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Compras y ocio en el corazón de Pozuelo

lunes 17 de junio de 2013, 08:40h

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Ese que durante un tiempo no latía a buen ritmo por culpa de una operación urbana que dejó secuelas a los comerciantes de la arteria central. Esos que durante décadas habían impulsado la actividad empresarial y que protagonizaron la gran transformación del pueblo en ciudad.

Hubo un tiempo de mercados, galerías comerciales y tiendas de barrio. De pequeños negocios familiares que pasaban de generación en generación. Hasta la llegada de las grandes superficies los vecinos de Pozuelo eran fieles al comercio de proximidad y estaban acostumbrados a la bolsa de rayas con asas de plástico, a pedir la vez y a esperar turno. En aquel tiempo la mayoría estaba situado en los cascos tradicionales y convivían en armonía con los puestecillos que los sábados se instalaban en la entonces plaza del Generalísimo, hoy de la Coronación.

Pero nuevos núcleos poblacionales estaban en camino con viviendas en manzana cerrada y bajos destinados a comercio y hostelería. La dispersión empresarial coincidió con la dispersión poblacional y el comercio tradicional debía renovarse para no morir. En esas estaban los cercanos a la plaza del Padre Vallet cuando comenzaron las obras para transformar lo que a comienzos del siglo XX era plaza del Duque de la Victoria y antes de la guerra Puerta del Sol. La mediática renovación del centro de Pozuelo -por aquello del hombre que vivió en la grúa- se llevó por delante las ilusiones de decenas de pequeños empresarios que vieron como los clientes se alejaban del ruido, del polvo y de sus tiendas.

Se busca ganador de Clio Emotion


Todo esto viene a cuento o mejor, a crónica. Muchos de los que sufrieron en sus propios negocios las consecuencias de aquellas obras que derribaron el edificio de regiones devastadas para luego reconstruirlo -hoy es centro cultural y mediateca- crearon la Asociación de Comerciantes Pozuelo Calidad con el objetivo de activar el comercio tradicional y recuperar el casco antiguo como espacio de ocio, compras e intercambio. Comenzaron unos pocos y ahora son más de ochenta. Saben que la unión hace la fuerza y que juntos, con las ilusiones renovadas, son capaces de muchas y grandes cosas. Como el sorteo de una gran cesta por Navidad o la reciente Fiesta del comercio y el Ocio que el sábado -a pesar del calor- congregó a cientos de vecinos delante de casetas, chiriguitos y escenario. Y debajo de las nuevas sombras artificiales.

Gentes de todas las edades que lo mismo disfrutaron de exhibiciones caninas y artes marciales. Que se llevaron a la boca deliciosos productos de la tierra. Que hidrataron su piel o se maquillaron gratis en los stands de Lobal Peluqueros. Que compraron a mejores precios y se movieron a ritmo de zumba o baile moderno. Que saltaron cerca de las palmeras y trataron de domar al torito. Que contemplaron de cerca las novedades literarias y se atrevieron con la lucha de brazos. Y hasta se arrancaron con rumbitas "güenas". Todo eso tiene muchísimo mérito porque no resulta fácil organizar un gran evento ni adquirir un coche con un presupuesto limitado a las aportaciones de los asociados. Y hablando del coche. Es un Renault Clio Emotion y todavía no ha aparecido el ganador. La papeleta la entregó la tienda Natur House de la calle Cirilo Palomo y lleva el número 22.784 ¿Y si te ha tocado a tí?

Maestra de ceremonias

Tiene un desparpajo sorprendente para su edad. Toca la guitarra y suena a Melendi y El Arrebato. A sus quince años sueña con ofrecer conciertos y dice su tía, profesora en un conservatorio de Toledo, que tiene buena voz -seguro- y eso es lo más importante pero que le queda mucho camino por recorrer.

A Carmen Medina, alumna del IES Camilo José Cela y futura estudiante de bachillerato de Artes Escénicas, la descubrimos sola -y a ratos acompañada al cajón por su primo- cerca del rincón de Nino Salvatore animando con rumbitas y otras delicias que sabían a nuevo flamenco a los visitantes del chiringuito y de la primera edición de la Feria de Comercio y Ocio de Pozuelo. Y ejerciendo de maestra de una futura ceremonia... un amigo aprovechó el micrófono para pedir matrimonio a su novia ante decenas de vecinos. Por cierto, ella dijo que sí y a Carmen le salió un bolo. Seguro que vendrán más.

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