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Replantear el “fracaso escolar”: Hacia un modelo educativo centrado en el potencial de cada alumno

martes 17 de febrero de 2026, 10:26h
Replantear el “fracaso escolar”: Hacia un modelo educativo centrado en el potencial de cada alumno
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En un contexto educativo marcado por la personalización del aprendizaje, el bienestar emocional y la preparación para un futuro incierto, el concepto tradicional de “fracaso escolar” está siendo profundamente cuestionado. Desde The English Montessori School (TEMS) se defiende que el éxito educativo ya no puede medirse únicamente por las calificaciones, sino por la capacidad del alumnado para aplicar el conocimiento, desarrollar pensamiento crítico y construir su propio proyecto vital.

Replantear el “fracaso escolar”: Hacia un modelo educativo centrado en el potencial de cada alumno
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Leah, Directora de Secundaria de TEMS, subraya que los modelos internacionales como el IBDP o los A Levels han contribuido a este cambio de paradigma: “El conocimiento fundamental es importante, pero también lo son la aplicación, el análisis y la evaluación. El verdadero éxito reside en lo que el alumnado es capaz de hacer con lo que sabe: cómo aplica ese conocimiento a contextos reales”.

Este enfoque, añade, resulta especialmente relevante en la actualidad: “Es mucho más pertinente para la vida contemporánea que los modelos tradicionales basados únicamente en la memorización”.

Del rendimiento académico al desarrollo integral

Durante décadas, el rendimiento académico fue el principal indicador del éxito escolar. Sin embargo, cada vez cobra más peso una visión más amplia centrada en el desarrollo personal y competencial del alumnado.

En este sentido, Leah destaca que el rendimiento sigue siendo importante, pero no es la única medida del éxito: “Damos la misma relevancia al desarrollo personal. Nuestro sistema de méritos reconoce valores como el cuidado hacia los demás, la curiosidad y la autonomía, cualidades que reforzamos con distintos reconocimientos”.

Asimismo, el progreso académico se analiza en relación con cada estudiante, lo que permite un aprendizaje realmente personalizado. “Celebramos que cada alumno alcance su mejor versión, independientemente de si su nota es la más alta posible. Este cambio transforma profundamente la forma en que el alumnado se percibe a sí mismo como aprendiz”, afirma.

Detectar la desmotivación y crear entornos de confianza

Uno de los grandes retos educativos actuales es detectar de forma temprana la pérdida de motivación. Según Leah, los propios estudiantes suelen ser los primeros en percibir esa desconexión: “La clave es entender que, por lo general, los propios estudiantes son los primeros en percibir que están perdiendo la motivación. Por eso es esencial crear un entorno donde mostrarse vulnerable se considere un acto de valentía”.

Para ello, el centro promueve una cultura basada en la confianza y la comunicación abierta, donde el foco no está únicamente en las calificaciones, sino en valores como la honestidad, la responsabilidad y la mejora continua. “El alumnado entiende que forma parte de un equipo comprometido con su bienestar, y esa base es fundamental”, señala.

Flexibilidad académica para potenciar el talento individual

La flexibilidad curricular es otra de las claves para superar la visión tradicional del “fracaso escolar”. Leah rechaza este término y propone una mirada más constructiva: “Rechazo el término ‘fracaso’. Prefiero hablar del ‘todavía no’: aún no lo han conseguido, pero lo lograrán con el apoyo y el itinerario adecuados”.

Tras los IGCSE, el alumnado puede elegir entre distintas vías académicas —IBDP, A Levels o Bachillerato español— en función de su perfil y fortalezas. “Es fundamental orientar a cada estudiante hacia la vía académica que mejor encaje con su perfil. Ninguna opción es superior a otra; cada una es idónea para perfiles distintos”, explica.

Neurodiversidad y personalización real del aprendizaje

El enfoque personalizado también implica reconocer la diversidad en las formas de aprender. “Existe una gran diversidad en la forma en que funcionan nuestros cerebros y aprendemos. Algunos estudiantes tienen TDAH, dislexia u otras neurodivergencias; otros simplemente tienen estilos de aprendizaje distintos. No lo vemos como un déficit, sino como parte de nuestra humanidad compartida”, afirma Leah.

Desde esta perspectiva, la educación debe ayudar al alumnado a conocerse, defender sus necesidades y construir una vida con sentido y bienestar. “Lo importante es que el alumnado se conozca, sepa defender sus necesidades y construya una vida con sentido y bienestar. Para eso debería prepararles la educación”, añade.

Bienestar, propósito y sentido de pertenencia

Más allá de lo académico, el bienestar emocional y el autoconocimiento se consideran pilares esenciales del progreso educativo. “Muchos adultos confiesan no tener claro su propósito o sus fortalezas. Lo verdaderamente importante es preparar al alumnado para la vida más allá de la escuela”, destaca Leah.

En esta línea, el centro trabaja activamente para identificar y fomentar los talentos individuales de cada estudiante. “Les ayudamos a descubrir sus talentos, intereses y sentido de propósito. Pasan unos 13 años en la educación formal, pero más de 40 en su vida profesional y personal. La educación debería prepararles para ese recorrido más largo”, subraya.

Familias y colegio: una alianza educativa

La colaboración con las familias es otro elemento clave en el acompañamiento del alumnado. Leah insiste en que los estudiantes deben ser protagonistas activos de su educación: “Siempre que es posible, involucramos al alumnado en las reuniones y en la comunicación de su progreso. No deben ser receptores pasivos, sino protagonistas de las decisiones”.

Asimismo, apuesta por una comunicación abierta y constructiva con las familias, basada en el diálogo y la corresponsabilidad. “No se trata de que el colegio diga a las familias qué hacer, sino de trabajar en colaboración”, señala.

Hacia un nuevo paradigma educativo

Aunque las inercias del modelo tradicional aún persisten, la evolución hacia un enfoque competencial y práctico es cada vez más evidente. “Cada vez hay más evidencias de que el cambio es necesario. En muchos programas internacionales, aproximadamente la mitad de la evaluación se basa en conocimientos y la otra mitad en aplicación, análisis y evaluación”, explica Leah.

No obstante, considera que todavía existe margen de mejora: “Sería deseable un mayor peso de las competencias, la toma de decisiones y las habilidades prácticas. Un verdadero cambio de paradigma requiere transformar la manera en que evaluamos el aprendizaje. Aún no hemos llegado del todo, pero avanzamos en la dirección correcta”.

Replantear el término “fracaso escolar” implica reconocer que cada estudiante aprende a su propio ritmo y de formas diversas. Más que etiquetar, el reto de la educación contemporánea es ofrecer entornos flexibles, personalizados y emocionalmente seguros que permitan a todos los alumnos desarrollar su máximo potencial.

Sobre TEMS

The English Montessori School (TEMS) es un colegio internacional de referencia que integra la metodología Montessori con el currículo británico, ofreciendo una educación bilingüe y integral desde la etapa infantil hasta Pre-Universitaria. Reconocido entre los mejores colegios de España, TEMS destaca por su alto nivel académico, su apuesta por el bienestar emocional del alumnado y su compromiso con la formación de ciudadanos responsables y globales.

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