La evidencia científica demuestra que el bilingüismo no tiene por qué suponer una barrera añadida para niños con perfiles neurodivergentes cuando se da en entornos educativos adecuados y con apoyos personalizados.
El uso de más de una lengua se asocia a beneficios en funciones cognitivas clave como la atención, la memoria de trabajo o la flexibilidad mental, habilidades especialmente relevantes para el aprendizaje y la vida cotidiana.
Desde la infancia hasta la edad adulta, el aprendizaje de idiomas puede favorecer la inclusión educativa, la participación social e incluso contribuir a un envejecimiento cognitivo más saludable.