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De las Fiestas de Pozuelo y el espíritu de la Quedada

lunes 12 de septiembre de 2011, 07:35h

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Hoy no se respira aire de fiesta en las calles del corazón urbano. Cerca del parque San Juan de la Cruz no se ve ni un alma. Los niños que corrieron delante de los toros el Encierro Chiqui están en clase y sus padres han vuelto a la rutina. Lo bueno, siempre, dura poco.

Dicen los portavoces de las peñas con más solera de Pozuelo que este año las Fiestas Patronales han supuesto un punto de inflexión para mejor porque se ha recuperado el centro del pueblo y se han rediseñado los encierros. Si a esto añadimos la aparición de savia nueva, la peña El Tercio, bautizada en plena plaza por sus colegas de El Albero y el 6 y 1/2, parece que vamos por buen camino y que las Fiestas Patronales vuelven a ser, como hace una década, por y para los vecinos.

Pero nunca llueve a gusto de todos y los diferentes escenarios de los festejos han despistado a muchos y molestado a unos cuantos. El recinto ferial de San Juan de la Cruz, blindado por la policía el primer fin de semana de Fiestas, no ha convencido a todos a pesar de la originalidad de la Zona Joven. Pero menos a los vecinos del lugar que ya han presentado decenas de quejas en el Ayuntamiento relacionadas con el ruido y la falta de civismo de quienes trasladaron el "prohibido botellón" cerca de sus casas. Los propietarios de los chiringuitos dicen que la cosa estuvo floja y alguno recogió la caseta antes de tiempo. Mejor, sobre ruedas, la 2ª Reunión Motera amenizada por The Taytantos que superó todas las previsiones. Más de 250 inscripciones y un despliegue de motos. Hasta el bueno de Irenio, de la autoescuela Pozuelo 87, participó con su vespa roja en la ruta por Pozuelo y estaba encantado.

Los festejos taurinos han cambiado y mucho. Es cierto que la crisis ha impedido contratar a las primeras figuras del escalafón que no hace tanto se vestían cerca de la plaza, en el Hotel Pozuelo, pero la plaza situada en la de las Américas no se llenó ni siquiera la noche en que las peñas participaron en el concurso Humor Amarillo. Los chicos y chicas de La Estación, Los Mingas, La Lira, El Tercio, El Botijo y el 6 y 1/2 no se enfrentaron a toros pero se armaron de valor para atravesar resbaladizas montañas, traicioneros rodillos y una enrevesada tela de araña. Algo habrá que hacer para animar a la gente a acudir al coso...

¿Quedada Generacional?

Como algo hay que hacer para recuperar el espíritu de la Quedada Generacional que se ha perdido con su traslado a la plaza del Padre Vallet. Lo que surgió al margen del Ayuntamiento, como una reunión espontánea de gentes que vivieron las fiestas en su momento de mayor esplendor, los años Ochenta, se ha convertido en otra cosa. Quizás en el Encuentro Intergeneracional al que hizo referencia, hasta en dos ocasiones, el cantante de Los Limones, en su concierto.

Al comenzar la VI Quedada Generacional la plaza del Padre Vallet presentaba el mismo aspecto que cualquier otro día de verano. Niños montando en bicicleta o monopatín, abuelos sentados en los bancos, muchos carritos de bebé, chavales jugando al fútbol, familias cenando en las terrazas... Hasta bien entrada la madrugada algunos pequeños estuvieron correteando por las proximidades del escenario. Bajo sus focos, después de los conciertos, un pinchadiscos que pudo nacer en los años en que los protagonistas de la Quedada recorrían la calle Norte y tomaban la plaza de madera con sus mantas, se dedicaba a poner música alejada, salvo en contadas ocasiones, de los grandes éxitos de los Ochenta.

Ni siquiera cuando Miguel Costas, cantante de Siniestro Total, entonó el Miña Terra Galega, subió al escenario a gente de las peñas o recordó temas míticos de Aerolineas Federales, se pudo recuperar un ambiente que en 2010 transformó la plaza de la Coronación en una macrofiesta con photocall y todo. Lo del viernes 9 ni siquiera fue un guateque porque faltaron muchos y muchas que quizás huyeron cuando descubrieron que les habían robado su Quedada. En el programa de fiestas nada se decía de los orígenes del evento, solo se anunciaban a los artistas, y esto pudo influir en el ambiente variopinto que no generacional.

Ahora eso sí, a golpe de mojito, cerveza y bedidas espirituosas nacionales o internacionales la cosa discurrió mucho mejor. El año que viene, Dios dirá.

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