta. Esa que al principio le llevaba a leer con atención los ingredientes de una lata de atún. El anecdotario compartido de maestro y discípulo es variado pero destaca la historia de la abuelita que entrenaba en su gimnasio y que dudaba de los avances del actor y la aparición por sorpresa de David en la sala del polideportivo Carlos Ruiz de Pozuelo.

Ahora el profe del maestro -de escuela y esgrima- anda metido en otra apasionante aventura: poner en marcha una página web dedicada a la salud con su amigo Daniel Manero. Y colaboraciones de expertos. Y consultorio 2.0. Y vídeos de entrenamiento. Y algún cameo. Pero esa es otra historia que contaremos a su debido lanzamiento.

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